Los estafadores han desarrollado una peligrosa modalidad por la que se hacen pasar por empresas especializadas en la recuperación de pérdidas que ofrecen sus servicios a inversores ya estafados anteriormente por chiringuitos. Este tipo de actuaciones provienen del propio 'chiringuito financiero' que realizó el fraude inicial o de otras personas o empresas que hayan podido hacerse con las listas de afectados.