Sanders se hunde en los sondeos

El socialista de Vermont, que en las encuestas perdía Michigan por 20 puntos ante Clinton, gana el Estado industrial y mantiene la esperanza

Para los idealistas y soñadores que un día creyeron contra viento y marea que un socialista de 74 años podía vencer al aparato del Partido Demócrata y ganar las elecciones, sin aceptar dinero de las corporaciones ni atacar a su rival más que en el plano de las ideas, Michigan es la nueva tierra de Oz. Y también una cura de humildad para las empresas demoscópicas, que no han encontrado un solo precedente en la historia política del país que permita rebasar el error que cometieron el martes. Ni una sola encuesta anticipó la victoria de Bernie Sanders sobre Hillary Clinton en Michigan. El socialista de Vermont perdía en los sondeos por 20 puntos y acabó ganando por dos. Todo un chute de esperanza para sus seguidores, que ahora creen que todo es posible, aunque parezca decidido.

El más prestigioso de todos los analistas demoscópicos, Nate Silver, había adelantado en su página web que Clinton tenía «más de un 99% de posibilidades de ganar» ese Estado. Ayer FiveThirtyEight.com reconocía avergonzado que Sanders les había hecho comerse «un gran pastel de humildad», porque el único precedente que pudieron encontrar se remonta a 1984, cuando Gary Hart batió inesperadamente a Walter Mondale por nueve puntos en New Hampshire. Seguramente habrían acertado si las primarias de Michigan se hubieran limitado a la participación de los demócratas, entre los que Clinton ganó por 16 puntos, pero el Estado industrial del Medio Oeste también permitía la participación de los votantes independientes, que se inclinaron abrumadoramente por el senador de Vermont.

Fue también este sector el que proporcionó una contundente victoria a Donald Trump en el lado republicano. El deslenguado multimillonario ganó tres de los cuatro Estados de la noche y aprovechó su discurso de la victoria para dar una magnánima conferencia de prensa con aire presidencial, salpicada de anuncios promocionales con los productos de su marca que Mitt Romney había puesto como ejemplo de fracasos empresariales. Chuletones Trump, Agua Trump, Vino Trump... Trump se autopromocionó con todas las televisiones en directo a cada oportunidad durante esa disparatada conferencia de prensa, que en condiciones normales hubiera forzado a cortar la conexión. «Surrealista», admitió 'The Washington Post', «hasta que te paras a pensar que estamos hablando de Trump».

El gobernador del vecino Estado de Ohio John Kasich no logró hacerle sombra en las primarias de Michigan. El senador de Florida Marco Rubio lleva dos partidas relegado al cuarto puesto y su caricatura de El Increíble Hombre Menguante da vueltas por las redes sociales. Sólo el senador de Texas Ted Cruz parece capaz de ganarle, de vez en cuando. El martes le batió en Idaho, pero no pudo con él en Mississippi, donde las congregaciones evangélicas debían haberle dado un empujón. Hasta Hawai cayó en el marcador del millonario que casi nadie en el partido quiere ver convertido en su representante presidencial.

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Alineados con Cruz

Por eso los pesos pesados han comenzado a alinearse con Cruz, convertido ahora en la única alternativa. Después de que el menor de los Bush, Neil, se sumase a su equipo financiero, ayer fue Carly Fiorina, la ex consejera delegada de Hewlett Packard que también aspiró a la presidencia, la que saltó al ruedo en su apoyo para atacar a Trump, del que dijo, «él y Hillary Clinton son las dos caras del mismo sistema. El paga la campaña de políticos como ella para favorecer sus negocios».

Clinton pudo sufrir un gran revés psicológico con la derrota de Michigan, pero su marcador siguió avanzando gracias a Mississippi, donde ganó por un abrumador 82,6%. La ex primera dama de Arkansas es la reina del Sur, donde goza del apoyo incondicional de los afroamericanos. En Michigan representaban el 23% del electorado demócrata, pero Sanders no lo hizo tan mal entre ellos como en el sur, gracias a sus políticas económicas, y compensó este déficit con un extraordinario apoyo blanco. Esa fórmula podría permitirle dar otras sorpresas en Ohio, Misuri, Idaho y Carolina del Norte que seguirán en las primarias, a pesar de que los sondeos también le son desfavorables.

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