Crisis catalana: diez días que estremecieron a España y bastante menos al Ibex-35

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Los mercados habían pasado bastante por alto la cuestión catalana, hasta que, hace relativamente poco, comenzaron a prestarle atención. En general, no han sido más de diez las sesiones en las que el selectivo y la deuda españoles han parecido cotizar la crisis política que hoy pasa a una siguiente fase. El "procés" acaba el 10 de octubre con el President Carles Puigdemont declarando la independencia, para inmediatamente suspenderla con la excusa de pedir la apertura de un proceso de diálogo a Madrid. Ahora comienza una nueva fase, que puede conllevar esas negociaciones, o no, decisiones gruesas del Gobierno central, o no, elecciones autonómicas, o no. La historia está por escribirse y no se presume corta. 

Pero éste es el momento de hacer balance.  

La recta final del 'procés' cuyo origen algunos sitúan en 2010 con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut, arrancó a principios de este mismo mes septiembre, entre el 6 y el 8 de septiembre, en que el Parlament de Cataluña aprobaba la Ley de Referéndum y la Ley de Transitoriedad y Fundacional de la República, con clarísimos defectos, al menos, de forma, en unas sesiones parlamentarias en la que la mayoría independentista aplastó a la oposición. Esa semana, el selectivo la terminó con un descenso del 1,90%, frente a la subida del 0,11% que registró el Eurostoxx 50 en ese periodo. ¿Cotizó en el Ibex-35 ya el riesgo asociado a la aprobación de esas leyes, el camino emprendido a la escisión de una parte importantísima de la economía española?

El 11 de septiembre, la Diada fue, un año más, multitudinaria, aunque hubo quien especuló con la posibilidad de que hubiera bajado ligeramente su capacidad movilizadora. En todo caso, la gente que inundó las calles de Barcelona fueron una inyección de moral para la causa independentista. De todas maneras, el selectivo español ese día subió un 1,91%. Quizás el avance quedó justificado a posteriori, cuando, el 12 de septiembre, el Tribunal Constitucional suspendía las dos leyes aprobadas por el Parlament en la semana anterior. Pero esa decisión también marcó el momento en que comenzaron a convivir, enfrentadas, dos legitimidades, la del Parlamento español y la cuestionadísima del catalán. El Govern sólo decía atender a la derivada del segundo. En la jornada del día 12 de septiembre, martes, el Ibex-35 subió un 0,13%. Terminó esa semana con una revalorización del 1,85%, levemente inferior a la del Eurostoxx 50 (1,97%). Esos días no hubo demasiados nervios. Se consideraba controlada la situación. 

El siguiente hito importante del último tramo del 'procés' tuvo lugar el 20 de septiembre, la jornada en que una operación de la Guardia Civil pareció acabar con la posibilidad de que se pudiera celebrar el referéndum catalán, con registros en sedes del Gobierno catalán, incautaciones y catorce detenidos. El operativo para el referéndum había quedado desmantelado, a lo que siguió una potente protesta en la calle. El Ibex-35 ese día se dejó un 0,83%, pero posiblemente no por la incertidumbre que todos estos acontecimientos introducían en la política nacional española (el mercado pudo sospechar que la crisis catalana podría llevarse consigo el Gobierno español, puesto que al PNV le podría resultar muy difícil continuar apoyándole y haciendo posible la aprobación de los próximos presupuestos). De hecho, esa sesión fue una de las primeras en las que se observó una seria caída de los bancos que en aquel momento tenían su sede social en Cataluña, el Sabadell y CaixaBank: retrocedieron un 3,78% y un 1,91%, respectivamente. Sólo les superó en descensos ACS.

Pero esa jornada al Ibex-35 también le tocaba cotizar la ligera incertidumbre previa a una reunión ordinaria de política monetaria en Estados Unidos y ese día, tras el cierre de la sesión europea, la Fed comunicaría los detalles sobre cómo reduciría el balance y avanzaría la posibilidad de una nueva subida de los tipos de interés este año, en diciembre, en concreto. 

Si el Ibex-35 terminó el día 20 con una caída del 0,83%, el Eurostoxx 50 apenas se dejó un 0,16%. 

Una semana más tarde, el día 27 de septiembre, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ordenó a la policía que se precintaran los locales designados como centros de votación para el 1 de octubre y así evitar los preparativos para la consulta y, por tanto, que esta misma se celebrara. El selectivo español ese día, miércoles, se anotó un 1,76%. Esa jornada, Felipe López-Gálvez, de Self Bank, comentaba que la subida se debía a las medidas represivas que había ido adoptando progresivamente el Estado central, a través de la policía y los jueces, para desactivar la consulta. Además, se atisbaban diferencias entre los diferentes grupos independentistas respecto a la conveniencia de declarar unilateralmente la independencia tras el referéndum. Si en la jornada del día 20 entre los valores más sensibles se habían colocado Sabadell y CaixaBank, el día 27, se situaron entre los más rentables, con ganancias de un 6,86% y de un 4,39%, respectivamente. 

En su conjunto, la semana previa al referéndum -que terminó celebrándose, aunque precariamente-, el Ibex-35 ganó un 0,74%, la mitad que el Eurostoxx, que avanzó un 1,51%. Segundo momento de nuestro relato en el que claramente se observó el impacto de la crisis catalana en los activos españoles. 

El referéndum, ilegal, precario, sin garantías, tuvo lugar, muchos colegios se mantuvieron abiertos y mucha gente votó, lo que demostró una sorprendente organización de los grupos independentistas para hacerlo posible. Ello llevó a que el día 2 de octubre el indicador sufriera un recorte del 1,21%, borrando completamente -y más- las subidas que había logrado sumar el indicador en la semana anterior. El Eurostoxx 50, ese lunes, subió un 0,22%. 

Pero lo peor estaba por llegar. Si la jornada de huelga convocada en protesta por la actuación policial el día 1, la del día 3 de octubre, se saldó en el Ibex-35 sin pena ni gloria, con un cierre prácticamente plano, idéntico casi al del conjunto de Europa, la del miércoles 4 de octubre fue la peor sesión desde el 'Brexit' (24 de junio de 2016), con un descenso del 2,85%, para perder los 10.000 puntos por primera vez desde el pasado mes de marzo. Con ello se recogía la gravedad de la situación descrita por el Rey Felipe VI en un durísimo discurso pronunciado en la noche del día anterior, así como los temores respecto a la situación de la banca catalana y otros valores con la sede social o intereses en Cataluña, como Merlin Properties o Colonial. Además todo ello coincidió con mensajes de la CUP anunciando la inminencia de la declaración unilateral de independencia, a la que pusieron fecha: tendría lugar el 9 de octubre en un pleno del Parlament.

El 4 de octubre también fue el día en el que más se tensó la deuda española: la rentabilidad del bono a diez años marcó el 1,77% y la prima de riesgo, los 132 puntos básicos, los niveles más elevados desde el pasado mes de abril. También sufrieron las emisiones de bonos de CaixaBank y el Sabadell, fundamentalmente, y algo también las de Gas Natural y Grifols. Los expertos vieron ese día que se ponía mucho papel de empresas catalanas, sobre todo financieras, a la venta, aunque no a la desesperada, no con grandes rebajas. Pero tampoco detectaron mucho interés comprador. 

Al día siguiente, el 5 de octubre, el Ibex-35 registró un potente tirón alcista de un 2,51%, el segundo más importante del año después del que vino tras la primera vuelta de las elecciones francesas en abril. Y ello, por dos razones: en primer lugar, empresariales, con el anuncio por parte de Sabadell, CaixaBank o Catalana Occidente de su intención más o menos próxima en el tiempo de sacar su sede social de Cataluña. A ellas se unirían en lo sucesivo, durante todo el fin de semana y los primeros días de la semana en curso, muchas firmas más, para dejar al Ibex-35 "seco" de compañías con su sede social en Cataluña. En segundo lugar, el gran avance bursátil se explicó también por razones institucionales, con la decisión del Tribunal Constitucional de suspender la sesión plenaria del Parlament prevista para el pasado lunes en la que se esperaba que se declarara la independencia. 

El viernes día 6, los inversores recogieron beneficios, por lo que pudiera pasar el fin de semana, pero el lunes, 9, el mercado se mostraba de nuevo confiado en que nada grave podría suceder después de la masiva manifestación que tuvo lugar en Barcelona en contra de la independencia. El Ibex-35 ganó un 0,50% ese día. 

El martes, el día que termina la historia más reciente de la cuestión catalana hasta el momento, el indicador bajó un 0,92%, más que ningún otro parqué europeo: se notaba cierta inquietud sobre lo que podría decir Puigdemont, que intervenía en el Parlament a petición propia. Llegaba el momento de la verdad. El mercado se debatía entre la posibilidad de una declaración unilateral de independencia, por la presión que pudiera ejercer la CUP, y la posterior activación del artículo 155 de la Constitución, es de decir, la suspensión de la autonomía catalana, y la otra posibilidad, lo que ha terminado ocurriendo: una declaración de independencia suspendida de inmediato para comenzar una negociación. 

Puigdemont ha apelado al Gobierno. ¿Qué contestará Mariano Rajoy?, ¿cómo se lo tomará la Bolsa mañana?

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