Funcas alerta de una desaceleración en el crecimiento, que sigue muy desigual

La Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas) ha alertado de una desaceleración del crecimiento económico de las comunidades autónomas en 2017, cuyo Producto Interior Bruto se incrementará un 2,3 por ciento frente al 3,1 % previsto este año, pero continuarán las profundas desigualdades regionales.

El director general de Funcas, Carlos Ocaña, ha presentado hoy en Zaragoza, junto al director de Coyuntura y Estadística de la entidad, Raymond Torres, el informe "Previsiones económicas para las comunidades autónomas 2016-2017", un periodo en el que continuará el crecimiento económico que comenzó en 2014, pero de forma desigual y con una desaceleración en 2017 que ya se está notando en algunos indicadores de demanda, producción y empleo.

Según el informe, todas las comunidades han participado en este crecimiento, pero siete de ellas (Baleares, Castilla-La Mancha, Cataluña, Valencia, Galicia, Madrid y País Vasco) crecerán en 2016 por encima de la media prevista del 3,1 %, seguidas de comunidades como Aragón o Navarra.

Las comunidades que más crecen, ha puntualizado Ocaña, son aquellas que tienen un sector turístico más desarrollado o una mayor diversificación de la estructura productiva, entre ellas las del arco mediterráneo y las del eje del Ebro.

Las autonomías menos dinámicas serán Asturias, Cantabria, Castilla y León y Extremadura, regiones que son relativamente rurales o que tienen un tejido empresarial especialmente castigado por la crisis, un sector industrial envejecido y poca diversificación, por lo que no consiguen aprovechar el auge exportador ni beneficiarse de la inversión productiva.

En el caso de La Rioja, Funcas prevé que el crecimiento del PIB de La Rioja se acelerará desde el 2,8% de 2015 hasta el 3% este año, para volver a desinflarse hasta el 2,2% en 2017 como consecuencia del frenazo de la industria y los servicios.

En La Rioja pese a que el crecimiento en ambos años será algo inferior a la media nacional, el PIB per cápita aumentará por encima de la media por el descenso demográfico previsto para la región; además prevén que la tasa de paro bajará hasta el 13,6% en 2016 y el 11,3% en 2017.

Según Ocaña, antes de la crisis había una relativa convergencia entre las comunidades, pero tras ella se aceleraron las diferencias, que se van a mantener.

La desaceleración de la economía en términos generales se deberá, ha especificado por su parte Torres, a factores externos, como la debilitación del comercio internacional, el posible fin de las medidas de estímulo monetario del Banco Central Europeo y la conclusión del llamado "ciclo electoral", que producirá "ajustes" en el consumo y el gasto públicos y un previsible "endurecimiento" de la política fiscal.

Los desafíos a los que se enfrentan las comunidades autónomas, a la vista de las previsiones de Funcas, se centran principalmente en el paro, el principal problema económico del país que, aunque se está reduciendo "de manera notable", también muestra importantes diferencias entre comunidades autónomas.

La tasa de paro varía entre el 23 y el 24 % en varias comunidades, sobre todo las del sur, y el 10 y el 15 % de otras autonomías, como las del valle del Ebro y Baleares.

Respecto a la mala calidad del empleo que se crea -temporal, de corta duración e interino-, Torres ha reconocido que las sucesivas reformas no han conseguido reducir "de forma notable" la dualidad del mercado de trabajo, también porque las políticas activas de empleo son aún "débiles" y adolecen de una falta de coordinación entre el Estado y las autonomías.

Otro de los principales desafíos es la disparidad en la renta per cápita, que durante la crisis ha caído especialmente en las comunidades más desfavorecidas.

Para solucionarlo, Funcas propone dos tipos de medidas: dirigir la inversión pública hacia las regiones más desfavorecidas, pero dotándola de eficiencia para que contribuya realmente al desarrollo, y dirigir la emigración hacia las comunidades con una expansión más dinámica, aunque en contrapartida eso supone la despoblación de las comunidades más desfavorecidas.

El tercer desafío, ha detallado Raymond Torres, es afrontar la elevada deuda pública, aspecto en el que autonomías como Andalucía y Asturias están haciendo mayor esfuerzo frente a comunidades más dinámicas pero que mantienen una deuda pública por encima del 30 % del PIB, como Cataluña y el País Vasco.

Por otro lado, Funcas estima que la construcción está empezando a remontar, aunque no alcanzará los niveles anteriores a la crisis, puesto que partía de una base "muy debilitada", según Torres.

El crédito se ha abaratado, el paro ha disminuido y la renta de las familias está creciendo, lo que ayuda a la dinamización del mercado inmobiliario, pero también a la inversión no residencial, la que llevan a cabo las empresas.

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