El peligro de China para Nvidia y Wall Street: que la IA triunfe sin un gasto millonario 

China amenaza el negocio de Nvidia y las grandes tecnológicas de Wall Street con modelos de inteligencia artificial mucho más baratos, mientras el sector se juega inversiones de 5,5 billones de dólares hasta 2030.

Las grandes tecnológica de Wall Street, con Nvidia en cabeza, afrontan un serio peligro poco conocido por los inversores que llega directamente desde China, y pasa por la posibilidad de que el gigante asiático que es posible desarrollar un ecosistema completo y eficiente de inteligencia artificial gastando mucho menos dinero.

Es la advertencia que lanzan los expertos de Tikehau Capital, en un análisis sobre las consecuencias del gigantesco ciclo de inversión que está protagonizando la industria tecnológica. 

La cuestión es importante, en la medida en que la inversión mundial en inteligencia artificial podría alcanzar los 5,5 billones de dólares hasta 2030, de acuerdo con las últimas estimaciones de JP Morgan.

Al frente del mercado están gigantes como Amazon, Microsoft, Alphabet, Meta y Oracle destinan cantidades cada vez mayores a construir centros de datos y adquirir semiconductores avanzados. 

La hipótesis de estas compañías es que la demanda de inteligencia artificial continuará creciendo para generar ingresos suficientes como para justificar el enorme despliegue de capital que están acometiendo.

Sin embargo, Tikehau Capital plantea una amenaza diferente, que las compañías estadounidenses hayan sobreestimado cuánto dinero necesitan invertir para desarrollar una tecnología que sus competidores chinos podrían ofrecer a un coste bastante inferior. 

La amenaza china para el negocio multimillonario de la IA

La gestora contempla tres posibles desenlaces para el actual ciclo inversor. En el primero, la inteligencia artificial genera importantes ganancias de productividad que permiten rentabilizar las inversiones. En el segundo, esas mejoras no llegan con suficiente rapidez y las valoraciones tecnológicas sufren una corrección. 

Pero es el tercer escenario el que introduce a China como una amenaza directa para Wall Street. En este supuesto, las ganancias de productividad sí se materializan y la inteligencia artificial consigue generar ingresos suficientes.

El problema para las empresas estadounidenses aparecería si China logra hacer más con menos, mediante modelos que necesitan una cantidad considerablemente inferior de unidades de procesamiento gráfico (GPU). 

A esta ventaja tecnológica se sumarían los menores costes de electricidad de China en determinados segmentos industriales y su amplia disponibilidad de ingenieros especializados. 

De cumplirse esta hipótesis, las inversiones realizadas por las grandes tecnológicas estadounidenses podrían resultar excesivas frente a las necesidades reales del mercado, poniendo bajo presión sus márgenes y valoraciones bursátiles. 

El precedente de DeepSeek

Lo cierto es que hay motivos para la preocupación, porque China ya ha demostrado con el ejemplo de DeepSeek que las cosas se pueden hacer bien con mucho menos dinero.

La irrupción de este agente de inteligencia artificial en enero de 2025 provocó un terremoto en Wall Street. Nvidia llegó a perder cerca de 593.000 millones de dólares de capitalización en una sola sesión, con un desplome de casi el 17%, después de que los inversores cuestionaran la necesidad de emplear cantidades tan elevadas de recursos informáticos. 

De acuerdo con un reciente análisis, la gestora State Street Investment Management identificó en septiembre seis lanzamientos relevantes de modelos chinos durante apenas ocho semanas, procedentes de compañías como DeepSeek, Moonshot, Alibaba y Z.ai. 

Modelos competitivos de IA más baratos

Esto significa que China está yendo más allá de los avances puntuales en inteligencia artificial, para desarrollar modelos competitivos de forma recurrente.

El problema para las tecnológicas estadounidenses está en los costes, donde China es mucho más competitiva. Según datos de Artificial Analysis publicados por Reuters, el coste de ejecutar una prueba con DeepSeek V4-Flash era de apenas 0,03 dólares, frente a 1,86 dólares para un modelo de OpenAI y 3,15 dólares para uno de Anthropic. 

La lectura es muy directa y supone un peligro para las compañías que aspiren a cobrar precios más caros por unos modelos que China está demostrando desarrollar a menores costes.

Por lo tanto, el riesgo es que los ingresos obtenidos por cada servicio de IA disminuyan más deprisa de lo que aumenta su utilización, complicando la recuperación de las inversiones realizadas, justo lo que el mercado está temiendo ahora mismo.

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