Renta variable

Petróleo. Arabia Saudí y Rusia, ¿quién ganará la guerra de precios?

La bajada en el precio del barril de petróleo desatada entre Arabia Saudí y Rusia por el coronavirus afecta directamente a su crecimiento económico

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La guerra de los precios del petróleo entre Arabia Saudí y Rusia a raíz del coronavirus impacta sobremanera en ambas economías y de mantenerse en el tiempo, con la cotización hundida, tanto Moscú como Riad podrían verse en problemas para cuadrar sus presupuestos estatales.

Pero la cuestión es qué país está mejor preparado para aguantar más tiempo bajo esta coyuntura.

“La economía de Arabia Saudí no puede permitirse la guerra por el precio del petróleo”, afirman desde Bloomberg.

La economía saudí podría no estar preparada para subsistir sin el aporte de las exportaciones de crudo. Y es que el sector energético representa cerca del 80% de las exportaciones del país y dos tercios de sus ingresos vía impuestos.

En Bloomberg Intelligence han estimado que si el barril de petróleo se mantiene por debajo de los 40 dólares Riad tendría un déficit de casi el 15% para 2020, mientras que sus reservas en el extranjero podrían agotarse en unos cinco años si no encuentra nuevos puntos de extracción, según el banco comercial de Abu Dhabi.

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“Aunque tiene grandes reservas y puede aguantar estos precios durante un tiempo, no implica que no tenga un coste alto y ese dinero que pierde ya no podrá ser usado para diversificar su economía dependiente del crudo”, apunta Tarek Fadlallah, director ejecutivo de Nomura Asset Management en Oriente Medio.

La jugada de Putin

En cambio, la estrategia del presidente ruso, Vladimir Putin, podría tener un gran transfondo.

“Gracias a que Rusia tomó medidas severas antes, puede ahora permitirse un precio del petróleo más bajo que hace cinco o seis años”, expone Dmitry Dolgin, economista jefe de ING Bank en Moscú.

En el último lustro Putin dedicó especial atención a cuidar las reservas del oro negro por el temor a las sanciones de los Estados Unidos y, gracias a ello, podría cuadrar las cuentas nacionales independientemente de lo que ingrese por la venta de petróleo.

Además, con un rublo débil, las compañías exportadoras del sector primario, el músculo de la economía rusa, que venden en dólares sus productos podrían colocaros a mejor precio, lo que también ayuda a las arcas de Moscú.

La fórmula elegida por Putin para llegar a la situación actual es combinar un recorte de gastos con aumento de ingresos al colapsar el precio del petróleo en 2015 cuando bajó a 50 dólares por barril, 20 dólares más que los precios actuales.

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En el lado más negativo, como apunta Scott Johnson de Bloomberg Economics, un duro golpe al rublo podría “socavar la demanda interna justo cuando se avecinan más choques externos”.

Desde Link Securities apuntan que las “malas lenguas” dicen que la estrategia de Rusia es “penalizar” a los productores de petróleo de pizarra norteamericanos, los cuales, a los actuales precios del crudo, no son rentables y que, además, en muchos casos, presentan balances bastante débiles.

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