Renta variable

La nueva guerra del petróleo pasa por el almacenamiento marítimo

El petróleo encuentra en el almacenamiento marítimo una vía para sacar beneficio del exceso de oferta. Esta fórmula de mover el crudo registra ganancias récord gracias al coronavirus

El petróleo encuentra cobijo en el almacenamiento marítimo para sostener los precios y encontrar rentabilidades

La nueva guerra del petróleo pasa por el almanecamiento marítimo como nueva vía de rentabilidad y le gana la partida al exceso de oferta por su facilidad de distribución y control de inventarios durante el coronavirus.

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Con el almacenamiento terrestre lleno, motivo por el cual el barril de West Texas entró en terreno negativo y el resto de tipos de crudo retrocedieron a mínimos del siglo pasado, las plataformas marítimas y los buques se erigen como líderes en el mercado del oro negro.

La propia propagación del coronavirus dificulta la distribución global del petróleo por el frenazo en las infraestructuras, el transporte y las actividades productivas. Así, como recoge Bloomberg, el coste de envíos de combustibles para reactores se disparó a niveles récord en marzo.

Según el indicador de tarifas para once rutas de envío, el Baltic Clean Tanker, los precios de fletamento de productos refinados se triplicaron en marzo por lo que el precio para almacenar o mover los derivados del crudo aumenta exponencialmente pese a la caída de cotización de los barriles.

Ganar dinero gracias al almacenamiento

En un mercado donde las reservas mundiales de productos derivados del petróleo crecerán en unos 550 millones de barriles en el según trimestre, según la Agencia Internacional de la Energía, la carrera por almacenar estos productos en vía marítima es intensa.

Si se mantiene la vuelta a la normalidad al mercado del crudo, donde los precios de los barriles a futuro están más caros que la cotización actual, los comerciantes que sean capaces de almacenar los excedentes serán los ganadores.

Los costes de mantenimiento también son inferiores en el mar

Ahora existe una mayor demanda de buques petroleros, un aspecto que provoca que el Brent -el barril más internacional y ligado a los inventarios marítimos- soporte mejor la presión bajista, y los comerciantes se muestran optimistas con llenar sus reservas en el mar.

“La falta de almacenamiento en tierra, el excedente de oferta y el colapso de la demanda global significa que el petróleo está ahora en el mar y se mueve a largo plazo”, señala la jefa de investigación de buques de tanque de Simpson Space Young, Claire Grierson.

Desde su compañía ya aprecian niveles récord en algunas vías marítimas y señalan que la semana pasada costó 170.00 dólares por día alquilar un barco desde el Golfo Pérsico a Japón, una de las rutas más transitadas. Hace un mes, el mismo alquiler costaba 17.000 dólares.

Precios al alza

“Quedan muy pocos buques” afirma el vicepresidente de ventas de Signa, Semiramis Assimakopoulu. Esta también es una señal de que las tarifas de los tanques disponibles para su alquiler seguirán siendo altas.

Incluso si los futuros del crudo bajan los comerciantes, no tendrán problemas en comprarlos para fletar embarcaciones y llevar el petróleo a lugar donde se pueda vender más caro.

El mayor problema, apuntan los expertos, reside en las dificultades logísticas que plantean los puertos cuando quede en tierra espacio para pasar el petróleo guardado en el mar a las reservas terrestres, algo que se deja notar por el frenazo en las infraestructuras y transportes propagada por los confinamientos de población a raíz del coronavirus.

El empuje de los contratos a largo plazo

Los futuros del barril de tipo West Texas para entrega en junio avanzaron un 54,77% la semana pasada, hasta los 19,78 dólares por barril. Por su parte, el Brent se revalorizó en el mismo periodo de tiempo un 23,32% hasta los 26,44 dólares, hasta los 26,44 dólares por barril.

El motivo detrás de estas revalorizaciones, más allá de aprovechar los bajos precios del oro negro, está en la salida de este mercado de los fondos cotizados (ETF) que actúan el corto plazo sobre los futuros del crudo y que hasta las caídas históricas controlaban el 30% de las posiciones abiertas sobre esta materia prima.

Las pérdidas históricas de los ETF por el efecto contango, venta y compra automática de crudo cuando vencen los futuros y el precio nuevo es inferior al que se vende, provocaron una salida de los inversores y cambios de estrategia de estos fondos. Ahora, prima la inversión a largo plazo.

También ayudó al crudo las primeras señales de aumento de consumo en algunas regiones y los comienzos de los recortes de producción de 9,7 millones de barriles del acuerdo de la OPEP+, Organización de Países Productores de Petróleo más diez productores encabezados por Rusia.

La presión continuará

En cambio, es pronto para abrazarse al optimismo puesto que una encuesta de Bloomberg mostró que la OPEP realizó su mayor producción en 30 años el mes pasado y que siguió bombeando crudo después de firmar el acuerdo de freno de la producción.

A este escenario toca sumar ahora la tensiones crecientes entre los Estados Unidos y China sobre el origen del virus ya que el presidente estadounidense, Donald Trump, acusa a Pekín de que el inicio de la pandemia fue desde un laboratorio.

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