El BCE contiene los tipos con Francia en llamas y la inflación al acecho
La volatilidad que vive la deuda francesa introduce un argumento adicional para que el BCE sea prudente en la reunión del jueves
El BCE afronta la reunión del próximo jueves con un dilema cada vez más complejo: contener la inflación de la zona euro provocada por el encarecimiento de la energía sin asfixiar la economía europea, que acusa el endurecimiento de las condiciones financieras.
Pero, además, a este sudoku se une ahora la tensión en los bonos franceses, que introduce presión adicional a la institución presidida por Christine Lagarde, al suponer una fragmentación financiera del bloque y complicar la transmisión de la política monetaria.
Con este telón de fondo, los inversores creen que el Banco Central Europeo afrontará esta disyuntiva manteniendo los tipos de interés sin cambios, en un intento de ganar tiempo para valorar más detenidamente la evolución de la deuda francesa y la persistente inflación de cara a la siguiente reunión de diciembre.
Un 3 % las posibilidades de subida de tipos
Concretamente, el mercado reduce al 3 % las probabilidades de una subida de tipos el 29 de octubre. En cambio, eleva hasta el 73 % la posibilidad de que el BCE incremente la facilidad de depósito en su siguiente reunión, el 17 de diciembre, desde el 2,5 % hasta el 2,75 %.
De cumplirse estas expectativas, el BCE mantendría la subida gradual del precio del dinero que ha efectuado hasta ahora, a través de los incrementos de 25 puntos básicos que adoptó en junio y septiembre, basándose en las previsiones macroeconómicas actualizadas de sus economistas.
"Creemos que mantendrá esta secuencia y volverá a subir los tipos en diciembre. En otras palabras, no vemos motivos para que el BCE acelere el ritmo de las subidas y actúe esta semana. En nuestra opinión, para justificar un movimiento anticipado (a este jueves) habría sido necesario que aparecieran noticias o datos que apuntaran a un mayor riesgo de efectos de segunda ronda inflacionistas, como un aumento de las presiones salariales o de las expectativas de inflación. Sin embargo, esto no ha sucedido", explican los analistas de UBS en un reciente informe.
Prudencia en el BCE
Por el contrario, estos expertos creen que lo que ha sucedido es más bien lo contrario, que los problemas en Francia han emergido como un argumento adicional para extremar la prudencia e, incluso, para frenar futuras subidas de tipos pese a que la inflación se mantiene por encima del nivel objetivo del 2 %.
"El principal argumento a favor de una pausa se encuentra en el comportamiento reciente de los mercados financieros. El importante repunte de las rentabilidades de la deuda soberana europea, acompañado de una ampliación de los diferenciales de crédito corporativo, está endureciendo las condiciones de financiación de gobiernos y empresas", escribe Germán García Mellado, gestor de A&G.
La lógica detrás de ello es compleja. Por un lado, al endurecer las condiciones de financiación, la subida de la rentabilidad de los bonos realiza parte del trabajo al BCE (que básicamente ha subido los tipos precisamente para encarecer la financiación y, con ello, contener la inflación). Pero, al mismo tiempo, puede provocar la fragmentación financiera de la zona euro y dañar la economía francesa, dos efectos indeseados que el BCE quiere evitar a toda costa.
Precisamente para afrontar ese tipo de tensiones en los mercados de deuda, el BCE dispone de un mecanismo conocido como TPI (Transmission Protection Instrument) o Instrumento para la Protección de la Transmisión, que fue creado en julio de 2022.
Básicamente, esta herramienta permite al BCE comprar deuda de los países afectados para garantizar que la política monetaria funcione de manera uniforme en todos los países del euro.
La situación de Francia protagonizará la rueda de prensa de Lagarde
Con toda seguridad, Lagarde deberá responder a varias preguntas relacionadas con el uso de esta herramienta durante la rueda de prensa que seguirá a la decisión de tipos, este jueves.
Aunque es poco probable que el BCE apruebe su uso para Francia, al menos de momento, pues tanto las autoridades francesas como los analistas consideran que una decisión en ese sentido sería prematura.
"Nuestra principal conclusión es que parece poco probable que el BCE active de forma rápida y preventiva el TPI para respaldar el mercado de deuda soberana francesa. (...) Creemos que las presiones del mercado tendrían que intensificarse considerablemente más allá de los niveles actuales antes de que el BCE se planteara activar el TPI", apunta el informe de UBS.
En la misma línea se expresó recientemente el ex presidente del BCE y del Banco de Francia, Jean-Claude Trichet: "Por el momento, la pelota está en el tejado del Gobierno y el Parlamento de Francia".
Con esas declaraciones, quiso decir que corresponde a las autoridades francesas adoptar las medidas necesarias para recuperar la confianza de los mercados en la salud de las cuentas públicas del país. El jueves se sabrá si Lagarde comparte su opinión.
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