¿Burbuja bursátil?

Hace un par de días intercambiaba mensajes por correo con uno de los mejores analistas que conozco. Aunque estábamos hablando[…]

Hace un par de días intercambiaba mensajes por correo con uno de los mejores analistas que conozco. Aunque estábamos hablando de otro tema, de pronto se me ocurrió preguntarle si veía síntomas de burbuja en la bolsa. Su respuesta me gustó y le propuse que la desarrollara para publicarla en forma de artículo en mi revista. Declinó amablemente la oferta, porque consideraba que había sido demasiado "explícito" en algunos temas. Pero me sigue pareciendo que su opinión es muy válida en estos momentos, sobre todo porque además entra en temas tan importantes como el efecto de las políticas fiscales y monetarias. Por tanto, me atrevo a reproducir aquí estos comentarios, manteniendo, evidentemente, el anonimato del autor y tras contar con su autorización para volcar sus opiniones en esta web.

Les "copio y pego" su respuesta a la pregunta sobre la posible burbuja:

"En mi opinión la bolsa está dentro de un rango de valoración aceptable, pero no especialmente atractivo. Esto la hace vulnerable a malas noticias.

¿De dónde pueden venir las malas noticias? Pues del lado macro. Sí hay signos de recuperación, o más bien, evidencias de que ya no hay el inmenso deterioro que observamos el año pasado. Pero estamos muy lejos de recuperar los niveles máximos (me refiero en datos económicos como venta de automóviles, de casas, etc) que tuvimos en 2007.

Como vientos en contra vamos a tener el desapalancamiento (reducción de deuda) de los consumidores en los países desarrollados.
También actuarán en nuestra contra la política fiscal, ya que es insostenible en el tiempo (déficits públicos en el entorno del 10%), y la monetaria, aunque yo creo que veremos una larga temporada tipos bajos.

Con la política fiscal hay que tener mucho cuidado porque intercambias crecimiento futuro a cambio de actividad presente, pero se debe intentar que: 1) el gasto y la recaudación difieran lo suficiente en el tiempo (si no hay diferimiento, el efecto en demanda es neutro y siempre hay un deterioro en competitividad); y 2) intentar que el gasto sea lo más productivo posible (hacer AVE´s en vez de aceras, por ejemplo). La inversión pública no es mala por definición; es muchas veces muy productiva y aporta no sólo bienestar social, sino también eficiencia económica.

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Hubiera sido mejor no subir tanto los impuestos (estamos en una dinámica en que sólo se pueden subir los impuestos) y no gastar los 8.000 millones de euros en las aceras. Si lo haces en el mismo ejercicio, has detraído recursos de actividades productivas a otras que no pueden calificarse de improductivas, sino simplemente de suntuarias. ¿Sería aceptable que una madre se gastara en una botella de champán el presupuesto de la próxima semana y no hubiera para comida, sobre todo cuando se han acabado los ahorros y cuesta conseguir financiación?"

Como verán, lo que dice este analista está lleno de lo que más suele faltar en momentos como éste: sentido común. Por eso no me he resistido a la tentación de reproducirlo.

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