Alphabet: El imperio de internet pincha en el primer trimestre

Un menor crecimiento en ingresos por publicidad y la falta de detalle sobre sus causas provocaron un importante castigo en las acciones de la empresa matriz de Google.

La historia de Alphabet, la matriz de Google, es la más triste del sector. Porque las cuentas del primer trimestre fueron acogidas en bolsa con una caída del 7,5 por ciento. Ello, porque los ingresos de la compañía se colocaron por debajo de las expectativas y desencadenaron el temor a que los anunciantes estén virando parte de su gasto a los rivales digitales de Google.

Pongamos números a esta frustración: las ventas de Alphabet en el primer trimestre fueron de 29.500 millones de dólares, cuando Wall Street esperaba 30.040 millones. Además, los ingresos procedentes de la publicidad crecieron un 15 por ciento, su ritmo más bajo desde 2015. Sentó peor, si cabe, porque Facebook, en las cuentas que había presentado una semana antes, declaró un crecimiento de sus ventas de un 26 por ciento. Además, tampoco parece que convencieran las explicaciones de su directora financiera, Ruth Porat, que atribuyó la caída de los ingresos a las fluctuaciones de las divisas y a los cambios en sus productos, aunque no precisó cuáles y por qué impactaron en sus números, pese a la insistencia de los analistas por lograr la aclaración de estas cuestiones.

Por eso los resultados de Alphabet dejaron más preguntas que respuestas. Como dice Brian Nowak, analista de Morgan Stanley, que recortó el precio objetivo del valor desde los 1.500 hasta los 1.425 dólares por acción, la compañía necesita proporcionar más claridad en los cambios que han provocado la desaceleración de sus ingresos por publicidad y, a futuro, mostrar que puede generar un crecimiento de ingresos y de beneficios más rápido y transparente para merecer de manera consistente múltiplos más altos. 

La agencia de márketing digital Merkle, según recoge Bloomberg, desgranó algunas de las incertidumbres. Por ejemplo, cómo volverá a ser capaz de crecer en ingresos por publicidad en tabletas y en ordenadores de sobremesa, donde presenta debilidad, al contrario de lo que ocurre con los móviles, en los que está fuerte. Otra preocupación está en si la competencia está empezando a limitar el crecimiento: ahora cuando se va a comprar por internet, los internautas no usan Google como puerta de entrada, sino que se van directamente a Amazon. Y ello se refleja en el hecho de que los pinchazos en los anuncios de Google crecieron un 39 por ciento, su ritmo más bajo desde 2016. Porat se muestra confiada en el potencial del crecimiento de la publicidad para todos los operadores de internet porque aún en nuestros días la mayor parte de la inversión de los anunciantes tiene lugar 'off line'.

Pero otra preocupación del mercado reside en el importante gasto en que incurre la compañía, por ejemplo, para moderar los vídeos de Youtube o para desarrollar su negocio en la nube, actividad en la que está por detrás de Microsoft o de Amazon.

Celso Otero, de Renta 4, ofrece una lectura más favorable de Alphabet: cree que, pese a la desaceleración reciente, es una compañía ganadora a largo plazo, debido a su voluminosa caja, así como a su recurrente crecimiento de los beneficios a ritmos de entre el 15 y el 20 por ciento, que es lo que defiende su valoración, además de sus inversiones en actividades, como el coche autónomo, que pueden aflorar valor. «Aunque, sea como sea, su negocio 'core' está aquí para quedarse». 

El consenso está bastante positivo: dominan, y con mucho, las recomendaciones de compra y se le calcula un potencial superior al 10 por ciento.

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