Los pequeños partidos dejan la puerta abierta al pacto con los socialistas

IU no pone línea rojas, pero Compromís solo contempla un Gobierno de izquierda y Coalición Canaria no apoyará un Ejecutivo con Podemos.

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En la primera jornada de la ronda de Pedro Sánchez con los líderes de los partidos todo fueron buenas palabras y ambiente cordial. El candidato a la Presidencia del Gobierno se entrevistó durante unas tres horas con los cuatro partidos más pequeños con representación en el Congreso y, para su satisfacción, ninguno le cerró la puerta a un posible apoyo en el futuro debate de investidura y con todos quedó emplazado a continuar los contactos.

Sánchez, que por el momento quiere dialogar sin restricciones, sin corses de siglas ni de posibles fórmulas de gobierno, no va a despreciar a ninguna formación y con todos se ha comprometido a poner en marcha la próxima semana mesas de negociación para comprobar si son capaces de ponerse de acuerdo en el programa y las prioridades que debería poner en marcha su hipotético Ejecutivo.

Coincide con Coalición Canaria, Nueva Canarias, IU-Unidad Popular y Compromís en que primero son las políticas y luego los sillones o el diseño del tipo de pacto y de Gobierno, y va a darles un trato similar en las conversaciones que a los partidos más determinantes, pese a que entre los cuatro solo suman ocho diputados.

Nadie le cerró la puerta, pero sí que tuvo que escuchar en las entrevistas ya las primeras líneas rojas. Compromís le dejó claro que solo contempla el apoyo a un futuro Ejecutivo de izquierda, «a la valenciana», basado en un pacto con su formación, PSOE, Podemos, IU y nacionalistas, y en el que no ve cabida para Ciudadanos.

Si esa es la fórmula final la mirarán con muy buenos ojos, pero además pondrán sobre la mesa otras exigencias particulares como una financiación autonómica justa, la quita en su deuda histórica, o un trato adecuado en las inversiones del Estado en la comunidad.

El primer voto fijo

Coalición Canaria, socio de gobierno de los socialistas en esa autonomía, «está dispuesta a ayudar», pero no decidirá el sentido de su voto hasta que, al final de las negociaciones, Sánchez le diga con qué mayoría y con qué fórmula de gobierno tratará de lograr la investidura. La razón, además de poder estudiar los compromisos programáticos del futuro Ejecutivo, y ver si incluye las exigencias de la denominada «agenda canaria», es que ya le anticipó que nunca dará un sí, y probablemente tampoco una abstención, a un gobierno de coalición que incluya a Podemos, con cuyas políticas para España se declara incompatible.

Quienes no quisieron de entrada poner línea roja alguna al diálogo, ni siquiera quisieron valorar si podrían vetar la participación o no de alguna sigla en el acuerdo, fueron los dos representantes de Izquierda Unida-Unidad Popular, Alberto Garzón y Cayo Lara. Para esta coalición electoral, lo fundamental para saber si apoyarán o no a Sánchez es si incluiría en su programa de gobierno las 16 medidas prioritarias que van a poner sobre la mesa, destinadas fundamentalmente a derogar varias leyes del PP, entre ellas lareforma laboral, 'ley mordaza', LOMCE, y a desencadenar una acción política directa contra la desigualdad, la pobreza y la precariedad social y laboral.

IU considera fundamental poner en pie un Ejecutivo alternativo al del PP y dio un aviso a Podemos cuando dijeron que «quien ponga chinas en las ruedas de un gobierno de progreso se equivoca y deberá responder por ello».

Quien ya anticipó su sí a Sánchez fue Pedro Quevedo, el diputado de Nueva Canarias, que de hecho se presentó a las elecciones generales en coalición con el PSOE. 

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