La fórmula magistral para frenar el gasto en pensiones

Los expertos argumentan que desindexar las pensiones más altas del IPC frenaría el gasto en pensiones que provocará la subida en vertical de la inflación

El sueño del Gobierno de Pedro Sánchez de defender el poder adquisitivo de los pensionistas revalorizando las pensiones en función del IPC puede convertirse en su mayor pesadilla tras la subida galopante de la inflación.

Un aumento de los precios del 7,2 por ciento este año supondría incrementar el gasto en pensiones en más de 12.500 millones de euros en 2023, una subida que la Seguridad Social no se puede permitir, teniendo en cuenta que cerró 2021 con un déficit de 11.192 millones de euros.

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Para evitarlo, los expertos proponen indexar al IPC solo las pensiones más bajas. "Esta sería una buena medida para frenar el gasto en pensiones", reconoce Enrique Devesa, profesor de la Universidad de Valencia e investigador del IVIE.

Argumenta que “es razonable que las pensiones más bajas no pierdan poder adquisitivo y que el resto suban menos que el IPC ante la remontada tan elevada de la inflación que se espera".

También Miguel Ángel Menéndez, director del área de Wealth de Mercer España, cree esta fórmula reduciría "el déficit crónico del sistema y alinearía la subida de las pensiones más altas con la subida del salario de los trabajadores en activo”, cifrada para este año en un 2,5 por ciento.

También evitaría, en su opinión, el riesgo de provocar más inflación y reduciría la diferencia entre las pensiones máximas, que este año alcanzan los 2.473 euros mensuales, y las mínimas, que son de 832 euros.

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El Gobierno hace oídos sordos

Esta fórmula también la está estudiando el PP. Pero, por el momento, Sánchez no está dispuesto a retractarse de una de las medidas más importantes tomadas en la actual legislatura, ya que le podría costar caro en las próximas elecciones generales previstas para noviembre del año que viene.

También ha hecho oídos sordos a otra propuesta planteada por los expertos con el mismo fin: dar oxígeno a la Seguridad Social.

Consiste en que la referencia para actualizar las pensiones no sea el IPC general sino la tasa de inflación subyacente, que excluye del IPC los componentes más volátiles como la energía y los alimentos frescos.

“Revalorizar las pensiones más bajas con el IPC general y el resto con la inflación subyacente sería una solución", estima Devesa.

Debido a que, a juicio de Isabel Casares, secretaria general de la Organización de Consultores de Pensiones (Ocopen), supondría “un menor crecimiento de las pensiones en un momento que podríamos considerar puntual y no recurrente".

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Para Miguel Ángel Menéndez, “mejoraría el déficit de la Seguridad Social, dado que la subyacente es bastante más baja que la inflación real".

Ahorrar más de la mitad del gasto en pensiones

La diferencia de los dos tipos de inflación es notable. Las previsiones del Banco de España indican que este año se cerrará con un IPC general del 7,5 por ciento, mientras que la inflación subyacente se situará por debajo del 3 por ciento.

Por lo que aplicar esta medida supondría ahorrar más de la mitad del gasto en pensiones el año que viene y situar su subida cerca del 2,5 por ciento en que se revalorizaron este año las prestaciones.

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