La entrada de acciones chinas en índices de MSCI atraerá inversores foráneos

La proveedora MSCI incorporará desde mañana 230 acciones de compañías chinas que cotizan en yuanes en las Bolsas de Shanghái o Shenzhen (acciones A) a algunos de sus índices, lo que generará un aumento de la inversión en China por parte de inversores internacionales.

Por primera vez, Morgan Stanley Capital Investment, más conocida como MSCI, incluirá este tipo de acciones entre otros en su índice global -que aglutina acciones de todo el mundo- y en el de emergentes -que engloba a los países bajo esta consideración, como China-.

Ambos selectivos son replicados diariamente por fondos de inversión de gestión activa y pasiva, y el segundo de ellos es utilizado por fondos con activos bajo gestión por valor de 1,6 billones de dólares (1,37 billones de euros), que a partir de mañana tomarán posiciones en las acciones A de China.

Así, los índices de MSCI darán acceso a 230 de las 3.500 compañías que componen este mercado -el segundo más grande del mundo por capitalización- entre las que figuran los bancos ICBC y Bank of China, la petrolera PetroChina o el gigante de los electrodomésticos Haier.

Los analistas pronostican que el flujo de capital que entrará en el mercado de China continental será de unos 20.000 millones de dólares, pero a pesar de esa entrada de capital no esperan que se produzca una subida en el valor de las acciones.

"No esperamos que el comportamiento de los índices se vea afectado por estos flujos de capital. El mercado de acciones A es muy líquido y está muy dirigido por inversores particulares que continuarán dominándolo", augura Charlie Awdry, gestor de renta variable china de la gestora británica Janus Henderson.

La medida "incitará a los inversores foráneos a prestar más atención a las acciones chinas" y aumentará las posibilidades de inversión en empresas chinas líderes en su industria, dijo a Efe Jack Lee, responsable de análisis del mercado de acciones A chinas de la gestora Schroders.

Por el momento, MSCI ha decidido incluir sólo un 5 % de estas acciones A (en dos fases, la mitad desde mañana y el resto el 1 de septiembre), con lo que una vez incluidas tendrán una ponderación del 0,8 % en el índice de mercados emergentes, aunque los expertos vaticinan que la inclusión llegará a ser total en el futuro.

"El hecho de que MSCI estipule un bajo factor de inclusión del 5 % demuestra que hace falta muchas más reformas hasta que podamos hablar de un acceso total al mercado onshore (doméstico)", señala a Efe Mathieu Nègre, responsable de renta variable emergente del banco UBP, quien advierte que la clave es la velocidad a la que MSCI suba el límite.

Si finalmente MSCI decide incluir las 3.500 acciones, estas tendrían un peso del 14 % en el índice de emergentes, aunque Sean Taylor, director de Inversiones de la gestora alemana DWS para Asia Pacífico, advierte de que el "proceso podría ser largo", recordando que Taiwán y Corea del Sur tardaron 9 y 6 años respectivamente en lograr la inclusión total de sus valores.

Hasta ahora, los inversores internacionales sólo podían invertir en estos títulos -la mayoría grandes compañías del sector consumo, tecnológico o salud- si eran institucionales y disponían de un permiso especial del Gobierno chino, o a través del marco de conexión que existe entre las Bolsas de Shanghái y Hong Kong.

Este último permite a los inversores de ambos parqués comprar cierto número máximo de acciones del otro utilizando sus propias plataformas.

Entre las ventajas del mercado de acciones A destacan que muestran una diversificación sectorial, que sólo son propiedad de inversores internacionales en un 2 % -lo que deja mucho potencial a que esta cuota aumente- y que permite acceder a la llamada "nueva economía", es decir a sectores que se beneficiarán de la transformación económica de China en las próximas décadas.

No obstante, estas acciones A también tienen inconvenientes.

"La calidad de la gestión, el enfoque hacia los accionistas y la transparencia de las firmas domésticas son en general bastante pobres", advierte en un comentario Matthew Vaight, gestor del fondo M&G Global Emerging Markets, quien explica que esto dificulta la comprensión de cómo operan las compañías chinas y asignan recursos.

La falta de información sobre las prácticas de buen gobierno, protección medioambiental y contribución social de las empresas es también motivo de preocupación de los inversores.

A estos les inquieta además que se prohíba a los inversores foráneos participar en las salidas a Bolsa, el alto número de días festivos en los que no opera el mercado o el elevado número de casos de suspensión de cotizaciones, "que puede generar inestabilidad y problemas de liquidez para los inversores institucionales", apunta Kim Catechis, gestor de Legg Mason.

Otra barrera es el hecho de que las Bolsas de Shanghái y Shenzhen no exijan a sus cotizadas publicar la información en inglés, por lo que sólo lo hacen en mandarín, advierte por su parte Charles Sunnucks, gestor adjunto del Jupiter's Emerging Markets Strategy.

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