Mercados

Bolsas europeas...vuestros días de gloria ¿se han terminado?

Palacio de la Bolsa de Madrid.

Los estrategas del mercado no se pueden creen que el rally alcistas de las bolsas europeas siga todavía vivito y coleando. No dan crédito a que la fuerte recuperación de los principales índices desde finales de diciembre todavía no haya pasado a la historia, teniendo en cuenta el miedo a la ralentización de la economía global se ha mitigado pero no ha desaparecido, el choque entre China y Estados Unidos, que sigue sin resolverse, o la patada hacia delante que los políticos le han metido al Brexit, otro avispero cuya arreglo sigue en el aire. 

Por eso, piensan que los días de gloria de la renta variable han llegado a su fin y vaticinan caídas desde los niveles y hasta final de año. Según muestra una reciente encuesta de Bloomberg, el EuroStoxx600 caerá un 8,9% desde el cierre del pasado miércoles y se irá a los 355 puntos, mientras que el EuroStoxx50 corregirá un 6,4% y se colocará en los 3.255 puntos. 

Lo cierto es que las bolsas europeas se mueven desde las pasadas navidades entre señales claras que muestran un conflicto difícil de encajar. Por un lado, el optimismo respecto a la recuperación del crecimiento global ha provocado un rebote del 18% en el EuroStoxx 600 desde los mínimos de diciembre, lo que ha traducido en la recuperación de 1,7 billones de euros. Sin embargo, en este mismo periodo también se ha visto un incesante flujo de salida de capitales en fondos de acciones europeas.

Si esto ya es difícil de entender, no menos chocante resultan algunas de las conclusiones de la reciente encuesta entre gestores de fondos de Bank of America Merrill Lynch. En concreto, la que constata que la operativa más popular entre los profesionales de la inversión a nivel mundial pasa por abrir cortos o posiciones bajistas sobre acciones del Viejo Continente. Ello cuando las perspectivas de beneficios corporativos de las empresas europeas superan a las del resto de empresas globales. 

En este contexto, los estrategas se mueven con pies de plomo y con mucha cautela, sobre todo a la vista de que los datos de la zona euro no terminan de despegar. Se vio ayer con los PMI de manufacturas y servicios, que mostraron que la economía sigue atravesando su peor momento respecto del crecimiento desde 2014. Por si fuera poco, Donald Trump ha amenazado con imponer aranceles a la zona euro, y Bruselas, que se ha mostrado prudente pero en ningún caso ha dado un paso atrás, ha dejado caer que puede imponer un 'tarifazo' similar para las importaciones de productos estadounidenses. Sumado al retraso el Brexit, supone una sobre dosis de incertidumbre política que muchos expertos ya no son capaces de tolerar. 

Otra fuente de incertidumbre es el frenazo de la economía alemana, que va a registrar la peor tasa de crecimiento del PIB en seis años. La que siempre ha sido la locomotora de Europa, amenaza con convertirse en la carraca del Viejo Continente si se cumplen las previsiones de la Comisión Europea, que vaticinan que Alemania sera líder entre los países que menos crecen, solo superada por Italia. 

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