El fuerte crecimiento de la economía española, el europeísmo de los socialistas y de todo el país y el escaso margen de maniobra fiscal que tendrá a corto plazo el nuevo Ejecutivo son las claves que apuntan los analistas para no estar preocupados por el cambio de inquilino en el Palacio de la Moncloa. Pero sí advierten de que España puede seguir siendo vulnerable a lo que acontezca en Italia.