Los síntomas de crisis que acusa la economía española

Algunos indicadores apuntan a un decrecimiento en el primer trimestre del año

España volverá a registrar una contracción económica en el primer trimestre de 2021, después de lograr cerrar el fatídico año 2020 con una buena noticia, al anotarse un moderado crecimiento del 0,4% en el cuarto trimestre.

La dureza de la tercera ola de coronavirus vivida en España y en el resto de Europa es la culpable de que el PIB español vuelva probablemente a terreno negativo en los primeros tres meses de este año.

Diversos síntomas hacen pensar que esto será así, según comentan prestigiosos economistas españoles.

La debilidad de la campaña de rebajas, así como los datos de consumo, de utilización de la tarjeta de crédito o de venta de vehículos son algunos de estos indicadores adelantados que apuntan a un decrecimiento en el primer periodo del año.

“Suponen seguir la inercia del último trimestre del año, que fue muy plano”, con el agravante del empeoramiento de la situación de los socios de España, según apunta Antonio Pedraza, presidente de la Comisión Financiera del Consejo General de Economistas.

Lo mismo cree José Ignacio Conde-Ruiz, profesor de la Universidad Complutense y subdirector de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA).

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“Falta información sobre algunos indicadores pero, como la tercera ola está afectando a países con los que tenemos relación comercial, no destacaría que podamos tener crecimientos negativos en el primer trimestre del año”, dice.

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La situación mejorará a medida que avance el año

Pese al mal pie con que ha comenzado el 2020, ambos expertos son optimistas respecto al conjunto del ejercicio, para el que el Consejo General de Economistas anticipa un crecimiento del 5,5%.

En concreto, los datos comenzarán a mejorar en el segundo trimestre, a medida que suba la proporción de personas vacunadas y vaya quedando atrás el pico de la tercera ola.

“Si somos capaces de que España y los países con los que tenemos relación turística y comercial logren tener inmunizada al 70 por ciento de la población en junio, la economía va a repuntar con bastante fuerza”, asevera Conde-Ruiz.

El verano va a ser clave en ese sentido, pues es la temporada estrella para el sector turístico español, que representa el 12,5 del PIB nacional (lo que se suma al 6% que pesa la hostelería y al 1% que supone el ocio nocturno).

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“Para que en el verano se produzca un resurgir del turismo es necesario que la vacuna dé confianza y permita la movilidad. Y la movilidad que se necesita es sincrónica, que afecte a los principales países que nos suministran turistas: Reino Unido, Francia, Alemania e Italia”, relata Pedraza.

La palanca del sector servicios

Un rebote en esta actividad afectaría positivamente a todo el sector servicios (que es el 67,8% del PIB español), dada la tangencialidad que tiene esta industria con el conjunto del sector.

Si bien, Pedraza es solo “moderadamente” optimista al respecto, pues cree que la recuperación del turismo en 2021 no superará el 50% del volumen de negocio que había antes de la pandemia.

En todo caso, ambos expertos reconocen que es muy complicado anticipar la tendencia del turismo y la economía sin saber cómo va a evolucionar la pandemia, que ahora mismo supone el factor más importante para predecir el rumbo de la economía.

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En este sentido, no cuentan con precedentes para analizar la situación pues, aunque han vivido recesiones y crisis, nunca habían visto el parón total que se ha producido en actividades como el mencionado turismo.

“Los economistas no hemos visto una situación igual, de un parón semejante de la economía. Ahora toca volver a empezar andar y no sabemos lo que van a costar esos primeros pasos”, avisa Pedraza.

Las vacunas, imprescindibles

Pese a ello, sí creen que España va a acelerar el ritmo de vacunaciones (demasiado lento, en el momento actual) a partir de abril, cuando se espera que llegue un número elevado de vacunas, lo que facilitará ese mejor desempeño de la economía en la segunda parte del año.

Con todo, muchos se siguen preguntando si la crisis económica actual por la pandemia no devendrá en una crisis estructural de mayores ramificaciones (sobre todo, teniendo en cuenta que en 2020 se produjo la mayor contracción económica desde la Guerra Civil, al registrar una caída del PIB del 11%).

Los expertos son moderadamente optimistas al respecto. Opinan que algunos problemas pueden cronificarse, como el desequilibrio de las cuentas del Estado pero, en general, creen que vamos a salir de esta.

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“Hay muchas familias que han ahorrado mucho y, en el momento en que aumente la confianza, la gente va a empezar a gastar. Veo muchas circunstancias para ver un crecimiento vigoroso a partir del segundo trimestre si somos capaces de controlar la pandemia”, declara Conde-Ruiz.

“Si somos capaces de hacer reformas, España tendrá un crecimiento vigoroso. Si somos capaces de invertir el dinero del plan de recuperación europeo en proyectos interesantes, eso generará crecimiento y mejores perspectivas de futuro, lo que a su vez atraerá inversión”, insiste.

Las reformas que España necesita

En cuanto a las reformas necesarias, estas pasan por afrontar los problemas de siempre de la economía española como la dualidad del mercado de trabajo, la sostenibilidad del sistema de pensiones, el endeudamiento público, el incremento de la pobreza y las desigualdades sociales y el pequeño tamaño del tejido empresarial español (donde el 97% de las empresas son pymes).

Pero también hay que solucionar otros problemas que son propios de esta crisis, como el elevado apalancamiento que han alcanzado algunas compañías, que van a necesitar ayuda para sobrevivir.

“Para evitar problemas estructurales se debería prestar más atención a las empresas y no descartar ayudas más directas para ayudarlas a sobrevivir”, zanja Conde-Ruiz.

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