El trigo y el pan, en el origen de las protestas contra el Gobierno sudanés

La política de subsidios al trigo, el aumento del precio de la harina y la escasez de pan en varias regiones de Sudán están en el origen de las grandes protestas que están sacudiendo el país desde la semana pasada y que se están convirtiendo en un movimiento contra el Gobierno de Jartum.

Las largas colas frente a las panaderías que se registran desde octubre en los estados de Um Durman, Jartum del Norte y Jartum, en el que se ubica la capital, se han convertido en manifestaciones de ciudadanos descontentos que piden un cambio de régimen ante las difíciles condiciones de vida.

Un experto económico del sector del trigo, Al Kanadi Yusef, dijo a Efe que el aumento del precio del pan y la escasez de la harina es el resultado "normal" de la liberalización por parte del Gobierno, que retiró parte de los subsidios al trigo.

Sin embargo, ante la crisis que se ha desencadenado, el Ministerio de Finanzas se vio obligado hace pocos días a anunciar una donación de 500.000 toneladas de trigo y harina para la fabricación de pan, para "absorber" el impacto político del problema, según Yusef.

Explicó que los países en vías de desarrollo suelen subvencionar el pan para "aliviar la vida" de los ciudadanos y, al ser el trigo y la harina "productos estratégicos" para estos Estados, es necesaria una planificación que garantice la "autosuficiencia".

El experto consideró que el Gobierno sudanés no ha conseguido lograr esa autosuficiencia y producir más trigo a nivel local, por lo que existe un "abismo" entre la producción y el consumo, que se sitúa en dos millones de toneladas al año.

Sudán paga 450 millones de dólares al año por ese trigo y el Gobierno se hace cargo de la diferencia entre el precio en el mercado mundial y el precio al que se comercializa en el país, para garantizar el suministro e impedir que la hogaza de pan supere una libra sudanesa (el cambio oficial es de 47,5 libras sudanesas por un dólar).

La semana pasada, cuando comenzaron las primeras protestas, el Ejecutivo recordó que ofrece una subvención de 350 libras por cada saco de trigo de 50 kilos, para que este se venda a las panaderías por 550 libras, mientras que el precio del saco en el mercado libre es de 1.100 libras.

El primer ministro Moataz Musa acusó entonces a los dueños de las panaderías de revender los sacos subvencionados en el mercado negro, porque de esta forma ganan más que produciendo pan, y denunció que parte de la harina subsidiada se comercializa de forma ilegal en países vecinos debido a su bajo precio.

El encargado de distribución de una de las principales empresas que muelen el trigo, que pidió el anonimato, dijo a Efe que la producción de estas empresas es suficiente para cubrir la demanda en el país, pero el desvío de la harina para otros usos, como la fabricación de pasta, disminuye la cantidad de este producto destinada al pan.

Por su parte, el director general de Asuntos del Consumidor del Ministerio de Finanzas en el estado de Jartum, Adel Abdelaziz, declaró a Efe que las empresas que muelen el trigo exigen al Gobierno que tenga en cuenta la depreciación de la libra sudanesa desde el pasado mes de octubre y actualice la subvención a este producto.

Según Abdelaziz, algunas de las empresas "ralentizan la producción para disminuir sus pérdidas", lo cual genera escasez de harina y las colas ante las panaderías, sobre todo en Jartum.

En la capital se consume casi la mitad del trigo que se usa en todo el país, esto es, en torno a 50.000 sacos cada día de un total de 102.000.

La devaluación de la moneda local, que en octubre pasó de 29 a 47,5 libras frente al dólar, y ha llegado hasta las 70 libras en el mercado negro, no ha hecho sino agravar la crisis del pan, un alimento básico para los sudaneses.

En las pasadas semanas, también han escaseado los combustibles y otros bienes básicos se han encarecido notablemente, entre ellos la carne y la leche, con una inflación que se situó cerca del 70 % en el mes de noviembre.

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