Vuelve el sex-appeal de los fondos conservadores

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Los inversores han dado marcha atrás en el camino emprendido el año pasado, solo firme en apariencia, hacia activos de mayor riesgo susceptibles de proporcionar también rentabilidades más atractivas. A lo largo de enero y febrero, la volatilidad que ha sacudido los mercados ha superado el umbral de tolerancia de los ahorradores españoles, que han retirado capital de los productos hacia los que fluyeron en 2015 (mixtos y de renta variable, ver apoyo) y han devuelto la mirada hacia fondos más conservadores, sobre todo monetarios y de renta fija a corto plazo.

La idea de que hace un año tomaron más riesgo del que podían asumir lleva a la reflexión sobre la importancia de perfilar bien al cliente para evitar que, cuando los mercados se den la vuelta, veamos estos movimientos tan bruscos en el capital. Dicho esto, los expertos ven lógico este movimiento que ha devuelto su sex-appeal a los fondos más conservadores, capaces de ofrecer más estabilidad a los partícipes.... aunque menos retornos.
Los expertos entienden esa actitud pero no creen que sea duradera: «Es un efecto del aumento de volatilidad y la sensación de enfriamiento de la economía global. Pero descartamos que esto provoque un efecto bola de nieve que alargue las caídas en el tiempo, consideramos que será pasajero», explica David Sánchez, analista de Andbank. Y se muestra convencido de que los inversores volverán al riesgo: «En el momento en el que los mercados se relajen, volveremos a ver compras en activos de riesgo». Desde Tressis también creen que, al cabo de un tiempo en el que los ahorradores se cansen de no obtener una rentabilidad superior al 1 por ciento, volverán a acudir a productos con un poco más de riesgo y «podríamos volver a ver crecer el volumen bajo gestión de los fondos mixtos flexibles o incluso de los de renta variable».

Ignacio Perea, director de Inversiones de Aegon España, recuerda que la situación ha cambiado y hay que apostar por más riesgo. «Durante los últimos años en España, muchos inversores conservadores han obtenido rendimientos muy elevados con depósitos e instrumentos de poco riesgo. Este escenario ya no existe. Ahora, el inversor que quiera tener rentabilidad debe asumir algo más de riesgo, siempre de forma controlada, según el perfil y en una cartera correctamente diversificada». Porque, por encima de todo, su apuesta es perfilar bien al cliente. «Si los inversores están bien perfilados, no deberían darse estos bandazos tan extremos», explica. En su opinión, la fuerte subida de la bolsa del primer trimestre de 2015 y la alternativa de tipos de interés poco atractivos dejó a muchos inversores expuestos a más riesgo del que realmente podían asumir. Y eso ha dado pie al cambio de rumbo actual. 

¿Un riesgo que no podían asumir?

En la misma línea explica la situación Jorge González, analista de Tressis. «Desde que el Banco de España impuso a los bancos el fin de la guerra de los depósitos, las entidades habían redirigido a los clientes hacia fondos. En esta búsqueda de rentabilidades cercanas al 4 por ciento en un entorno de tipos cero, se posicionaron en fondos mixtos, que no se ajustan ni de lejos al su perfil», pues eran clientes acostumbrados a tener garantizada una rentabilidad, siempre positiva y conocida, a cambio de mantener el dinero durante unos años. «Cuando las bolsas subían no había problema, puesto que el cliente no tenía la sensación de estar en un producto arriesgado, pero en cuanto han empezado a caer han llegado los nervios». Para el experto, es en los fondos conservadores en los que deberían haber estado esos inversores cuyos depósitos vencieron, «pero ya sea por mala praxis de su banco o por su falta de realismo no fueron considerados como una opción porque la rentabilidad es muy baja». Algo que ahora ha cambiado.

Lo corrobora José María Luna, director de Análisis de la EAFI Profim: «Muchos ahorradores en depósitos, garantizados o fondos de renta fija a corto plazo entraron el pasado año en los productos de moda que les ofrecían las entidades financieras, los mixtos, pensando que no tendrían pérdidas pero ahora, con este baño de realidad, han optado por deshacer parte o toda la inversión», explica, y recuerda que el perfil del ahorrador español está entre moderado y conservador. Sobre si durará la tendencia, cree que todo dependerá del comportamiento de los mercados: «El escenario no es fácil y vamos a seguir viendo capítulos de volatilidad y esto está haciendo que las entidades financieras españolas estén lanzando al mercado viejos conocidos como los fondos garantizados o de rentabilidad objetivo, pero no creo que sea la mejor opción».

También María Rivera, responsable de Gestión de Sicavs y de Fondos de Inversión de Banco Alcalá, cree que en el último año se ha invertido en productos no adecuados, ante el mayor apetito por la rentabilidad. «Simplemente, el mercado ha puesto a cada uno en su sitio. Es importante contar con un buen asesoramiento para no caer en la tentación de ir detrás del mercado y, aunque el sentido común indique comprar barato y vender caro, lamentablemente no siempre se cumple este patrón de comportamiento». Para Rivera, lo ideal en este entorno «es conformar una cartera lo más equilibrada posible e intentar sacar provecho de esta volatilidad». 

Las implicaciones

En este contexto, el patrón de salida de fondos con más riesgo hacia la liquidez tendrá consecuencias. Por un lado, en los inversores, que obtendrán menos retornos; por otro, en las gestoras, que obtendrán menores beneficios, pues las comisiones son más bajas. «En la práctica, el movimiento de los clientes ha sido solventado mediante el lanzamiento de nuevos fondos «garantizados», que si bien ya no garantizan la totalidad de la inversión, sí que lo hacen parcialmente. La sustitución por productos más conservadores podría provocar una disminución de los ingresos por comisión de gestión de la industria», dicen desde Tressis.

Y por otro lado, esta situación tiene consecuencias para los asesores y banqueros, que deberían reflexionar sobre cómo se realizan los perfiles de riesgo. «Aunque imaginamos que, una vez más, la industria se decantará por los fondos mixtos», dicen en Aegon.

En este contexto, ¿cuáles son los productos y activos más atractivos? ¿cuáles son esas soluciones estabilizadoras? Los expertos mencionan algunas como el oro, la renta fija gubernamental, los fondos monetarios o la gestión alternativa y de retorno absoluto. Pero con matices en algunos casos. «El oro se ha comportado, y no siempre ha sido así en los últimos periodos de risk off, como activo refugio. Vemos en cambio cómo el dólar no ha cumplido como tal en las últimas caídas. La renta fija gubernamental tiende a funcionar bien en momentos de riesgo, pero seríamos más partidarios de estrategias de gestión alternativa, con la ventaja de que tienen potencial de revalorización en mercados alcistas y hay distintas en función del perfil de riesgo», explican en Andbank.

Dependiendo del perfil, hablan de fondos conservadores como el Threadneedle Credit Opportunities o el Candriam Credit Opportunities, de renta fija alternativa. También, fondos con subyacente de renta variable pero con baja beta, como el DNCA Miuri, de mercado neutral. Con algo más de volatilidad, pero con un universo de inversión amplio y que lo han hecho bien en mercados bajistas, fondos basados en tendencias macroeconómicas como el JP Morgan Global Macro Opportunites. Por último, una categoría que ha sabido sacar partido directo de las caídas y los momentos de volatilidad, los CTAs, con el GAM Star Keynes Quant como ejemplo.

¿Y los monetarios?

Para Aegon, una buena diversificación protege en escenarios como el actual y pone en cuarentena productos como los monetarios: «Actualmente son un buen refugio contra la volatilidad; no obstante, la mayoría tienen retornos cercanos a cero o ligeramente negativos. Han de ser analizados con detenimiento». Dentro de sus propuestas de cartera recomienda productos como el Mutuafondo Corto plazo, DB Portfolio Euro Liquidity y BGF Euro Short Duration Bond. En Banco Alcalá están de acuerdo: «Tener una parte sin invertir, con el escaso coste de oportunidad existente hoy en día, no es una mala estrategia si quieres aprovecharte de momentos convulsos para incrementar riesgo. Aun así, ahora mismo hablar de monetarios como activo refugio, cuando los tipos de depósito están en negativo, es complicado. Difícilmente podrán cubrir sus comisiones de gestión, y, basándonos en una preservación absoluta de capital (mantener tu patrimonio intacto teniendo en cuenta la inflación), no cumplirían su objetivo». 

Otra opinión tienen en Tressis, donde se decantan por fondos monetarios, de renta fija a corto y retorno absoluto. También pueden contar con fondos de renta fija a corto plazo, donde la pérdida anual no debería ser superior al 1 por ciento y el cliente podría obtener rentabilidades cercanas al 2 por ciento pero con una advertencia: el cliente debe estar muy precavido con los fondos de deuda pública, donde se podría estar buscando una rentabilidad que no compensa ni de lejos el riesgo que se asume. También, los fondos de retorno absoluto de renta variable con los que los clientes podrían esperar rentabilidades entre el -2 y el 4 por ciento. Entre sus apuestas, de más a menos riesgo, destacan Deka-Institutionell Liquidität Garant, Candriam Money Market Euro AAA, Schroder ISF EURO Short Term Bond, BlackRock-Euro Short Duration Bond, Pioneer Funds-Absolute Return European Equity y Henderson Gartmore Fund UK Absolute Return.

Para Profim, funcionarán bien la liquidez -a través de fondos monetarios con comisiones de gestión muy bajas, como Renta 4 Monetario-, fondos de renta fija europea centrados en «papel» de calidad, sobre todo deuda pública de países «core» de la zona euro (BL-Bond Euro B o Petercam Bonds Government  Sust. EUR), fondos de retorno absoluto ligados a volatilidad o a bolsa (DNCA Invest Miuri, Schroder European Alpha Absolute Return EUR) y algún fondo que, por su estilo flexible, pueda incluir algo de oro en cartera, y posiciones «cortas» en bolsa. 

ALTERNATIVOS

Para Banco Alcalá, hablar de refugio en estos momentos es complicado, pues algunos activos que sirvieron como tal en el pasado -oro, yen, Treasury y Bund- se han quedado sin recorrido, como este último. 

Su apuesta se centra en los alternativos: «Se abre un abanico más amplio hacia productos como los fondos alternativos, que durante los últimos años han estado estigmatizados y que no sólo aportan diversificación, sino la posibilidad de poder aprovecharse de este entorno. Será clave apostar por fondos y gestores que generen alfa», explica.

Eliminada la renta fija de la ecuación, y evitando el siguiente escalón en riesgo -el fondo mixto-, prefieren modular la exposición a mercado a través de las siguientes estrategias: fondos de renta variable flexible (Cartesio Y); fondos de bolsa de mercado neutral (Old Mutual Global Equity Absolute Return, sin beta a mercado); fondos long-short de renta variable (DB Platinum Chilton Diversified, con sesgo largo y flexible centrado en EE.UU); fondos global macro (BNY Mellon Global Real Return); y fondos de CTAs (DB Platinum Systematic Alpha).

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