Informe advierte sobre la debilidad de la generación de capital de la banca

El servicio de estudios de Deutsche Bank considera que diez años después del estallido de la crisis financiera, los cambios[…]

El servicio de estudios de Deutsche Bank considera que diez años después del estallido de la crisis financiera, los cambios estructurales de la banca europea son notables, aunque la capacidad de generación de capital orgánico de las entidades es todavía débil.

En un informe hecho público hoy, Deutsche Bank dice que pese a que los ratios de capital de las veinte grandes entidades europeas han subido en la primera mitad del ejercicio tras debilitarse un año antes, los niveles absolutos de capital se redujeron por segundo año consecutivo.

Desde el verano de 2015, el capital de máxima calidad de esos bancos cayó un 3 %, 38.000 millones de euros, lo que se debió en parte a la depreciación frente al euro de algunas divisas como el franco suizo o la libra, aunque las cosas no les fueron mejor ni en moneda local.

Sobre los cambios estructurales de la banca, el informe destaca que el margen de intereses ha ganado dentro del total de los ingresos, que en general habían caído considerablemente.

Según el documento, los ingresos procedentes del negocio, como las comisiones, fueron los grandes perdedores y la banca vio caer sus beneficios a la mitad.

Otra de las consecuencias de la crisis fue la gran reducción por los activos de la banca, más acusada en los ponderados por riesgo (apr) debido a las mayores exigencias de la regulación.

Con la economía europea en mejor momento desde 2007 y los mercados financieros en relativa buena forma, la banca europea se beneficia de varias formas de la coyuntura favorable.

Por ejemplo, el informe cita el repunte interanual del 19 % que registraron los ingresos financieros de las 20 grandes entidades europeas entre enero y junio, en tanto que los ingresos por comisiones subieron un 5 %.

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Sin embargo, los tipos de interés cero siguen lastrando los ingresos que recoge el margen de intereses de los bancos, los procedentes del negocio, que se redujo un 2 % en el citado periodo.

Paralelamente, la mejora de la situación hizo que las entidades tuvieran que dotar menos provisiones, excepto un "caso especial" en Italia, y algunos bancos incluso fueron capaces de liberar una parte de las provisiones que acumulaban y destinarlas a otros fines, como a la cuenta de ganancias.

De hecho, las nuevas dotaciones de la primera mitad de 2017 fueron las más bajas desde las del mismo periodo de 2006, justo un año antes del estallido de la crisis financiera.

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