Brasil acumuló hasta julio un déficit récord en sus cuentas públicas

El sector público brasileño acumuló hasta julio de 2017 un déficit fiscal primario de 51.321 millones de reales (unos 13.621[…]

El sector público brasileño acumuló hasta julio de 2017 un déficit fiscal primario de 51.321 millones de reales (unos 13.621 millones de euros), un 40 % superior al de los siete primeros meses de 2016 y el mayor para el período en la historia del país, informó hoy el Banco Central.

El saldo negativo en la diferencia entre los ingresos y los gastos del sector público, incluyendo el gobierno central, los regionales, los municipales y las empresas estatales, ascendió a 170.520 millones de reales (unos 45.263 millones de euros) en los doce meses finalizados en julio, el equivalente al 2,66 % del PIB, según el organismo emisor.

El saldo primario no incluye lo que Brasil gasta en el pago de intereses por la deuda pública pero se usa como referencia de las cuentas públicas del país y para definir las metas fiscales anuales.

La subida del déficit primario hasta niveles récord es atribuida a la fuerte caída de la recaudación tributara como consecuencia de la grave recesión que el país sufre desde 2015 y por el fuerte aumento de los gastos públicos.

Tras constatar que los ingresos continuaban menguando, el Gobierno anunció el 15 de agosto pasado su decisión de elevar la meta de déficit fiscal para este año en cerca de un 15 %, hasta 159.000 millones de reales (42.200 millones de euros).

Esto significa que Brasil completará su cuarto año consecutivo con un gasto público por encima de los ingresos y podrá registrar en 2017 un nuevo déficit récord, superior al del año pasado, el mayor hasta ahora y que había sido de 155.700 millones de reales (unos 41.322 millones de euros).

El déficit nominal de Brasil, que ya incluye lo destinado al pago de intereses de la deuda pública, ascendió en los siete primeros meses de 2017 hasta 286.000 millones de reales (unos 76.900 millones de euros), equivalente al 7,69 % del PIB, un valor elevado en comparación con otros países emergentes y que tiene a Brasil en la mira de las agencias calificadoras de riesgo.

El Banco Central informó igualmente de que la deuda pública bruta de Brasil subió desde el equivalente al 73,1 % del PIB en junio hasta el 73,8 % del PIB en julio, un porcentaje récord y que igualmente preocupa a las agencias calificadoras.

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Para intentar cumplir su meta fiscal este año, el Gobierno ya había anunciado recortes en los presupuestos, decididos en marzo y en julio pasados, que disminuyeron los gastos para 2017 en 48.000 millones de reales (12.700 millones de euros) y resultaron insuficientes.

Espera además, reducir sus gastos con una reforma del sistema de jubilaciones, para endurecer el acceso y limitar de forma progresiva el número de beneficiarios.

Una reforma que, rechazada por sindicatos y por la inmensa mayoría de la sociedad, sigue estancada en el Congreso.

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En otro intento de combatir el déficit, el Gobierno anunció la semana pasada un plan de privatizaciones y concesiones, por el que ofrecerá a la iniciativa privada 57 activos entre terminales aeroportuarias, autopistas, líneas de transmisión eléctrica e importantes empresas públicas como Eletrobras, el mayor conglomerado eléctrico del país.

Con esas ventas el Ejecutivo espera recaudar una cifra cercana a los 44.000 millones de reales (unos 11.700 millones de euros).

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