El bono español a 10 años ya cubre la inflación: ¿es buena inversión?
La tensión en el mercado de bonos sitúa la rentabilidad del 10 años español en el 3,7 %, un nivel que permitiría al inversor superar el IPC a través de un activo de muy bajo riesgo. Si bien, invertir en deuda soberana a largo plazo tiene sus inconvenientes
La tormenta desatada recientemente en el mercado de bonos ha provocado un repunte de las rentabilidades de la deuda soberana española, de manera que el bono a diez años supera niveles del 3,7 % que no alcanzaba desde 2023.
Este 3,7 % no es una cota cualquiera sino que se sitúa por encima del dato de inflación actual, que en junio pasado repuntó hasta el 3,6 %.
De este modo, se ha convertido en un instrumento elegible para evitar el temido perjuicio que la subida de los precios produce sobre el ahorro, al permitir mantener el poder adquisitivo a través de una inversión de muy bajo riesgo y exiguas comisiones (o nulas, si se adquieren directamente en el Banco de España).
“Que la rentabilidad supere la inflación es, sin duda, un punto atractivo para un inversor. Es una inversión muy interesante para quien tenga un horizonte a largo plazo y pueda mantenerlo hasta vencimiento sin necesidad de deshacer la posición anticipadamente”, explica Sofía Antón, directora de Aurigabonos.
Como relata Antón, se trata de una opción a considerar por parte de inversores conservadores de largo plazo que no necesiten rescatar el dinero antes de tiempo pues, pese a que se trata de una de las inversiones comúnmente consideradas más seguras, la deuda soberana también tiene sus riesgos.
Cuidado con el riesgo de mercado al invertir en bonos
El principal de ellos es el de mercado, especialmente si desea deshacer posiciones antes de su vencimiento.
“Si las rentabilidades siguen subiendo, el precio del bono que tenemos bajará. Por tanto, sí existe el riesgo de quedarse atrapado durante diez años en una inversión que posteriormente resulte menos atractiva al quedarte con una rentabilidad inferior a la que pueda ofrecer el mercado en el futuro”, relata Antón.
Sobre eso, es difícil anticipar la dirección del mercado de bonos, pues depende de cómo evolucione el conflicto de Irán, el precio del petróleo y la inflación. En ese sentido, no se puede descartar que las rentabilidades permanezcan elevadas durante más tiempo del que inicialmente esperaba el mercado.
Por eso, Antón recomienda construir una cartera de bonos de manera gradual para aprovechar un eventual repunte adicional de las rentabilidades. También, aconseja elegir bien los plazos.
"El inversor debe elegir un plazo que pueda cumplir. Es decir, que le permita mantener el bono hasta su vencimiento para no verse forzado a una venta anticipada que pueda conllevar un riesgo de mercado”, apunta.
Cuidado con los plazos largos
Victoria Torre, responsable de oferta digital de Self Bank, cree que precisamente hay que tener especial cuidado con los plazos largos, pues son los que mayor sensibilidad están experimentando en los últimos días y podrían vivir nuevos repuntes si el Banco Central Europeo adopta finalmente una subida de los tipos de interés el próximo 10 de septiembre.
“Teniendo en cuenta la volatilidad de los tipos a largo plazo y la perspectiva de curvas con mayor pendiente, la estrategia en renta fija de nuestros expertos sigue centrada en plazos cortos e intermedios (con un vencimiento promedio de 2 o 3 años). Ello permite descontar la expectativa de un endurecimiento generalizado y permanente de las políticas monetarias, pero a la vez con una sensibilidad acotada a que las curvas puedan seguir ganando pendiente”, argumenta.
El problema es que los bonos soberanos a menor plazo ofrecen retornos algo más bajos, que no permiten cubrir la inflación. Por ejemplo, el bono del Tesoro español a un año paga actualmente un 2,8 %; mientras que el cinco años ofrece un 3,2 %.
Por eso, Torre prefiere otras alternativas para evitar el temido mordisco de la inflación, como los fondos con rentabilidad objetivo, los bonos ligados al IPC, el crédito de más calidad o activos ligados a tipos flotantes, tal y como explica en un reciente artículo.
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