Revista Inversión

El Covid-19 ya presiona a las aseguradoras

Pymes y autónomos piden al Consorcio de Compensación de Seguros que cubra el cese de actividad

La crisis provocada por la pandemia de coronavirus está impactando de lleno en el sector asegurador.

A la caída de sus resultados, un 6,83 por ciento en el primer trimestre del año, y a la baja rentabilidad obtenida por sus inversiones debido al batacazo histórico de los mercados se suma ahora el riesgo legal de que empresas y autónomos les lleven a los tribunales para exigir que cubran sus pérdidas debido al cese de actividad de sus negocios durante el estado de alarma.

Según publica la revista INVERSIÓN en su número de esta semana, que se distribuye a través de Kiosko y Más y Pressreader, las denuncias ya han empezado en países de nuestro entorno.

En Gran Bretaña las han protagonizado empresarios de la restauración que se han unido para emprender acciones legales contra las aseguradoras que se niegan a pagarles las pérdidas ocasionadas por la interrupción de su actividad.

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También en Francia el Tribunal Comercial de París ha sentenciado a Axa France a pagar 50.000 euros a un empresario cuyos restaurantes tuvieron que cerrar a consecuencia del coronavirus.

Según fuentes de la agencia de calificación Moody’s este juicio ilustra el riesgo legal que pesa sobre todas las aseguradoras europeas derivado del Covid-19, entre ellas a las que operan en España.

Por el momento, según manifestaron a INVERSIÓN fuentes de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, en nuestro país no se está detectando un aumento de litigios contra aseguradoras relacionados con la pérdida de beneficios empresariales durante el estado de alarma, pero no descartan que se pueda producir.

Desacuerdos

Lo que sí existen son discrepancias entre asegurados y aseguradoras sobre el alcance de las coberturas y sobre cómo estas deben compensar o no las pérdidas económicas derivadas del cierre temporal de empresas.

Pymes y autónomos critican la postura de las aseguradoras de no atender las reclamaciones mientras que estas señalan que la mayoría de seguros de cese de negocio no cubren los riesgos producidos por una pandemia.

Fuentes de la patronal del seguro Unespa argumentan que, en general, las seguradoras no cubren las pérdidas ocasionadas por las interrupciones de negocio que se están produciendo como consecuencia de la adopción de medidas gubernamentales frente al Covid-19 por dos motivos: el primero es que para que la cobertura de interrupciones de negocio surta efecto, debe producirse un daño material en el proveedor o en la zona asegurada que haga que el negocio se interrumpa y el segundo es que la fuente de donde provenga el daño tiene que estar cubierta por la póliza.

Por tanto, según la patronal, «la interrupción del negocio como consecuencia de la aplicación de las medidas públicas obligatorias debido al coronavirus no tendrá efectos para activar la cobertura. Debe haber un daño material».

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Exigencia muy cuestionada por la parte contraria que alega que en Estados Unidos un colectivo de abogados de asegurados afectados por el cese de actividad sostiene en los tribunales que «el coronavirus es un daño material en sí mismo, que produce una interrupción del negocio», afirma Luis Alfonso Fernández, socio de seguros de Hogan Lovells.

Además, reconoce que, aunque en España la mayoría de las aseguradoras solo cubren la pérdida de beneficios debido a la interrupción de actividad si la paralización está vinculada a daños materiales previos, «existen aseguradoras que sí cubren los riesgos ocasionados por una pandemia».

También Josep Maria Funallet, administrador en ClaimCenter, empresa especializada en la reclamación de seguros, afirma que existen este tipo de pólizas, «aunque no son muchas».

Cuantificar el riesgo

Su escasa oferta se debe, a juicio de Luis Alfonso Fernández, a que para muchas aseguradoras la pandemia es un riesgo «inasegurable», ya que «no hay estadísticas de siniestralidad ni saben cuánto tienen que cobrar para cubrir estos riesgos, por lo que las excluyen».

No obstante, considera que las cosas van a cambiar. «Hasta ahora las aseguradoras apenas ofrecían estos seguros porque no se percibía el riesgo de pandemia, pero después de esta crisis sanitaria el mercado los ofrecerá porque el riesgo ya existe».

Por el momento, para saber si están cubiertos o no de este riesgo, empresarios y autónomos tienen que revisar atentamente los términos y las condiciones de las pólizas contratadas y si la cobertura frente a pandemias aparece en las cláusulas, si es así, «las aseguradoras están obligadas a cubrir las pérdidas ocasionadas por la interrupción de negocio», afirma Josep Maria Funallet.

Recurrir al consorcio        

Aunque los afectados están dispuestos a acudir a los tribunales para defender sus reivindicaciones frente a las aseguradoras, prefieren cubrir todos los frentes y, por ello, van a promover una iniciativa legislativa para solicitar que sea el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS) el que cubra estas pérdidas.

«La razón de ser del consorcio es hacer frente a los riesgos extraordinarios y nosotros consideramos que las consecuencias del Covid-19 y de la promulgación del estado de alarma lo son», señala Josep Maria Funallet.

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Pero los afectados se encuentran con un problema derivado que ni el riesgo de pandemia ni el estado de alarma figuran en el Reglamento de Riesgos Extraordinarios del Consorcio de Compensación de Seguros, y, por tanto, por el momento, las empresas no pueden cobrar la indemnización del consorcio por la garantía de lucro cesante cuando sobreviene esa causa debido a una pandemia.

En opinión de Funallet, «no es concebible que el consorcio cubra riesgos tan poco probables como los daños por erupción volcánica, por la caída de un aerolito o por un maremoto y no cubra como riesgos extraordinarios las consecuencias económicas derivadas de la pandemia del coronavirus y de la declaración del estado de alarma por parte del Gobierno».

Por ello considera que se debe modificar el reglamento del consorcio en función de las necesidades de los asegurados.

Una crisis muy costosa

Un aumento de litigios contra las aseguradoras y de los fallos de los tribunales en su contra obligándolas a compensar a sus asegurados por cese de actividad castigaría aún más a un sector muy impactado por los efectos de la pandemia y penalizaría sus resultados.

Según fuentes del sector, este está afrontando la crisis más costosa de su historia, que Lloyd’s of London cifra en 203.000 millones de dólares.

En España el sector asegurador ya ha empezado a sufrir los estragos de la pandemia. Los ingresos de las aseguradoras por primas en el primer trimestre del año cayeron cerca de un siete por ciento respecto al mismo periodo del ejercicio anterior, hasta situarse en 16.699 millones de euros.

El desplome de la facturación hay que achacarlo «a los efectos de la crisis sanitaria y al confinamiento decretado para hacerla frente», asegura Pilar González de Frutos, presidenta de la patronal del seguro Unespa.

Otras de las causas que inciden negativamente son la caída de los mercados financieros y la consecuente merma de rentabilidad de las carteras de las aseguradoras.

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A cierre de 2019 el sector asegurador español tenía invertido el 75,1 por ciento de su cartera en deuda pública y de empresas, el 9,1 por ciento en instituciones de inversión colectiva, el 6,4 por ciento en efectivo y depósitos y el 5,6 por ciento en renta variable.

El deterioro económico del país y el aumento de la morosidad y del desempleo son otros de los riesgos que van a desequilibrar las cifras del sector este año.

«La crisis generada por la pandemia provocará el cierre de muchas empresas que no tendrán necesidad de suscribir ningún tipo de seguro, también el aumento del paro afectará a muchas familias que verán mermados sus ingresos y no podrán pagar sus seguros o se verán obligadas a cancelarlos, lo que perjudicará los ingresos por primas de las aseguradoras», afirma Josep Maria Funallet.

Dos puntales: solvencia y liquidez

Pero el sector cuenta con dos bazas a su favor para afrontar la crisis, una elevada liquidez y altos niveles de solvencia, que según la presidenta de Unespa «superan con creces las exigencias que marca la regulación».

Así lo reconoce también Jesús Pérez, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB), para quien el sector español de seguros tiene niveles medios de capitalización del 200 por cien, el doble de lo requerido, «por lo que no tendrá problemas de solvencia».

Pero «lo peor está por venir», reconoce la presidenta de Unespa, ya que «hay que tener en cuenta que los efectos de las crisis en la actividad aseguradora se producen con un cierto retraso respecto a otras actividades económicas, por lo que el auténtico impacto de la presente situación lo vamos a recoger con más claridad en los próximos trimestres».

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