La falta de una mejora en las guías penaliza a Iberdrola

Iberdrola supera las previsiones del mercado, pero la ausencia de una mejora en las guías enfría la reacción de los inversores, mientras la compra de Caruna divide a los analistas por su precio y su impacto en la deuda.

Los resultados semestrales de Iberdrola recibieron una acogida muy fría en el IBEX 35, lo que se tradujo en caídas de hasta el 3% para la eléctrica, aunque la evolución quedó maquillada en la media sesión por el giro alcista que dio el selectivo de la mano de Santander, lo que dejaba al grupo con alzas del 0,2%.

La eléctrica obtuvo un beneficio neto ajustado de 3.565 millones de euros durante el primer semestre, un 7,8% más y muy por encima de los 3.141 millones de euros que esperaba el consenso de analistas de Bloomberg, lo que resultó insuficiente para estimular el apetito comprador.

La reacción del mercado refleja unas expectativas muy exigentes, en la medida en que los analistas esperaban que los buenos resultados se tradujeran en una mejora o, al menos, en una mayor concreción de las guías para 2026.

Iberdrola paga la cautela con las guías

Pero esto no sucedió e Iberdrola mantuvo su objetivo de elevar el beneficio neto ajustado más de un 8% en el conjunto del año. Jefferies calcula que esta previsión supone superar los 6.700 millones de euros, una cifra prácticamente en línea con los 6.800 millones que ya esperaban tanto la firma estadounidense como el mercado.

Los expertos consultados por finanzas.com coinciden precisamente en que la ausencia de una mejora en las proyecciones es el motivo que explica las caídas de la eléctrica.

Así, los analistas de JP Morgan creen que las cifras son sólidas, pero no estuvieron acompañadas por una actualización equivalente de las guías. El banco estadounidense considera que Iberdrola podría sentirse más cómoda elevando sus previsiones cuando presente los resultados de los nueve primeros meses.

De esta forma, el castigo no responde a una debilidad de las cuentas, sino a que las buenas noticias ya estaban, en buena medida, incorporadas en la cotización.

Iberdrola había llegado a la presentación de resultados cerca de máximos históricos y con una revalorización acumulada superior al 15% en el año, lo que elevó el listón para sorprender positivamente al mercado.

Renta 4 mantiene una visión más favorable sobre la evolución del ejercicio. La firma considera que las elevadas reservas hidráulicas en España y la recuperación durante el segundo semestre de algunos efectos negativos podrían permitir que Iberdrola termine superando sus actuales objetivos.

Las redes sostienen el crecimiento

Entrando al detalle de los resultados, el principal motor fue una vez más el negocio de redes, cuyo ebitda creció un 12,6%, hasta los 4.213 millones de euros.

El avance estuvo apoyado por un aumento del 11% en la base de activos regulados, las mayores inversiones y la mejora de las tarifas en algunos de los principales mercados de la compañía.

La evolución operativa permitió absorber el impacto negativo de la caída del precio de la electricidad, con un descenso del 21% en el mercado mayorista español, y el efecto desfavorable de los tipos de cambio.

De hecho, Bankinter calcula que, excluyendo el impacto de las divisas, el beneficio neto ajustado habría crecido un 17%, frente al 7,8% contabilizado.

Caruna divide a los analistas

Junto con las previsiones, la adquisición del 80% de Caruna, principal operador de distribución eléctrica de Finlandia, es el otro gran foco de atención del mercado.

Iberdrola pagará 2.014 millones de euros por la participación, con un desembolso inicial de 1.014 millones y el pago de los 1.000 millones restantes 30 meses después del cierre.

La operación valora el 100% de Caruna en unos 5.000 millones de euros de valor empresarial y refuerza la estrategia de Iberdrola de concentrar su crecimiento en redes eléctricas reguladas, aunque ha dividido a los expertos.

JP Morgan y Citi consideran que la compra tiene sentido industrial, pero advierten de que Iberdrola paga un precio elevado por un activo con un nivel importante de apalancamiento.

Jefferies también considera que la compra encaja con la apuesta estratégica por las redes, aunque señala que introduce nuevas consideraciones sobre la deuda. La firma calcula que la operación será aproximadamente un 1% positiva para el beneficio por acción en 2027.

Noticia positiva para Banco Sabadell

La opinión de Banco Sabadell es más favorable. La entidad mantiene su recomendación de sobreponderar y califica la adquisición como una noticia positiva, aunque con un impacto limitado debido a su tamaño.

Sabadell destaca que Caruna se compra a unas 16 veces el beneficio estimado para 2027, frente a las cerca de 20 veces a las que cotiza Iberdrola, y considera que la operación será positiva para el beneficio por acción desde el primer año.

La entidad calcula que Caruna aportará alrededor de un 2% al ebitda y al beneficio neto de Iberdrola, además de incrementar aproximadamente un 5% la base de activos regulados del grupo.

También señala que la compra permitirá reforzar la presencia de Iberdrola en un mercado estable, con calificación crediticia AA+, un retorno regulado del 8% hasta 2031 y una elevada exposición al crecimiento de la electrificación, especialmente por el desarrollo de centros de datos.

Renta 4 comparte buena parte de esta lectura. La firma considera que la adquisición tiene un buen encaje estratégico, mejora la visibilidad de los flujos de caja y permite crecer en un negocio regulado sin comprometer la fortaleza financiera del grupo.

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