Los inversores han deshecho posiciones en los activos más seguros, como el oro, el yen, el franco suizo y la deuda, para entrar en Bolsa, debido a la reducción de la aversión al riesgo derivada de que el huracán Irma esté haciendo menos daño del previsto en Estados Unidos y de que la tensión con Corea del Norte se haya apaciguado. La renta variable ha registrado una potente subida, sobre todo el Ibex-35, que ha recibido un fuerte impulso de Santander y BBVA.