EEUU captura un petrolero ruso en el Atlántico Norte ligado a Venezuela

La captura del petrolero ruso eleva el riesgo de fricción entre EEUU y Rusia tras la detención de Nicolás Maduro

Las fuerzas de EEUU capturaron un buque vinculado a Venezuela y con bandera rusa en el Atlántico Norte, tras una persecución marítima a través del océano, informó el Comando Europeo de Estados Unidos.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos y el Departamento de Seguridad Nacional “anunciaron hoy la incautación del M/V Bella 1 por violaciones a las sanciones estadounidenses”, señaló el comando en una publicación en redes sociales.

“La embarcación fue apresada en el Atlántico norte en virtud de una orden emitida por un tribunal federal de Estados Unidos, tras haber sido rastreada por el USCGC Munro”.

La operación, ejecutada en virtud de una orden de un tribunal federal estadounidense, no solo pone fin a semanas de seguimiento marítimo, sino que lanza un mensaje inequívoco: el alcance del cerco ya no se limita al Caribe ni a las inmediaciones de las costas venezolanas.

El Bella 1 había sido sancionado en 2024 por transportar petróleo sujeto a restricciones internacionales en nombre de una empresa vinculada a Hezbollah, considerada organización terrorista por Washington, informa Bloomberg.

En su intento por eludir la captura, la tripulación cambió el pabellón del barco y rebautizó la nave como Marinera, llegando incluso a pintar el tricolor ruso en el casco.

Una persecución con trasfondo geopolítico

La captura culmina una persecución iniciada a finales de diciembre, cuando el petrolero se alejó de Venezuela para evitar una cuarentena impuesta por Estados Unidos.

El movimiento coincidió con el despliegue de activos navales estadounidenses en el Caribe, en un momento de máxima presión sobre el régimen de Nicolás Maduro. La operación se produce, además, en un contexto de endurecimiento del discurso y de la acción de Washington tras la salida de Maduro del poder.

“El bloqueo del petróleo venezolano sancionado e ilícito sigue plenamente vigente, en cualquier parte del mundo”, subrayó el secretario de Defensa Pete Hegseth en redes sociales, dejando claro que la estrategia no conoce límites geográficos.

Poco después de la captura del Bella 1, el Pentágono confirmó la incautación de un segundo petrolero, el M/T Sophia, interceptado en una operación antes del amanecer en el mar Caribe por “actividades ilícitas” y ya en ruta hacia Estados Unidos.

Riesgo de fricción entre Rusia y EEUU

El episodio eleva la tensión con Moscú. De acuerdo con informaciones publicadas por The Wall Street Journal, Rusia habría enviado un submarino y otros activos navales para escoltar al buque y habría solicitado a Washington que detuviera la persecución. Aunque el incidente no ha derivado en un enfrentamiento directo, sí añade fricción a una relación ya deteriorada y sitúa el control de los flujos energéticos en el centro del pulso geopolítico.

Más allá del caso concreto, la operación refleja un cambio de escala. Estados Unidos está dispuesto a interceptar buques incluso lejos de Venezuela, ampliando el radio de acción del bloqueo.

En entrevistas recientes, el secretario de Estado Marco Rubio ha defendido que restringir el flujo de petróleo es una palanca clave para presionar a las autoridades venezolanas que sucedan a Maduro y condicionar su margen de maniobra económica.

Impacto en el mercado y en la logística petrolera

Desde que Washington impuso la cuarentena petrolera, las fuerzas estadounidenses han abordado embarcaciones no sancionadas y han interceptado grandes petroleros, generando un efecto disuasorio en el mercado. El mensaje es claro para armadores, aseguradoras y traders: el riesgo legal y operativo se ha disparado.

Aunque el mercado global de crudo ha mostrado capacidad para absorber estos episodios gracias al exceso de oferta, el aumento de la incertidumbre encarece rutas, seguros y financiación, y obliga a rediseñar cadenas logísticas.

Para Venezuela, el endurecimiento del cerco complica aún más la monetización de sus exportaciones en un momento crítico de transición política.

Para Estados Unidos, la incautación del Bella 1 consolida una doctrina de aplicación extraterritorial de sanciones que busca cerrar cualquier resquicio al comercio ilícito de crudo. Y para el tablero internacional, el episodio anticipa un 2026 en el que energía, sanciones y poder naval volverán a cruzarse con fuerza en alta mar.

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