'Helicopter money': ¿De verdad puede funcionar?

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¿Se imagina que el Gobierno le ingresara directamente 600 euros en su cuenta para que se los gaste en lo que más le guste? Tranquilo, no es que usted se haya dejado engatusar por el conejo que conduce directamente al agujero del País de las Maravillas, pero esta posibilidad, real como la vida misma está ahora mismo en el centro del debate entre los expertos. Es la teoría del 'helicopter money', del dinero a cambio de nada desarrollada en 1969 por el premio Nobel de Economía Milton Friedman, una alternativa a la que dan vueltas las altas esferas del Banco Central Europeo, y a la que el propio Mario Draghi ha calificado de "interesante". 

La zona euro tiene un problema muy serio, la deflación. En su última comparecencia el pasado 10 de marzo, Mario Draghi intentó ahuyentar los fantasmas, pero las previsiones que lanzó el BCE, el organismo que preside, no son para tirar cohetes. Este año, los precios crecerán el 0,1% y el que viene, si las inyecciones monetarias surten efecto, aumentarán un 1,3%. Pero esto es pura teoría. La realidad es que la política monetaria está ya al límite, y los economistas se afanan por encontrar alguna solución que eleve de verdad el nivel de los precios.

En este contexto ha renacido la idea del 'helicopter money', que en principio Friedman planteó como una metáfora de lo que pasaría si se repartiese dinero entre los consumidores de manera equitativa. Obviamente, aumentaría la renta disponible y se estimularía el consumo, aunque el mayor número de intercambios tendría el efecto de elevar los precios. De este modo, lo que aumenta es el PIB nominal pero no el real, ya que el incremento de la renta se vería compensado por el aumento de los precios. Al final, como bien admite la escuela monetarista a la que pertenece Friedman, la política monetaria es neutral a largo plazo, y lo que se está creando es inflación a base de imprimir dinero. Y solo inflación, que es lo que desea el BCE.

El propio Draghi ha reconocido que aquí tenemos un concepto "muy interesante", y en el seno del BCE nadie esconde que las opciones se están barajando. En las últimas semanas, al menos tres grandes bancos de inversión han publicado informes para sus clientes sobre el asunto. Tampoco es que el dinero vaya a llover literalmente del cielo. La cuestión es encontrar las vías. La alternativa más plausible pasaría por que los gobiernos vendieran al BCE títulos de deuda a corto plazo a cambio de nueva liquidez a inyectar directamente en la economía, vía más gasto público o rebaja de impuestos. La novedad es que los bancos, actores indispensables en el actual programa de inyecciones financieras ('QE'), quedarían al margen.

"La opción del helicóptero es simple, fácil de implementar y para algunos ofrece lo más parecido a un almuerzo gratis", dice Stephen King, del banco HSBC. "Si esto suena demasiado bonito para ser verdad, es porque lo es", apunta este experto. Ray Dalio, fundador del fondo Bridgewater, dice que el problema no es ni la inflación ni el sobrecalentamiento de las economías. Más bien al contrario. De ahí que sugiera que el BCE debería centrarse más en las fuentes del gasto.

La diferencia entre el actual 'QE' y el 'helicopter money' es que el nuevo dinero creado por el BCE se emplearía directamente en incrementos del gasto público, y no cabría la posibilidad de que los bancos lo dedicaran a la adquisición de deuda soberana o títulos de renta fija. Se trata de que mejore la economía real no la prima de riesgo.

Los detractores defienden que, en primer lugar, está el problema legal, pues el BCE no podría financiar a los gobiernos, es decir, no podría monetizar los déficits. El temor es que la impresión descontrolada de dinero pueda causar hiperinflación. Pero algo parecido es lo que se busca, estimular el crecimiento de los precios. "Hay muchas cosas que puedes hacer. La cuestión es qué es apropiado y cuándo", ha dicho en una reciente entrevista Peter Praet, uno de los miembros del BCE en relación con el 'helicopter money'.

En todo caso, la opción está sobre la mesa, y como apunta el profesor de la Universidad de Columbia, Richard Clarida, "veremos una variante del 'helicopter money' (quizás disimulada) en los próximos diez años, si no en los cinco". En su opinión, lo que hace falta es una buena coordinación entre los gobiernos y los bancos centrales. Para Ewen Cameron-Watt, de BlackRock, está claro que el 'helicopter money' no se va a poner en marcha todavía. En primer lugar, "se necesita una desaceleración considerable y una nueva rebaja de las expectativas de inflación", aclara este experto. Ahora bien, como reconocen en Capital Economics, si las cosas se ponen mal, los bancos centrales han demostrado su voluntad de retomar ideas desechadas anteriormente.

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