España llega tarde al verano de la recuperación

Grecia, Portugal e Italia han tomado la delantera al abrir las fronteras a los turistas extranjeros antes que nuestro país

Más de 1.500 millones de euros de ingresos ha perdido el sector turístico nacional por cada semana del mes de mayo que España mantuvo cerradas sus fronteras a los turistas extranjeros, según los cálculos de Exceltur a partir de las cuentas de 2019.

En total, son unos 6.000 millones de euros -a los que hay que sumar 1.800 millones adicionales por cada semana del mes de junio que se prolongue el cierre- que habrían caído como agua de mayo en una actividad tremendamente maltratada por la pandemia de coronavirus y que representa tanto para la economía de nuestro país (el 12 por ciento del PIB y casi el 13 por ciento del empleo, según cifras del INE relativas a 2019).

Y, sin embargo, España no abrirá las puertas a los turistas vacunados hasta el 7 de junio. Lo anunció en tono triunfal el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la feria por excelencia del ramo, Fitur, pero lo cierto es esta medida llega con tres semanas de retraso con respecto a países de competencia directa como Grecia, Portugal y, en menor medida, Italia.

Tres semanas que en este ansiado verano turístico de la recuperación se antojan cruciales, por mucho que la apertura se adelantara al 24 de mayo para un puñado de países avanzados en el control de la pandemia como el Reino Unido, Israel, Australia o Nueva Zelanda.

“España tiene una posición de preferencia pero lo cierto es que el que da primero da dos veces. Hay muchos turistas en Alemania y en los países sajones (principales mercados de nuestro sector turístico) que suelen tomar las decisiones con bastante tiempo de antelación. Esa señora Smith que estaba pendiente de cerrar las vacaciones, en cuanto abrió la mano Grecia, Portugal o Italia, se decidió por alguno de esos mercados. ¿Es eso irrecuperable?, ¿nos van a comer la merienda? Totalmente no, pero nos llevan ventaja”, apunta José Luis Zoreda, videpresidente ejecutivo de Exeltur.

De hecho, los datos de reservas en los alojamientos portugueses de cadenas como Meliá o NH Hoteles reflejan este adelanto por la izquierda, al haber registrado incrementos del orden del 200 por ciento en estas últimas semanas, según Zoreda.

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“Portugal se está llenando y Grecia también. Igual queda poco para el sector turístico cuando abramos. Y competir en desigualdad de condiciones no es competir. España no se puede permitir un verano malo. Con todas las cautelas sanitarias, pero no se lo puede permitir. Porque estamos ya a finales de mayo y muchos turistas europeos contratan sus vacaciones con mucha más antelación”, insiste Miguel Gallo, socio responsable de Business Desing y Customer en la consultora EY.

Los destinos percibidos como seguros brillarán este verano

Pero, además, España cuenta con otra desventaja respecto al mercado turístico portugués o el griego en estos momentos y es que tiene una peor percepción de control de la pandemia. Así, mientras que Portugal ha figurado temporalmente en verde en el semáforo de las autoridades británicas (aunque le degradaron esta misma semana a naranja por una subida de los casos de coronavirus), España siempre se ha situado en ámbar, lo que obliga a los británicos (primer mercado de turistas con destino a nuestro país) a confinarse durante diez días a su regreso.

Tenemos que ser muy atractivos, tener los aeropuertos abiertos y lograr que España no sea un destino naranja sino verde para que los británicos no se tengan que quedar dos semanas de cuarentena. Porque eso es muy poco apetecible para unas vacaciones”, dice Gallo.

Tan poco deseable que, tras conocerse el semáforo de países del Reino Unido, fueron canceladas el 82 por ciento de las reservas de británicos para viajar en mayo y el 65 por ciento de las relativas al mes de junio, según datos recabados por TravelgateX.

Por el contrario, turoperadores como Jet detectaron incrementos de las reservas del 600 por ciento para los destinos portugueses cuando el país fue temporalmente colocado en color verde.

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“Este año va a ser clave qué país ofrece la mayor seguridad. Y en esa lucha por vender escenarios de seguridad sanitaria hay países que nos llevan ventaja. Grecia ha jugado el papel de que hay 60 islas con el total de la población vacunada. Y esta estrategia la están siguiendo otros países como Israel, Turquía y Portugal”, apunta Zoreda.

Más allá de nuestro entorno, Australia y Nueva Zelanda brillan también como destinos libres de Covid; mientras que Brasil destaca por el lado negativo, como uno de los lugares turísticos más afectados por la pandemia.

España es difícil de batir en el largo plazo

En todo caso, más allá de lo que pueda suceder este verano, las perspectivas de España mejoran cuando se habla del largo plazo pues, según los expertos consultados, nuestro país tiene mimbres para mantener su posición de liderato mundial pese a la fuerte competencia por el sol y playa en el Mediterráneo.

“A largo plazo, España volverá a recuperar su posición como uno de los grandes destinos mundiales”, apunta Pablo Díaz, profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC.

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Aunque no hay que dormirse en los laureles, pues destinos como Turquía, Egipto y Túnez (ahora desactivados por la pandemia) van a seguir tratando de competir por precio.

Por eso, Zoreda cree que hay que tratar de subir de categoría: “El sector turístico español tiene atributos lo suficientemente potentes como para poder brindar nuevas alegrías y más sostenibles. Pero no podemos mantener crecimientos infinitos de afluencia sino de mayor valor añadido. No necesariamente más es más. Hacen falta clientes que dejen más derrama, que ayuden a mejorar el empleo y que empaticen más con las señas de identidad de muchos de los destinos turísticos de éxito que en el pasado han repudiado el turismo, como Barcelona”.

“Ahí esperamos que los fondos Next Generation nos ayuden. Esos fondos tienen que ayudar a revalorizar, reordenar y reconvertir integralmente las grandes fábricas del turismo español del sol y playa de la primera generación, de los años 60-70, los Lloret de Mar, los Torremolinos, las playas de Palma o San Bartolomé de Tirajana en Canarias para que el nuevo turista del siglo XXI que busca experiencias diferenciales encuentre propuestas de valor que le hagan preferenciar esos destinos incluso siendo más caros que otros del Mediterráneo más baratos”, añade el directivo de Exceltur.

Luis Gómez Encinas, profesor CESAE, está de acuerdo: “España va a seguir ocupando un liderazgo pero tenemos que acostumbrarnos en los próximos años a no obsesionarnos con los rankings. El turismo va a cambiar. Antes, año a año batíamos los records y ahora tenemos que acostumbrarnos a un menor número a cambio primar un turismo de más calidad o, incluso, de lujo”.

Las cicatrices de la pandemia en el turismo español

En todo caso, no está claro que esa recuperación se vaya a producir de un día para otro. La pandemia de coronavirus ha impulsado una “vuelta a lo local” que puede perjudicar a los destinos más dependientes del turismo extranjero.

Así lo explican Olga Martínez Moure y Raquel García Revilla, profesoras de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA): “Uno de los retos a los que ahora se enfrentan los destinos turísticos maduros es que, como consecuencia de la gran emergencia internacional, se va a producir una vuelta a lo local. Esta tendencia tiene un impacto muy positivo puesto que España tiene importantes destinos de interior. Pero también es cierto que los movimientos internacionales de turistas pueden verse muy limitados dentro de los próximos años”.

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Asimismo, otro riesgo es que no vuelvan los viajes de negocios ante el auge de las herramientas de videoconferencia, como avisaba recientemente, Luis Gallego, consejero delegado de IAG, en una conferencia promovida por el banco Santander.

Por todo ello, Zoreda concluye: “Tenemos un recorrido de mejora, esperanzador, pero primero tenemos que sobrevivir al enorme palo del sector en 2020, que ha perdido 116.000 millones de euros en términos de actividad, que se dice pronto. Este año, pensamos que recuperaremos unos 80.000-90.000 millones con respecto a lo que se facturó en 2019, que fue 154.000 millones de euros. Pero todavía queda un trecho. Han desaparecido 30.000 empresas”.

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