La inflación muerde la rentabilidad de los inversores, ¿qué hacer?
El IPC de julio sorprendió al alza al situarse en el 3,6 %, amenazando el poder adquisitivo de los españoles, que deberán asumir más riesgo si desean evitar el mordisco de la inflación sobre sus ahorros
La inflación es un fenómeno tan viejo como el dinero. Los cronistas han documentado numerosos episodios de este tipo a lo largo de la historia como el que se vivió en la Grecia de Alejandro Magno, cuando la masiva inyección de las riquezas capturadas durante la conquista del imperio persa desestabilizó la economía helenística.
Ironías del destino, Irán y, en concreto el cierre del estrecho de Ormuz, vuelve a estar en el origen del actual brote inflacionario, al haber provocado un alza de los precios energéticos tras el ataque de Estados Unidos e Israel al régimen de los ayatolás, a finales de febrero.
En el caso español, las medidas del Gobierno para amortiguar el encarecimiento no han logrado impedir que el choque esté siendo más intenso que en el resto de Europa, como se ha visto una vez más esta semana, con la publicación del dato definitivo de julio.
En concreto, el IPC se situó en el 3,6 %, cuatro décimas por encima del mes anterior, una más de lo previsto y en niveles que no se veían desde hace dos años. Pero, además, parece que la inflación seguirá al alza y no comenzará a moderarse antes del primer trimestre de 2027, según ha advertido el Banco Central Europeo en los últimos días.
La inflación: el enemigo silencioso del ahorro
Esta coyuntura plantea un problema de primer orden para cualquier español, tal y como explica José María Luna, de Luna Sevilla Asesores. "La inflación es ese invitado no deseado que va entrando en casa, sin pedir permiso, y que poco a poco encarece la vida: la compra, la luz, el transporte y, por supuesto, nuestros sueños. Muchas veces no se aprecia de golpe, pero el dinero que ayer alcanzaba para una serie de cosas hoy no llega de la misma manera", dice.
Este peligro es igualmente serio para los inversores y ahorradores, con el agravante de que actúa de manera silenciosa, sin apreciarse de forma tan evidente como en el coste de la vida. Eso hace que muchos ahorradores ignoren el daño que les acecha.
Por eso, Luna advierte contra la tentación de esconder el dinero bajo el colchón ante el miedo que supone adentrarse en la montaña rusa de la inversión. "El gran riesgo no es solo que suban los precios sino dejar el ahorro quieto mientras va perdiendo valor cada día. Por eso, la inflación nos recuerda que ahorrar es necesario, pero proteger el dinero lo es todavía más”, razona.
Victoria Torre, responsable de oferta digital de Self Bank, está de acuerdo: "La inflación es uno de los mayores enemigos del ahorro y lo mínimo que tenemos que pedirle a nuestra inversión es que sea capaz de batir a la inflación. En caso contrario, incluso si estamos en inversiones muy seguras, puede que no estemos perdiendo en términos de unidades monetarias, pero sí en poder adquisitivo".
Obligados a asumir más riesgo para batir a la inflación
En este contexto, la asesora financiera Araceli de Frutos defiende que el ahorrador está obligado a asumir algo más de riesgo si quiere esquivar el mordisco de la inflación.
Aunque siempre se puede buscar una cartera lo más conservadora posible para dormir tranquilo por las noches, utilizando una combinación de fondos de inversión, que a juicio de Frutos son la herramienta más adecuada para el pequeño inversor debido a sus ventajas fiscales.
En opinión de Luna, ese portafolio puede tener una base de productos monetarios y de renta fija de corto plazo que, aunque no superan la tasa de inflación en términos de rentabilidad, suponen un primer paso en la dirección correcta. Además, al contener activos de duraciones bajas, permiten renovarlos con cupones más atractivos a medida que vayan venciendo.
Carteras de este tipo pueden ser el DWS Floating Rate Notes o el Ostrum Credit Ultra Short Plus; en combinación con algún fondo que tenga algo más de duración, como el Evli Nordic Corporate Bond o el B&H Bond.
Asimismo, Luna añadiría algún producto con vocación de retorno absoluto, como el Dunas Valor Equilibrado o el Acacia Renta Dinámica; junto con algún fondo mixto patrimonialista, como el Olea Neutral o el Cartesio X.
"Esa combinación estaría bien para un inversor conservador. En cambio, uno moderado podría tener algo más de peso en renta variable de aquellos sectores que mejor pueden comportarse en un contexto de presión inflacionista y con una subida moderada de los tipos de interés, no solo de los bancos centrales sino de mercado. Hablo de sectores como las finanzas, las utilities y las materias primas”, apunta.
Deuda ligada a la inflación
Torre propone una combinación algo distinta. Para empezar, sugiere invertir en deuda ligada a la inflación, un activo que actualmente "cuenta con un retorno real muy atractivo" y que permite capturar esos repuntes de los precios. Productos de este tipo son el Amundi Global Government Inflation-Linked Bond 1-10Y UCITS ETF o el AXA World Funds - Global Inflation Short Duration Bonds.
Otra idea son los fondos a vencimiento, que ofrecen la posibilidad de invertir en una cartera de renta fija con el objetivo de mantenerla hasta que venzan los activos. Eso permite "tener mayor visibilidad" sobre la rentabilidad que se va a obtener (salvo que haya un impago de alguno de los títulos en cartera). Hasta el 30 de septiembre, el fondo de este estilo SWM Renta Fija Objetivo 2029 FI está en periodo de comercialización.
Junto con lo anterior, Torre apuesta asimismo por fondos de crédito corporativo, con plazos intermedios y buena calidad crediticia como el Schroder Euro Corporate Bond; a lo que añadiría esa pizca de renta variable que los expertos coinciden en señalar como pieza necesaria para aumentar el potencial de rentabilidad.
A ese respecto, propone inversiones en infraestructuras ligadas a la Inteligencia Artificial y a la electrificación de la economía, así como algunos segmentos del sector salud a través de estrategias como el BGF World Healthscience.
En el caso de la salud, defiende que "no se ve excesivamente afectada por la normalización de la política monetaria, por lo que podría actuar como activo refugio ante subidas de los tipos de interés y una inflación alta, así como beneficiarse de un cierto movimiento defensivo ante el contexto de crisis geopolíticas".
Por su parte, las infraestructuras le gustan porque "tienen poder de traslación de la inflación en muchos casos". Para esta última temática, propone el KBI Global Sustainable Infrastructure y el DWS Invest Global Infrastructure.