Bruselas espera hoy los borradores de presupuesto de España y países del euro

A media noche de este lunes termina el plazo para que España y el resto de países de la eurozona[…]

A media noche de este lunes termina el plazo para que España y el resto de países de la eurozona remitan sus borradores de presupuesto para 2019 a la Comisión Europea, que debe evaluar si respetan las normas de disciplina fiscal y este año prestará especial atención a las cuentas italianas.

El Ejecutivo comunitario comprueba cada año si los países cumplen las normas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que buscan mantener el déficit público por debajo del 3 % del PIB y la deuda por debajo del 60 % y controlar el gasto público, y si respetan las recomendaciones que les hace cada primavera.

En el caso de España, el Gobierno ha aprobado hoy en un Consejo de Ministros extraordinario el documento que enviará al Ejecutivo comunitario, que incluye un nuevo cuadro macroeconómico y senda de déficit revisada y, según el Ejecutivo, garantiza el cumplimiento de los compromisos con Bruselas.

El texto recoge la senda de déficit que propone el Gobierno socialista, que prevé que se reduzca hasta el 2,7 % del PIB en 2018 y al 1,8 % en 2019, en ambos casos cinco décimas por encima de lo previsto por el anterior Ejecutivo.

España es el único país que sigue en el procedimiento correctivo por déficit excesivo -superior al 3 % del PIB- pero, aún con los datos revisados, saldría del mismo el año próximo.

La atención de Bruselas, por tanto, se centrará en si España cumple con el ajuste del 0,65 % del PIB que debe hacer en 2019 en su déficit estructural, que mide el desvío sin tener en cuenta lo que ayuda el ciclo económico y pasa a ser el indicador clave cuando se deja atrás la barrera del 3 %.

El borrador enviado a Bruselas contempla un ajuste estructural del 0,4 % del PIB, tal y como avanzó en julio la ministra de Economía, Nadia Calviño, quien explicó que prevén aprovechar el margen que dejan las normas para desviarse hasta un 0,5 % del ajuste en dos años.

La Comisión todavía no ha dado su visto bueno oficial para acometer un ajuste menor de lo recomendado.

El presupuesto más esperado en Bruselas, sin embargo, es el italiano, después de que el Gobierno de la tercera economía del euro anunciase un aumento del déficit pese a su enorme deuda (130,7 % del PIB).

Esto llevó a la Comisión a advertir de que, a priori, incumplía las normas y a los socios del euro a dar un toque al país, vista la mala reacción del mercado.

El Gobierno populista del Movimiento Cinco Estrellas y La Liga, que en un principio propuso elevar el déficit al 2,4 % del PIB durante los tres próximos años, fijó tras las advertencias una senda del 2,4 % en 2019, 2,1 % en 2020 y 1,8 % en 2021, aún así por encima de lo pactado por el anterior Ejecutivo (0,8 % en 2019 y 2020, y 0,2 % en 2021).

El borrador definitivo no se conocerá hasta esta noche, ya que hay un Consejo de ministros convocado a las 18.00 hora local.

Fuentes comunitarias aseguran que esperan recibirlo hoy, aunque no sería la primera vez que un país se retrasa.

También Portugal apurará los plazos para enviar el borrador que aprobó este domingo en Consejo de ministros pero debe pasar esta tarde por el Parlamento, y que prevé aliviar los gastos para las familias y la carga fiscal para ciertos trabajadores.

Grecia, por su parte, presentó hoy un borrador que contempla dos escenarios: uno con el recorte de las pensiones en 2019 que se comprometió a hacer dentro de su rescate y otro sin él.

Atenas cree que en ambos casos lograría el superávit primario que le exigen los acreedores (3,5 % del PIB) y tratará de convencer a Bruselas de que el recorte no es necesario.

Francia prevé un aumento de dos décimas en su déficit, hasta 2,8 %, que no debería ser problemático al permanecer por debajo del 3 %.

La Comisión evaluará ahora todos los borradores y, en el plazo de una semana, puede enviar cartas a los Gobiernos pidiendo clarificaciones.

Si, tras estas consultas iniciales, detecta un caso serio de incumplimiento, tiene una segunda semana para solicitar al país un nuevo presupuesto, algo que hasta ahora nunca ha ocurrido.

El Estado tiene tres semanas para enviarlo, de modo que para el 30 de noviembre, a más tardar, Bruselas dé su opinión definitiva.

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