Dimite el presidente del Banco Central argentino en plena negociación con FMI

El presidente del Banco Central de Argentina (BCRA), Luis Caputo, que asumió su cargo apenas hace tres meses, renunció hoy[…]

El presidente del Banco Central de Argentina (BCRA), Luis Caputo, que asumió su cargo apenas hace tres meses, renunció hoy en plena crisis económica y en mitad de la renegociación del Gobierno con el FMI para la concesión de un crédito de 50.000 millones de dólares que se le otorgó en junio.

Se trata de la segunda dimisión de la máxima autoridad del banco emisor en 2018 y se produce el mismo día en que los sindicatos argentinos secundan la cuarta huelga general contra la política económica del Ejecutivo de Mauricio Macri, en la que protestan de forma especial contra el acuerdo con el organismo que dirige Christine Lagarde.

En un comunicado, el BCRA detalla que Caputo presentó su renuncia a Macri -que está en Nueva York para participar de la Asamblea General de la ONU- por "motivos personales" y con la convicción de que el nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) "reestablecerá la confianza acerca de la situación fiscal, financiera, monetaria y cambiaria" del país.

El dimitido titular del BCRA había asumido el cargo el 14 de junio pasado tras un año y medio como ministro de Finanzas y después de la renuncia del anterior presidente, Federico Sturzenegger.

Caputo, cuyo sustituto será el economista Guido Sandleris (hasta ahora secretario de Política Económica), expresó a Macri "todo su agradecimiento por la confianza depositada en él" para ocupar cargos desde el comienzo de su Gobierno, en diciembre de 2015.

La renuncia no provocó vaivenes en los mercados bursátiles pero sí impactó en el mercado cambiario, al llevar el precio del dólar de los 37,90 pesos a los que cerró el lunes a los 39,70 en los que se situaba a mediodía de hoy.

Este cambio de autoridades, que se suma a los realizados en los últimos meses -especialmente la reducción a menos de la mitad del número de ministerios- se da en un delicado contexto económico.

La fuerte sequía que a principios de año afectó a la producción agrícola -uno de los motores de Argentina-, sumada a la subida de los precios internacionales del petróleo y la abrupta depreciación del peso por el aumento de tipos en EEUU y la consecuente fuga de capitales a ese país han producido fuertes desequilibrios en la economía, que entró en recesión en el segundo trimestre.

Precisamente para hacer frente a la devaluación del peso y acometer más rápidamente reformas con el fin de reducir el alto déficit fiscal -al que el Gobierno culpa de la retirada de la confianza de los inversores internacionales- el Ejecutivo de Macri llamó en mayo pasado a la puerta del FMI para obtener ayuda financiera con la que poder hacer frente a los próximos vencimientos de la deuda.

Sin embargo, el agravamiento de la caída del peso ante el dólar a partir de agosto llevó al país a reiniciar con el organismo negociaciones -que todavía continúan- para acelerar los cobros del préstamo firmado, y, previsiblemente, ampliar la cuantía.

"Seguimos trabajando para tener un buen acuerdo que funcione de tal forma de despejar la incertidumbre que puedan tener los inversores sobre el programa financiero de Argentina. Es mucho más importante un uso muy inteligente del programa que el tamaño de los fondos en sí", dijo ayer desde Nueva York el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

Macri compartió anoche mesa en Nueva York con Lagarde en la cena de gala del Atlantic Council, dedicado a la cooperación entre los Estados Unidos y Europa, durante la cual recibió un galardón como "Ciudadano Global 2018" por su labor al servicio de la cooperación internacional.

"Con Christine debo confesar que hemos iniciado una gran relación desde hace algunos meses. Espero que funcione muy bien y que lleve a que todo el país termine enamorado de Christine", dijo el mandatario.

El Gobierno apuesta por un acuerdo con el FMI, junto con su "austero" proyecto de presupuestos para 2019 que ya debate el Congreso -ambos criticados por los sindicatos por advertir en ellos fuertes ajustes-, como los puntales para salir de la crisis.

"Esperamos continuar nuestra estrecha y constructiva relación con el BCRA bajo el liderazgo de Sandleris", declaró hoy en un comunicado el portavoz del FMI Gerry Rice, que detalló que tanto el Fondo como Argentina continúan trabajando "intensamente" para concluir las conversaciones a nivel técnico "en muy poco tiempo".

El pasado 7 de septiembre, Caputo había asegurado que los mercados se encaminaban hacia una mayor tranquilidad y que el país "va a salir bien" de la "tormenta" que afronta.

Durante su gestión, el BCRA ha sido clave para afrontar la caída del peso -más de un 50 % en lo que va de año-, interviniendo en forma directa en la plaza cambiaria y usando la tasa de interés, que a finales de agosto se elevó del 45 % a un inédito 60 % ante el riesgo de que la devaluación implicase un mayor impacto sobre la ya de por sí elevada inflación.

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