Hipotecas verdes: qué son, ventajas e inconvenientes

Las hipotecas verdes se consolidan como una opción cada vez más viable respecto a las tradicionales, aunque existen matices

A lo largo de los últimos años, las hipotecas verdes se han convertido en una alternativa para quienes buscan financiar una vivienda con una elevada eficiencia energética. Unos préstamos pensados para comprar, construir o rehabilitar inmuebles que consumen menos energía y generan menos emisiones.

Una opción que busca apostar por un mercado inmobiliario más sostenible. Y según explica Miquel Riera, experto en finanzas de HelpMyCash, la idea detrás de este tipo de financiación es sencilla: si la vivienda es más eficiente, el banco puede ofrecer unas condiciones más favorables que las de una hipoteca convencional.

Una vez comprendido esto, ¿qué es lo que marca la diferencia respecto a una hipoteca tradicional? A grandes rasgos, el criterio que utiliza la entidad para conceder el préstamo, que termina determinando las posibilidades de cada cliente potencial a la hora de contratar una hipoteca.

La gran diferencia entre una hipoteca verde y una tradicional

En una hipoteca normal, el banco analiza factores como los ingresos, la estabilidad económica o el nivel de endeudamiento del cliente entre los aspectos clave a la hora de concedérsela o no. Y una vez analizado esto, también estudia si la vivienda puede ser financiada.

Sin embargo, en una hipoteca verde, además de estos aspectos, entra en juego la eficiencia energética del inmueble. El banco exige normalmente una calificación energética A o B. Algunas entidades pueden aceptar una vivienda con calificación C si la reforma permite mejorarla hasta alcanzar una A o una B.

Por ello, se consolida en este contexto como un factor clave el aspecto energético, que es lo que, a largo plazo, determina la posibilidad de contratar una de estas hipotecas o no. Sin embargo, no existe un único modelo de hipoteca verde, pues cada banco determina qué producto puede recibir esta denominación y qué condiciones aplica.

Interés más bajo con menos comisiones

Comprendidos también los aspectos que llevan a un banco a determinar cuáles son los inmuebles que pueden ser aptos para recibir una hipoteca verde, Miquel Riera también asegura que este tipo de financiación suele incorporar dos características principales.

La primera es una bonificación sobre el tipo de interés. Lo habitual es una rebaja de entre 0,10 y 0,50 puntos cuando la vivienda cumple la calificación energética exigida. En determinados casos, además, puede aplicarse una bonificación adicional si el cliente mejora la eficiencia del inmueble mediante una reforma y acredita posteriormente esa mejora.

La segunda característica son unas comisiones más bajas, ya que algunas entidades eliminan la comisión de apertura cuando se trata de su versión verde. Estas condiciones pueden hacer que el préstamo resulte más atractivo frente a una hipoteca convencional.

Las grandes ventajas de optar por una vivienda eficiente

Una de las principales ventajas de este tipo de préstamos es, precisamente, el precio, ya que la bonificación sobre el interés puede reducir el coste de la hipoteca. En algunos casos, además, también puede haber menos comisiones o incluso una financiación mayor, dependiendo de las condiciones ofrecidas por el banco.

A este ahorro se suma el menor gasto energético. Una vivienda eficiente consume menos energía, y, por tanto, el ahorro en los suministros puede llegar a ser superior al que se consigue mediante la propia rebaja del tipo de interés. Es un ahorro que, según Riera, el propietario puede notar cada mes.

La eficiencia también puede influir en el futuro valor del inmueble. Las viviendas con una buena calificación energética suelen mantener mejor su valor y venderse antes, mientras que el coste de la climatización es un factor que cada vez tiene más peso para los compradores.

Como ventaja extra existe otra posibilidad relacionada con las ayudas y deducciones. En las rehabilitaciones destinadas a mejorar la eficiencia energética puede haber subvenciones o deducciones, entre las que, por ejemplo, se encuentran programas autonómicos o fondos europeos.

Menor oferta y más trámites, los inconvenientes

Las hipotecas verdes también presentan algunos inconvenientes. El primero es la oferta disponible, puesto que hay menos bancos y menos productos de este tipo. Por eso, no siempre será posible encontrar una hipoteca verde con condiciones competitivas.

Por otro lado, destaca también como una posibilidad el hecho de que los requisitos también pueden ser mayores. Entre ellos, el cliente debe acreditar que la vivienda cumple con la calificación energética exigida. Sin esa documentación, no podrá acceder a la bonificación vinculada a la eficiencia.

Otro riesgo es el llamado greenwashing: que una hipoteca reciba la denominación de verde no significa necesariamente que ofrezca una ventaja real frente a una hipoteca convencional, y depende en gran medida de cada caso a nivel particular.

A esto se suma el precio de las viviendas sostenibles, ya que un inmueble de estas características puede ser más caro que uno convencional. Del mismo modo, esto mismo puede ocurrir cuando se trata de construir una vivienda mediante una hipoteca autopromotor, por lo que se trata de una alternativa más barata en algunos casos… pero en otros no.

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