Miles de personas asisten a 'ruidazo' en Argentina contra aumentos de tarifas

Los aumentos de tarifas de servicios públicos en Argentina han hecho que hoy miles de personas salieran a la calle para protestar contra las medidas económicas del Gobierno de Mauricio Macri con un 'ruidazo' organizado en céntricos puntos de Buenos Aires y otras ciudades del país.

Pese a la lluvia y el frío, habitantes de la capital argentina se reunieron en el emblemático Obelisco, en la Plaza de Mayo y en otros sitios de la ciudad con cacerolas para hacer oír su reclamo: una marcha atrás en el 'tarifazo' implementado por el Ejecutivo en los últimos meses.

Partidos de izquierda, agrupaciones kirchneristas, comerciantes y hasta las Madres de Plaza de Mayo se acercaron hasta la Plaza de Mayo.

La escena, con banderas y pancartas, se repitió incluso en barrios en los que el gobernante frente Cambiemos ganó las elecciones el año pasado.

"Estamos gastando el doble. No podemos vivir más así. Estamos dejando de comer para pagar la luz, el gas y el agua", dijo a Efe Patricia Ibáñez, una de las manifestantes.

"La garrafa (bombona) me duraba un mes y medio, la pagaba 130 pesos (8,7 dólares). Ahora pasó a 200 (13,4 dólares) y dura entre 12 y 15 días. No la prendo, salvo para hacer una sopa", ejemplificó.

Es el primer 'cacerolazo' contra Macri en sus siete meses de Gobierno, quien pidió hoy, como lo ha hecho en los últimos días, no gastar energía, porque va a demandar "5 o 6 años lograr tener una matriz energética propia sustentable, diversificada y segura".

El Gobierno aumentó hasta un 600% las tarifas de la electricidad en febrero pasado.

Luego, en abril, llegaron los incrementos de otros servicios, como el gas, el agua y el transporte público.

El Ejecutivo, que consideraba necesario el aumento para poder afrontar los costes de los servicios e incentivar la inversión en el sector energético, puso primero un tope a las subidas del gas en base a los nuevos valores del metro cúbico.

Sin embargo, las reclamaciones aparecidas ante los primeros aumentos, sobre todo desde los sindicatos, recrudecieron en las últimas semanas, cuando comenzaron a llegar a los hogares las facturas con el nuevo precio del gas.

En pleno invierno austral, algunos argentinos han recibido comprobantes con subidas de casi un 1.000 %, en un panorama con una inflación interanual en torno al 45 % según mediciones privadas y con salarios reales que han caído.

Ante las fuertes críticas, el Gobierno decidió cambiar la base sobre la que aplicar el techo en el precio y limitó el incremento a un 400 % para los usuarios residenciales y del 500 % para los comerciales en comparación con el importe que aparece en las facturas del mismo bimestre del año pasado.

"Es una exageración lo mismo, el que pagó 400 pesos (26,8 dólares) de luz va a pagar 2.000 (134 dólares). Es muchísimo", consideró hoy Carlos Herrera, otro de los manifestantes.

"No es solamente la luz. Es el gas, los servicios, el transporte. ¡Todo aumentó!", agregó en diálogo con Efe.

Actualmente, el aumento está frenado por un fallo de la Cámara Federal de la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, a la espera de que la Corte Suprema decida si toma o no en consideración el caso.

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