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Invertir en la conectividad del futuro

Las empresas necesitarán más apoyo tecnológico para el teletrabajo, lo que impulsará la inversión en hardware y software

Jon Guinness, gestor de Fidelity International.

La pandemia ha acelerado tendencias que ya estaban en marcha, como la migración al comercio electrónico, los juegos online, el teletrabajo, las videoconferencias, la telemedicina y los pagos sin dinero en efectivo.

Pienso que seguiremos utilizando estos servicios cuando esto haya pasado, y a continuación describo tres cambios que las empresas, los consumidores y los gobiernos probablemente realicen a más largo plazo a raíz de lo que estamos viviendo:

Las empresas necesitarán más apoyo tecnológico para el teletrabajo, lo que impulsará la inversión en hardware y software:

El consejero delegado de Microsoft, Satya Nadella, ha declarado recientemente que hemos visto “dos años de transformación digital en dos meses”. Las empresas fomentarán el trabajo desde casa y la dispersión de las plantillas para cumplir con las normas de distanciamiento social. El teletrabajo estará mucho más extendido y aceptado, lo que tendrá implicaciones para la superficie de oficinas que se necesita. Eso tiene implicaciones para los mercados de inmuebles terciarios, la inversión en telecomunicaciones, la capacidad de procesamiento y la inversión tecnológica en el domicilio (mayor demanda de ordenadores y otros dispositivos para poder teletrabajar, así como mayores inversiones de las empresas en sistemas de backend para sostenerlo). Las infraestructuras de telecomunicaciones serán tan vitales como otros suministros públicos dada la mayor importancia que se otorga a poder teletrabajar y, en caso necesario, “resguardarse en casa” ante futuras pandemias. El resultado serán grandes inversiones en redes para soportar mayores picos de tráfico y más inversión en 5G.

Los consumidores realizarán cambios profundos en sus hábitos:

Las personas podrían salir de las zonas urbanas y trasladarse a zonas más tranquilas con buenas conexiones de banda ancha. Además, la pandemia debería traer consigo un ciclo de renovación en los equipos que la gente usa para teletrabajar, pues su calidad es insuficiente en muchas ocasiones para hacerlo bien. Se observará un cambio sustancial en la penetración de tendencias estructurales como las ventas de alimentación por Internet, el comercio electrónico o el ocio digital. Lo mismo ocurrirá con la telemedicina y la formación online; así, por ejemplo, los médicos de atención primaria realizarán consultas telefónicas y las personas utilizarán aplicaciones para consultas médicas. Esta tendencia se acelerará y mejorará la eficiencia, incluso cuando la crisis haya terminado. Del mismo modo, el uso de Netflix, Disney + y HBO Max ha aumentado enormemente y es altamente probable que los espectadores mantengan estos servicios. El coronavirus también acelerará la tendencia hacia las sociedades sin dinero en efectivo ante el rechazo de la gente a tocar monedas y billetes. Las empresas, así como los gobiernos, también están sumándose a esta tendencia debido a los menores costes derivados de las transacciones sin dinero en efectivo. La transición hacia una sociedad sin dinero en efectivo por parte de los estados, los consumidores y las empresas también beneficiará a las compañías que posibilitan los pagos electrónicos.

Los gobiernos fomentarán la inversión en telecomunicaciones:

Esto tiene un efecto positivo doble. En primer lugar, es una forma rápida de conseguir que se inviertan miles de millones en la economía, algo especialmente útil durante una crisis económica. En segundo lugar, es beneficioso para todo lo relacionado con el teletrabajo y estimula la reactivación económica regional. Los gobiernos también sufrirán fuertes presiones para reducir los costes y aumentar la eficiencia, por lo que probablemente adopten y fomenten las inversiones en telemedicina y educación online.

Conclusión:

En lo que llevamos de año, las valoraciones han reaccionado ante estas tendencias y se han registrado fuertes avances en algunas de las grandes categorías relacionadas con el “quedarse en casa”. Aunque en algunas áreas podría registrarse una ligera desaceleración a corto plazo frente a los máximos alcanzados durante la cuarentena (como en los juegos, dado que la gente sale más), a largo plazo todo sigue apuntando a un crecimiento estructural en estas categorías. La pandemia ha dado lugar a un cambio sustancial en lo que eran unas categorías de comercio electrónico con una penetración relativamente baja. Hay razones sólidas para creer que esta situación ha acelerado cambios a largo plazo en las prioridades de las empresas, los consumidores y los estados.

Más información de Fidelity International en la guía de gestoras de Inversión y Finanzas.

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