Jubilación. Ataque frontal del Gobierno a los planes de pensiones

El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, asegura que los planes individuales tienen “muchos privilegios fiscales” y no cumplen su función, por lo que se propone trasladar sus incentivos tributarios a los planes de empleo

“Los planes de pensiones individuales no cumplen su objetivo de aumentar el ahorro para la jubilación, por lo que vamos a desplazar los incentivos fiscales que ahora tienen hacia los planes de pensiones de empleo”. Así de rotundo se ha mostrado hoy José Luis Escrivá, en una entrevista concedida a la cadena Cope.

A Escrivá los planes de pensiones individuales no le gustan y desde que llegó al Gobierno les declaró la ‘guerra’.

A su juicio, tienen más  defectos que virtudes y uno de ellos es que son “productos muy caros”, y más si se comparan con los planes de empresa.

Para apoyar sus argumentos destacó la aceptación que los planes de empleo tienen entre los trabajadores de países de nuestro entorno, como Reino Unido, y los buenos resultados que están dando en el País Vasco las entidades de previsión social voluntaria (EPSV), un vehículo de ahorro finalista muy similar a los planes de pensiones de empresa.

En opinión de José Luis Escrivá, “lo que realmente importa es incentivar y estimular el ahorro de las rentas bajas y medias para cuando llegue su jubilación porque son las que más necesitan tener una pensión complementaria. Esto suele hacerse en el contexto de la negociación colectiva y con incentivos asociados. Ahí es donde queremos que se focalice nuestro esfuerzo fiscal”.

El ministro también pretende extender estos privilegios a los trabajadores autónomos, pero aún no ha definido cómo lo hará.

La persecución viene de lejos

Favorecer los planes de empleo frente a los individuales es una batalla que Escrivá viene peleando desde principio de marzo, poco antes de iniciarse en España la pandemia.

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Ya entonces declaró que su ministerio iba a impulsar fiscalmente, de forma preferente, los sistemas de pensiones sustentados en el marco de la negociación colectiva trasladando progresivamente los beneficios fiscales de los planes de pensiones del sistema individual a los planes de pensiones de empresa.

Este proyecto fue muy cuestionado tanto por la patronal del seguro, Unespa, como por la de las instituciones de inversión colectiva y fondos de pensiones, Inverco, para las que impulsar el segundo pilar de previsión social formado por los planes de pensiones de empleo es muy positivo, pero “no a costa de fagocitar el tercer pilar formado por los planes de pensiones individuales”.

Según Unespa, el Gobierno debería apoyar “con el mismo interés” el segundo y el tercer pilar de previsión social”. El primer pilar lo conforma el sistema público de pensiones.

El informe que le da la razón

José Luis Escrivá apoya su iniciativa en las conclusiones del estudio Spending Review elaborado este año por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), que establecen que la desgravación de 8.000 euros de la que se benefician las aportaciones a los planes de pensiones individuales en el IRPF “no consigue el objetivo de incentivar el ahorro a largo plazo como complemento al sistema público de pensiones”.

Por ello, planteó su reformulación completa “de manera coherente con las recomendaciones que se acuerden en el Pacto de Toledo sobre ahorro complementario a largo plazo”.

Pero fue más allá, al asegurar que este beneficio fiscal, que supone un coste para las arcas públicas de 1.643 millones de euros, solo lo utilizan las rentas altas y pueden resultar negativo para un conjunto amplio de ahorradores debido la fiscalidad de las prestaciones en el momento del rescate del plan y al gasto en comisiones.

La industria financiera considera que si finalmente Escrivá lleva a cabo esta medida podría acabar con los planes de pensiones individuales debido a que uno de sus mayores atractivos para muchos partícipes son sus incentivos fiscales.

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