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"Acontecimientos, querido muchacho, acontecimientos"

Se trata de eventos, previstos o no, que pueden interferir en los mercados

"Acontecimientos, querido muchacho, acontecimientos"

Cuando un periodista preguntó a Harold MacMillan qué era lo que más temía, el ex primer ministro británico respondió: " los acontecimientos, querido muchacho, los acontecimientos".

Junto con los políticos, son los "eventos" aquello a lo que los inversores también suelen temer por encima de todo, ya sea a nivel de mercado o de empresa, señala Ben Ritchie, Head of European Equities de Aberdeen Standard Investments.

 De hecho, para los gestores de inversión las últimas semanas han estado dominadas por "acontecimientos" en forma de elecciones presidenciales en Estados Unidos y el desarrollo de las vacunas Covid-19.

Combinados, estos eventos han desencadenado uno de los mayores repuntes mensuales y una de las más significativas dispersiones en el rendimiento dependiendo del estilo de inversión en la historia del mercado. 

En términos generales, a nivel de mercado, podemos clasificar estos importantes acontecimientos económicos, sociales o políticos en dos categorías.

Primero, están los que tienen una fecha definida pero un resultado incierto, como las elecciones de EE.UU. Llamaremos a esos "eventos definidos".

El segundo tipo aparece de la nada y el evento, su duración y su impacto pueden ser extremadamente variables. Por ejemplo, los ataques terroristas del 11-S, el desastre nuclear de Fukushima o la pandemia de la Covid-19. Llamaremos a esos "eventos inesperados". 

Reserva la fecha 

Gracias a los "eventos definidos", hay muchas oportunidades para especular y posicionarse antes de la fecha en sí. El mercado produce montones de análisis con mucha anticipación, ofreciendo resultados y escenarios cuidadosamente ponderados por el riesgo.

Pero evaluar el resultado, considerar la posición de otros inversores y, en última instancia, juzgar el impacto en los mercados financieros no es una tarea fácil. Incluso si se evalúa correctamente el resultado, posicionar con éxito las carteras para que se beneficien no es nada sencillo.

Consideremos las elecciones en los Estados Unidos. Los encuestadores anticiparon en gran medida una victoria de Biden. Sin embargo, el desenlace de otros elementos significó que la reacción del mercado fue considerable. Esto reflejó la diferencia entre lo que los inversores habían anticipado y lo que habían valorado. 

A fin de cuentas, es vital entender los riesgos que se asumen. Pero, ¿qué pasa si no tienes una visión clara de un resultado que podría tener un impacto significativo en el rendimiento? En este caso, el mejor enfoque suele ser buscar la forma de mitigar el riesgo de que las cosas no vayan a su favor. 

Esperar lo inesperado 

¿Qué hay de los "eventos inesperados"? Intuitivamente, posicionarse para un resultado único y aparentemente aleatorio parece imposible. Sin embargo, la experiencia nos dice lo contrario. A lo largo de los años, he aprendido que, aunque estos acontecimientos pueden ser impredecibles en forma y tiempo, todavía tienden a suceder con cierta regularidad irregular. 

Para ello, toda estrategia de inversión debe tener en cuenta que los acontecimientos negativos probablemente harán tambalear los mercados de una forma poco frecuente pero, sin embargo, regular. Cualquiera que haya invertido en acciones europeas durante la última década puede dar testimonio de ello. 

Por consiguiente, una estrategia de inversión debe ser lo suficientemente sólida para hacer frente a lo inesperado o el gestor debe ser lo suficientemente ágil para adaptarse a las circunstancias cambiantes. Personalmente, siempre he preferido buscar la mitigación de los riesgos a nivel de las empresas. 

Eso significa asegurarse de que las compañías en las que invertimos sean lo suficientemente sólidas para hacer frente a importantes perturbaciones exógenas. También requiere un enfoque de la construcción de la cartera que pueda diversificar las exposiciones económicas. 

Micro no sólo macro 

Estos dos tipos de "eventos" también ocurren a nivel de la empresa. Por eso, como seleccionadores de acciones, pasamos la mayor parte de nuestro tiempo mirando y analizando "eventos" en las propias compañías.

Una cosa es cierta: las organizaciones experimentarán buenos y malos "acontecimientos" que no anticiparon. Esta toma de conciencia debería reflejarse en el proceso de inversión. Esto significa tener un plan claro para manejar la desventaja y/o maximizar la oportunidad. 

Un enfoque que encontramos efectivo es lo que denominamos como "detonantes de la reducción". Estos activan revisiones automáticas de las posiciones siguiendo ciertos niveles de bajo rendimiento. Esto puede provocar en una rebaja de las posiciones o un aumento de las mismas con un descuento. 

Naturalmente, hay una tendencia a centrarse en la gestión del riesgo de pérdidas en torno a los "acontecimientos". Sin embargo, también es clave beneficiarse plenamente de las oportunidades alcistas que no anticipamos. Es importante no caer en la trampa de buscar el orgullo y vender. Si las cosas han cambiado realmente, entonces reconsidere su posición. 

El tiempo está de tu parte 

Ya se trate de consideraciones de mercado o de empresa, el único elemento crítico que entra en juego es el tiempo. Cuanto más largo sea su horizonte de inversión, mayor será su capacidad de afrontar cualquier "evento" negativo que se presente.

Esta paciencia también significa que usted puede beneficiarse cuando los fundamentales se reafirman y los precios de las acciones se recuperan. Por el contrario, aquellos inversores con horizontes de inversión cortos tienen que ser ágiles y hábiles a la hora de sincronizarse con los mercados. Habilidades que son raras en mi experiencia. 

Siempre que tengo dudas, pienso en la desaparición de Lehman Brothers. Los que compraron el mercado el día antes del colapso se habrían considerado el inversor más desafortunado del planeta. Sin embargo, si hubieran absorbido el impacto y mantenido sus acciones, habrían recuperado su dinero en abril de 2010, unos 18 meses después. 

Conclusiones finales 

En general, los "acontecimientos" -previstos o no- siempre afectarán a los mercados. Y, mientras que estos pueden ser impactantes en el momento, es primordial que entienda su exposición al riesgo.

Un proceso disciplinado, un análisis profundo del nivel de las acciones y los horizontes temporales a largo plazo no sólo le ayudará a gestionar estos acontecimientos imprevistos, sino que también los convertirán en una parte normal de la inversión.   

Así que, para parafrasear la gran película de los 60, Dr. Strangelove, quizás los inversores necesitan aprender a dejar de preocuparse y amar los "eventos". 

Las empresas seleccionadas con fines ilustrativos sólo para demostrar el estilo de gestión de inversiones descrito en el presente documento y no como una recomendación de inversión o una indicación de los resultados futuros. Capital en riesgo. 

Más información de Aberdeen Standard Investment en la 'Guía de Gestoras'

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