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El espacio exterior, la última frontera de la inversión

Los ETFs que invierten en la industria espacial han generado rentabilidades anualizadas «cósmicas» en los últimos años. Sin embargo, la inversión en esta temática no está exenta de riesgos. Además, estos productos son de complicado acceso para el español

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Desde que el soviético Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en viajar al espacio a bordo de la nave Vostok, en 1961, la exploración del cosmos ha sido una de las obsesiones recurrentes de la humanidad y símbolo de poderío económico para los países que han liderado la carrera espacial. Sin embargo, la conquista de la última frontera siempre ha estado prácticamente vedada para el inversor, debido a que la mayoría del presupuesto es gestionado por agencias gubernamentales como la NASA. No obstante, cada vez hay más compañías privadas que dedican parte de su actividad a esta materia y surgen innovadoras startups que desean hacerse un hueco en esta industria. De este modo, Bank of America Merrill Lynch estima que el mercado del espacio va a crecer desde los 339.000 millones de dólares de 2016 hasta los 2,7 billones en 2045. «Tradicionalmente, ha sido muy complicado para las compañías hacer dinero con las actividades espaciales debido a las fuertes inversiones que se requieren y a los continuos retrasos. Sin embargo, para aquellos de verdad enfocados al largo plazo, el espacio puede ser una de las últimas fronteras de la inversión», dice el informe del banco estadounidense, que opina que «estamos entrando en una excitante era» en la que en pocas décadas se van a producir más avances que en toda la historia de la humanidad.

Los expertos creen que varios catalizadores van a impulsar esta industria, además de los intereses militares (que ya vienen pesando desde la Guerra fría) y los mencionados avances tecnológicos (también por parte de compañías privadas como el cohete reutilizable inventado por SpaceX). BofAML cita la actividad aeroespacial comercial (que supone tres cuartas partes de la industria), el incremento de los países implicados en la carrera espacial (ya hay más de 80 con satélites en órbita) y la caída de los costes del lanzamiento de satélites. También es fundamental el apoyo de la administración de Donald Trump a la exploración del cosmos, al tratarse del país que tradicionalmente más ha invertido en esta actividad. Además, otros factores que pueden impulsar al sector son el incremento del tráfico aéreo a nivel mundial y las operaciones corporativas. «Es un área susceptible de ser protagonista de fusiones y adquisiciones para impulsar el crecimiento estratégico, reducir costes y buscar sinergias», apunta Victoria Torre, de Self Bank. Por todo ello, Mar Barrero, directora de Análisis de Arquia Profim, opina que esta industria «es un segmento del mercado que tiene un interesante potencial de revalorización tanto a corto como a largo plazo, con continuo desarrollo tecnológico no sólo en todo lo relacionado con la defensa sino también con el sector aeroespacial comercial».

Difícil acceso

Sin embargo, los inversores minoristas no tienen fácil realizar una inversión diversificada en esta temática a través de fondos. En Estados Unidos hay muy pocos productos registrados y la mayoría son ETFs (fondos cotizados). Algunos de ellos son el Invesco Aerospace & Defense ETF; el iShares U.S. Aerospace & Defense ETF, de Blackrock; o el SPDR S&P Aerospace & Defense ETF. Todos ellos arrojan jugosos rendimientos de doble dígito que rondan el 15-20 por ciento anualizado y están indexados a selectivos como el Dow Jones US Select Aerospace & Defense Index o el SPADE Defense Index. Sus carteras están compuestas por empresas americanas como Boeing, Lockheed Martin, United Technologies, Honeywell, Northrop Grumman, General Dynamics, L3 Technologies o Harris. 

Pero si para los estadounidenses es complicado invertir en carteras diversificadas centradas en esta temática, para los ahorradores españoles es prácticamente imposible. «Casi todas las alternativas están restringidas actualmente para el inversor europeo tras la última normativa introducida en el mercado (que impide que se puedan comercializar ETFs sin un folleto con la información básica del producto escrita en el idioma del país)», explica Carlos Farrás, de DPM Finanzas. 

Lo que sí pueden hacer los inversores españoles que deseen realizar una «inversión cósmica» es optar por fondos con exposición a esta temática. «Si bien no hay ningún fondo de inversión registrado en España que invierta en exclusiva en el sector aeroespacial, sí hay varios fondos que entre sus principales posiciones tienen a algunas de las mayores empresas norteamericanas representantes de esta industria», explica Barrero. Algunos de estos productos son el DWS Smart Industrial Technologies (que tiene acciones de Boeing, Honeywell, Airbus o Lockheed Martin); el NN Industrials, el BBVA Bolsa USA o el BBVA Bolsa índice USA (que tienen posiciones en las empresas anteriormente señaladas, además de en Northrop Grumman y United Technologies). Además, Bankia Bolsa USA; Fidelity Global Industrials, JPM Large Cap Value o Adriza Global tienen en cartera acciones de General Dynamics.

En todo caso y pese a los jugosos rendimientos, la inversión en el sector espacial tampoco está exenta de riesgos. Uno de los más importantes en el momento actual podría ser una desaceleración brusca del crecimiento económico, al tratarse de un sector muy dependiente de la inversión, recuerda José María Luna, de Caser Asesores Financieros.

Otro factor a tener en cuenta es que guerra y espacio son dos temáticas muy difíciles de separar a la hora de invertir pues a menudo van de la mano. Y eso tiene sus ventajas y sus inconvenientes: «Es un sector que está expuesto a cambios políticos ya que, en función del color del partido gobernante, el gasto en defensa y la inversión aeroespacial pueden variar sustancialmente», apunta Torre. Tampoco hay que olvidar las consideraciones éticas que algunos inversores podrían tener al invertir en armamento, según recuerda Paula Mercado, de VDOS.

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