BBVA, Iberdrola, Acciona... ¿por qué el mercado ignora los escándalos que afectan a las cotizadas españolas? 

Distintos casos judiciales han salpicado a grandes empresas en los últimos tiempos sin que se haya traducido en un castigo bursátil como teóricamente exigiría una aplicación estricta de los filtros de buen gobierno corporativo

BBVA ha sido la última pero ni mucho menos la única multinacional española salpicada por escándalos de distinta índole, desde presunto espionaje corporativo a corrupción y adjudicaciones irregulares. 

En el caso de BBVA, la Audiencia Nacional dictó el pasado 9 de julio la apertura de un juicio oral contra el propio banco (como persona jurídica) y su expresidente Francisco González, por supuestamente contratar los servicios de espionaje del excomisario José Manuel Villarejo, con el objetivo de frenar un intento de Sacyr para controlar la entidad.   

Aparentemente, los inversores han decidido mirar hacia otro lado ante el hecho de que BBVA sea la primera entidad del IBEX 35 en ser enjuiciada por esta causa, en la que se juzgan los delitos de cohecho y revelación de secretos. 

Los inversores ignoran el caso Villarejo-BBVA

Así lo demuestra el hecho de que las acciones de BBVA se revalorizaran un 0,77 % ese 9 de julio, en línea con el 1,14 % que subió el IBEX 35, mucho más pendiente del cambio de tono protagonizado por el presidente estadounidense Donald Trump respecto a España (el día anterior, había amenazado con sanciones a nuestro país) que del denominado 'caso Tándem'. 

Lo mismo ocurre al examinar la evolución de los títulos de la entidad desde ese día. Específicamente, BBVA se revaloriza un 2 % a la espera de conocerse sus resultados del segundo trimestre, incluso por encima del comportamiento plano del IBEX 35 en estas semanas. 

Esta ausencia total de reprobación bursátil podría sorprender a algunos, al contradecir sin pudor las directrices de sostenibilidad que teóricamente deberían seguir tanto las cotizadas como los inversores institucionales. ¿Hay un ejemplo más claro de mala gobernanza corporativa que estar inmerso en un caso de supuesto espionaje corporativo con corrupción de funcionario público (Villarejo entonces lo era)?   

El caso de Acciona

Si bien, la experiencia demuestra que no es un caso aislado. Lo mismo ha ocurrido con Acciona, por poner otro ejemplo reciente. 

En este caso, la constructora de los Entrecanales ha aparecido relacionada con la trama de corrupción del caso Koldo desde mayo de 2025, aunque su vinculación recibió mayor eco a raíz de la filtración de un informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, el 11 de junio de 2025; y del registro policial a su sede central, el 14 de noviembre de 2025.  

Pero, como ocurrió con BBVA, las irregularidades no se han traducido en un castigo bursátil, a pesar de que, en el caso de Acciona, la investigación afecta a una de las áreas de mayor riesgo ESG para una constructora: la integridad en la contratación pública y la posible corrupción en la obtención de contratos.  

En concreto, los títulos de Acciona cerraron prácticamente planos el 11 de junio de 2025 y, aunque se desplomaron un 7,5 % el 14 de noviembre del año pasado, lo cierto es que la compañía se dispara un 100 % desde ese día, por el 43 % que suma el IBEX 35 en el mismo plazo. 

El tema financiero prima sobre la ESG

"Tanto el caso de BBVA como el de Acciona son temas de gravedad y no está pasando absolutamente nada (en sus acciones) porque prima más el tema financiero", explica Alfonso de Gregorio, director de inversiones de Finacces Value. 

Por parte de BBVA, lo cierto es que se encuentra en una buena situación financiera, impulsada por un crecimiento histórico de sus beneficios y una rentabilidad líder en Europa gracias al tirón de sus filiales en México y España; al igual que Acciona, que puede presumir de fuerte crecimiento y rentabilidad, gracias al rendimiento de su filial industrial Nordex y a una agresiva estrategia internacional de venta de activos renovables. 

Por eso, José María Luna, de Luna Sevilla Asesores, ofrece una explicación similar: "La mayoría de los inversores, por lo menos los que trabajan en fondos, que son los que más dinero mueven, te dicen que tienen en cuenta el tema de la sostenibilidad pero que están aquí para ganar el máximo dinero que se pueda. Por eso, estos casos afectan, pero en menor medida". 

Alfonso Escárate, experto en family offices, está de acuerdo: "Si yo fuera accionista, me saldría (de esos valores) porque la corrupción me resulta intolerable. Pero, a nivel de inversión, el tema acabará en una multa, como mucho, y eso no tiene afectación, que yo sepa, a la cuenta de resultados". 

Blackrock desinfló la ESG

Este tipo de visiones que priman la parte financiera sobre la sostenibilidad suponen una ruptura con los principios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza), que vivieron un gran auge a finales de la década anterior y comienzos de la presente, con gran impulso por parte de Bruselas. 

No obstante, De Gregorio cree que la carta anual que el consejero delegado de Blakrock, Larry Fink, publicó el 15 de marzo de 2023 fue el principio del declive de esta tendencia, al ceder a las presiones de la derecha estadounidense, que acusaba a la firma de promover un "capitalismo woke" con su defensa de los principios de sostenibilidad. 

"La ESG ha perdido bastante fuelle. Un ejemplo fue la carta de Fink en la que se bajaba parcialmente del tema, entre otras cosas porque había clientes que le habían acusado de estar más preocupado por la ESG que por asuntos financieros. Traducido al román paladino: oye, estamos aquí para ganar dinero, no para ser ONGs", relata. 

Junto con esos vientos en contra desde Estados Unidos, los inversores han visto cómo se han movido lo que antes eran líneas rojas de la ESG, como la inversión en defensa o energía nuclear, ante las interesantes rentabilidades que han ofrecido estas industrias controvertidas, mostrando asimismo los débiles cimientos en los que estaban apoyados estos criterios supuestamente guiados por la la sostenibilidad. 

Un apunte técnico

Además de lo anterior, esa ausencia de castigo bursátil a la que también han escapado valores como Indra (con sus líos accionariales y de gobernanza), se explica por una cuestión técnica. 

En concreto, los ratings de sostenibilidad que ofrecen las compañías especializadas se construyen a partir de la medición de una multitud de factores ambientales, sociales y de gobernanza, de manera que una mala nota en una cuestión concreta puede ser parcialmente compensada con una buena nota en otro aspecto, como paridad de género en el consejo. 

Es lo que sucedió con Iberdrola cuando también fue investigada por supuestamente contratar los servicios de Villarejo para labores de espionaje a competidores como Florentino Pérez (presidente de ACS) para tratar de frenar su intento de asalto a la eléctrica. 

Aunque la causa fue archivada por prescribir los delitos, Iberdrola mantuvo durante todo el proceso unas calificaciones ESG elevadas y siguió integrada en los principales índices de sostenibilidad, en parte debido a la buena nota que mantuvo en temas de medio ambiente. 

En el caso de Acciona, por su parte, la respuesta de la empresa, abriendo una investigación y poniéndose a disposición de las autoridades, puedo amortiguar el golpe (aunque lo cierto es que la implicación de Acciona en casos de distinta índole viene de largo).   

Para terminar, conviene recordar que, para muchos, la ESG no es un tema de moralidad o ética, sino de riesgo para el inversor. Así, parece claro que el mercado piensa que los escándalos no suponen un peligro para la cotización.

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