Estrategias para sobrevivir a un mundo de tipos "cero"

Los inversores quieren efectivo, apuestan por la liquidez en sus carteras y venden hasta los activos refugio

Los tipos "cero" han venido para quedarse. No se trata de un fenómeno coyuntural sino más bien de una tendencia estructural. Ayer mismo, el Banco de Inglaterra rebajó por primera vez en siete años el precio del dinero, colocándolo en el 0,25%. En la zona euro, los tipos están en mínimos, y seguirán así mucho tiempo. En la teoría moderna de carteras solía haber una gradación del riesgo: activos sin riesgo, bonos a corto plazo, bonos a medio, bonos de alto rendimiento y acciones.Ahora, esto ha cambiado. El mundo de tipos "cero" nos está llevando a los extremos. Si no quieres riesgo, no obtienes rentabilidad. Y quien quiera ganar algo, tendrá que arriesgarse. 

Hace unos años, un inversor conservador buscaba el 4%. Hoy en día, esto es una quimera porque nuestro mundo es de los depósitos al 0,5%, una rentabilidad anual que a duras penas da para cubrir la jubilación, incluso con inflación negativa. Los bancos lo saben, y es más, lo sufren. Si han visto erosionada la rentabilidad de su negocio es porque sus márgenes cada vez son más reducidos. Por eso, hay que esperar remuneraciones todavía más bajas. Ángel Faustino, en su libro "Invertir tus ahorros y multiplicar tu dinero", ofrece una serie de estrategias para sobrevivir en un mundo de tipos "cero". 

1.- Estrategia de rentas

Es de las ideas más antiguas, la que seguían nuestros abuelos, y se puede poner en marcha de las siguientes maneras. 

a.- Comprar bonos para mantenerlos a vencimiento cobrando cupones. La clave es buscar un buen emisor. También se puede jugar con la curva de tipos, tanto en el plazo del bono como en la calidad del emisor; es decir, muy solvente, moderadamente solvente o algo más arriesgado. 

b.- Comprar acciones de alta rentabilidad por dividendo. Se trata de títulos de grandes empresas, solventes, y que, más allá de su posible fluctuación en bolsa, no ofrezcan dudas sobre su viabilidad futura. 

c.- Cualquiera de las dos estrategias anteriores se puede llevar a cabo vía fondos de inversión, es decir, fondos que inviertan en acciones de alta rentabilidad por dividendo, fondos de renta fija cerrados (compran bonos y el fondo se cierra hasta vencimiento) o fondos de renta fija o de acciones que repartan rentas (se les llama fondos de reparto, por contraposición a los normales, que son de acumulación).

2.- Estrategia de retorno absoluto

El retorno absoluto real, dice Ángel Faustino, solo se puede encontrar en los 'hedge funds'; el problema es que para invertir en ellos se necesitan grandes cantidades. Pero hay un "sucedáneo" que se puede encontrar en forma de los llamados "fondos de inversión de retorno absoluto", y en la que es posible encontrar buenas alternativas al alcance de todos los inversores. 

Un fondo de retorno absoluto utiliza estrategias de inversión tradicional o direccional (posiciones largas) como estrategias complejas a base de posiciones cortas o vendedoras. No va, o no debería ir vinculado al mercado, es decir, no debe tener índice de referencia (benchmark). Pueden estar abierto a toda clase de activos, y normalmente suelen tener un objetivo de rentabilidad muy claro y una limitación al riesgo máximo que se va a asumir. 

Un ejemplo sería un fondo que indique que su objetivo es batir al EONIA (Euribor a un día) en 400-500 puntos básicos con un riesgo máximo del 5%. Toma el EONIA como referencia de activo libre de riesgo y el fondo tiene que dar entre un 4% y un 5% de rentabilidad por encima. 

3.- Estrategias multiactivos

La palabra multiactivos hace referencia a los fondos mixtos de toda la vida, productos que combinan bonos y acciones en distintas proporciones. Suelen hacer 'tactical allocation', que no es ni más ni menos que un fondo mixto con liquidez, bonos y bolsa, que el gestor ajusta en función de las perspectivas del mercado. Según Faustino, hay que tener en cuenta lo bien que se ajusta esta categoría de fondos a la mayoría de los inversores. Hay de distintos tipos; defensivos (sobreponderan la renta fija y los bonos), agresivos (sobreponderan la bolsa) y flexibles (el gestor modifica la cartera a su discreción, es decir, si cree en las buenas perspectivas de la renta variable, comprará más bolsa). 

4.- Estrategias 'smart beta'

Esta técnica está ligada a la aparición de los fondos cotizados (ETF). Estos fondos replican a un índice, por lo que el gestor en principio no tiene nada que hacer, más que copita. Sin embarog, la estrategia 'smart beta' modifica la ponderación del índice en función de criterios numéricos y de análisis fundamental. Es decir, el 'smart beta' mejora los criterios de ponderación de los índices para obtener una mejor relación rentabilidad-riesgo que la que ofrece el propio índice.

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