Objetivo y perfil de riesgo marcarán el paso del ahorrador a inversor

El paso de ahorrador a inversor no es fácil, pero se puede simplificar si se sigue una serie de recomendaciones

Los ahorradores están cada vez más dispuestos a dar el paso a convertirse en inversores empujados por la inflación y la baja rentabilidad de los productos más conservadores, que hace que el balance final de su ahorro sea negativo.

Así, según los datos del Banco de España el 15 por ciento de los hogares se encuentran ya en fondos de inversión, con permiso de los depósitos que siguen aglutinando gran parte de ese ahorro.

Para comenzar nada mejor que seguir una guía.

Definir los objetivos financieros

Antes de empezar a realizarla, es fundamental determinar cuáles son los objetivos. Para ello hay que dar respuesta a la pregunta “¿para qué quieres invertir?”.

Esto permitirá definir y priorizar las necesidades, como recuerdan desde Vall Banc, banco especializado en la gestión de patrimonios. Y es que existe un amplio abanico como un viaje, un coche, jubilación…

Para lograrlos, lo mejor es mantener siempre un horizonte de largo plazo de cara a tus objetivos financieros. 

“La historia demuestra que las inversiones más efectivas han sido aquellas que se han mantenido en el tiempo, sin dejarse llevar por las emociones, seguir modas del mercado dejándose llevar por los cantos de sirena de supuestos gurús de la inversión, ya que estos casi siempre se equivocan”, explican desde Finizens.

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Tolerancia al riesgo

Para pasar de ahorrador a inversor, la tolerancia al riesgo es fundamental. En este sentido, es importante determinar el perfil de inversor a partir de su  nivel de tolerancia al riesgo.

Y está relacionado con la cantidad de riesgo del mercado, la volatilidad, los altibajos que puede tolerar.

Y es que toda inversión conlleva siempre un riesgo, por lo que es fundamental para el ahorrador aceptar que los altibajos forman parte de la propia naturaleza de los mercados, y de hecho la volatilidad es un ingrediente fundamental para obtener rentabilidad a la hora de invertir.

¿Qué estrategia de inversión quiero seguir?

Es  importante tener claro la estrategia. Lo recomendable es elegir una estrategia sistemática que consista en invertir una pequeña cantidad de dinero, mes a mes, para que el interés compuesto actúe y que se realice a través de productos sencillos y fáciles de entender.

Construir una cartera de inversiones adaptada : ¿de qué manera voy a invertir?

La cartera de inversiones estará formada por la combinación de diversos activos (que permitan diversificar la inversión) que, según si la correlación  entre  ellos  es  positiva  o  negativa,  su comportamiento tenderá a ser similar o diferente. 

Esto significa que, “si la correlación es positiva, cuando el precio de uno de los activos sube, el otro también lo hace de forma previsible. En cambio, si es negativa, mientras uno sube, el otro baja y viceversa”, explican desde Vall Banc.

Los productos, por lo tanto (fondos, ETF…etc) debería contar con una amplia diversificación que le permita adaptarse a todos los contextos de mercado, de modo que permita dormir con tranquilidad en periodos de agitación de los mercados.

Apostar por la seguridad

Es importante que los productos que elija el inversor estén gestionados y custodiados en entidades financieras acreditadas y seguras. Esto es muy importante para evitar el fraude a través de los conocidos como “chiringuitos financieros”. 

Además, deberían contar con varios años de historial de actuación, para que puedas contrastar que su comportamiento histórico haya sido satisfactorio.

Cuidado con las comisiones de los productos que se contraten

Finalmente, no hay que perder de vista los costes del producto. Estos deberían ser los más bajos posibles, dado que el importe de las comisiones aplicadas tiene un impacto directo sobre el rendimiento que obtiene el inversor: cuanto menor sea el coste, mayor será la rentabilidad.

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