Competencia denuncia que las comercializadoras abusan en los contratos de luz y gas
Algunas los rescinden o cambian sin respetar lo pactado con el cliente, mientras que la diferencia de precios en electricidad puede llegar a 200 euros
La liberalización del mercado eléctrico fue un claro avance ante los consumidores, pero sigue resultando imperfecto e incluso algo controvertido. Por eso todavía cuatro de cada diez clientes (más del 40% según las últimas cifras publicadas) siguen en la parte regulada del negocio, aunque en el gas poco más de la mitad (solo el 22%) se mantienen en la parte del sistema que controla en parte el Gobierno.
En el caso de la luz son entorno a 12,2 millones de consumidores acogidos al denominado precio voluntario para el pequeño consumidor (PVPC), cuyo precio depende en un 40% de la evolución del mercado mayorista de electricidad y en el otro 60% de los peajes y los impuestos que marca el Ejecutivo.
Uno de los principales problemas que el regulador ha detectado en la parte liberalizada del sistema, pese a apoyar con firmeza ese proceso, son los abusos en los que están incurriendo varias compañías distribuidoras. Y todo, según denunció este jueves la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), para ganar más dinero aprovechándose del escenario de precios elevados en el mercado mayorista durante este año.
En concreto, aunque sin precisar cifras de culpables y afectados, sostiene que algunas de esas empresas energéticas modificaron de manera unilateral los contratos, saltándose así las condiciones que habían pactado tiempo antes con sus clientes. En varios casos llegaron incluso a rescindir directamente esos acuerdos, conductas que no solo vulnerarían los derechos de los consumidores sino que podrían no adecuarse al derecho y vulnerar la ley.
El mercado regulado, peor
Destaca también la CNMC, en su informe sobre lo ocurrido el año pasado en el sector energético, el aumento en términos medios de las ofertas disponibles para gas y electricidad, sobre todo desde mayo coincidiendo con el fuerte repunte de sus precios. Y aquí el mercado regulado parece salir peor parado que el libre, donde la luz se encareció un 10%, más del triple de su aumento en el segmento liberalizado (3%).
A tenor del último informe de Competencia, en 2017 -con precios más estables- una pequeña empresa pudo encontrar diferencias de precios de entre 1.000 y 3.000 euros anuales en el mercado eléctrico liberalizado, y de 600 a 3.000 euros para el gas. En el caso del consumidor con derecho a la tarifa regulada el margen estaría entre los 150 y los 200 euros para el recibo de la luz, y de 80 a 180 euros en el caso del gas.