El BCE ya comenzó a discutir diversas formas de reducir las compras de deuda
El Banco Central Europeo (BCE) ya discutió en su reunión de septiembre diversas formas de reducir las compras de deuda[…]
El Banco Central Europeo (BCE) ya discutió en su reunión de septiembre diversas formas de reducir las compras de deuda pública y privada el próximo año, pero todavía considera necesaria una política monetaria expansiva para que suba la inflación.
Así se desprende de las actas de la última reunión, que el BCE publicó hoy y en las que asegura que la mayoría en el Consejo de Gobierno está a favor de una reducción cautelosa de las compras de deuda el próximo año.
El Consejo de Gobierno discutió "algunas soluciones generales inherentes en varios escenarios para la recalibración futura" del programa de compra de deuda, en concreto sobre "la elección entre el ritmo y la duración planeada", dicen las actas.
Se comparó si era mejor comprar deuda durante más tiempo, pero una cantidad mensual menor o comprar durante un periodo más corto pero a volúmenes mensuales mayores, según el informe.
En cualquier escenario la política monetaria seguirá muy expansiva porque el BCE reinvierte el principal de los títulos de deuda que vencen, ofrece mucha liquidez a los bancos en las operaciones de refinanciación y ha dicho que los tipos de interés seguirán en el nivel actual durante bastante tiempo.
El BCE va a comprar hasta finales de diciembre deuda pública y privada de la zona del euro por una cantidad mensual del 60.000 millones de euros.
A partir de enero de 2018 podría prolongar el programa más tiempo pero por un importe menor, unos 40.000 millones de euros mensuales, prevén algunos analistas tras la publicación de las actas.
El BCE presta a los bancos al 0 % y les cobra un 0,4 % por el exceso de reservas.
Desde finales de 2014, el Eurosistema, que se compone del BCE y los bancos centrales nacionales, ha acumulado gran cantidad de deuda del sector público y privado, que mantendrá en su balance reinvirtiendo el pago principal todo el tiempo que sea necesario, agregan las actas.
El Consejo de Gobierno discutirá en su reunión de finales de octubre reducir las compras de deuda pública y privada en la zona euro a partir del próximo año y deja después la puerta abierta para decisiones técnicas.
En septiembre consideró "por amplio acuerdo" que es necesario que la política monetaria apoye la vuelta de la inflación a tasas cercanas, pero algo por debajo del 2 % a medio plazo.
Un miembro del Consejo de Gobierno consideró que se dan las condiciones para ajustar la intensidad de la expansión monetaria y que proporcionarían la oportunidad de reducir las compras de deuda.
Pero, en general, el Consejo de Gobierno considera que cualquier valoración nueva de su política monetaria "debería proceder de forma muy gradual y cautelosa, al tiempo que se mantiene suficiente flexibilidad" porque hay incertidumbre respecto a la inflación y las condiciones financieras.
Precisamente la apreciación del euro y la rapidez con que sube es un factor que ha contribuido al empeoramiento de las condiciones financieras y al que el BCE va a prestar atención porque también podría poner en peligro que la inflación vuelva a su objetivo de casi el 2 %.
No obstante, el analista de Commerzbank Michael Schubert considera que "como la apreciación del euro no ha continuado a finales de septiembre y comienzos de octubre, los miembros del Consejo pueden sentirse menos preocupados últimamente".
El euro se cambiaba hoy algo por encima de 1,17 dólares, pero este año ha alcanzado los 1,20 dólares.
El miembro del comité ejecutivo Benoit Coeure argumentó en la reunión que una de las razones por las que el euro está más fuerte es que la inversión extranjera regresa gradualmente a la zona del euro, en concreto en el mercado de valores y tras las elecciones presidenciales en Francia, porque se ha reducido la incertidumbre política en la región.
El Consejo de Gobierno está convencido de que el crecimiento de la zona del euro es robusto, pero duda de que la subida de la inflación general sea sostenida y, especialmente, duda del ritmo al que se va a incrementar la subyacente, que descuenta los elementos más volátiles como la energía y los alimentos.