Renta variable

La bolsa europea trata de reducir su enorme brecha con los Estados Unidos

Europa presenta el mayor gap con respecto a la bolsa mundial en más de 30 años. Y su rendimiento resulta aún más pobre si se compara con Wall Street

Sede de la bolsa alemana

La bolsa europea ahondó en el primer semestre del año su tendencia endémica a arrojar un peor resultado que su principal competidora (Wall Street) e, incluso, que la bolsa mundial.

En concreto, de enero a marzo se quedó un 15% por debajo del MSCI World —un 10% hasta junio—, marcando la mayor brecha con respecto al mercado global en más de 30 años.

Aunque esta tendencia a quedarse rezagada no es nueva. Desde 2008, Europa nunca ha logrado superar al mercado estadounidense ante la menor presencia de compañías tecnológicas en sus índices y la proliferación de problemas geopolíticos de todo pelaje, desde la crisis del euro al Brexit.

Si bien, el Viejo Continente tiene ahora en sus manos una oportunidad para reducir esta brecha, según coinciden en señalar varios expertos.  

Bank of America confía en Europa

«Esperamos que las acciones europeas  reviertan este gap que han abierto al darse la vuelta los factores que han motivado ese peor comportamiento», dice un reciente informe de Bank of America.

En concreto, el banco de inversión americano cifra en un 15% el rendimiento adicional que el Stoxx 600 puede arrojar respecto al MSCI World de aquí a final de año, a medida que se disipen las dudas sobre el estancamiento de los PMIs, la fortaleza del euro o el alza de los casos de coronavirus.

Precisamente, los dos primeros problemas fueron abordados esta misma semana en la última reunión del Banco Central Europeo, una institución que es relativamente positiva en su visión sobre ambos temas.

Así, el BCE mejoró sus perspectivas macroeconómicas para el bloque del euro hasta situar la contracción del PIBprevista para 2020 en el 8%, antes de rebotar un 5% el año que viene.

La noticia es especialmente buena si se tiene en cuenta que algunas voces dentro del BCE pidieron a la presidenta, Christine Lagarde, que fuera aún más optimista con la recuperación europea, aunque ella optó finalmente por la cautela.

Respecto a la fortaleza del euro (un aspecto que puede dañar a las empresas exportadoras del continente), Lagarde reconoció que es preciso vigilar de cerca la situación pero descartó que sea un problema lo suficientemente acuciante como para modificar la política monetaria.

El papel del 'value'

Pero, para Bank of America hay un factor más que va a favorecer el buen comportamiento de las compañías europeas: la rotación desde las acciones de crecimiento hacia las de ‘valor’. 

«Las cotizadas europeas tienden a comportarse como las acciones de valor. El ‘value’ no ha participado de la recuperación de las bolsas porque los rendimientos de los bonos —un factor clave para el valor— se han mantenido moderados. Esperamos que el impulso de los PMI globales favorezca a los bonos, como ha sido el caso en todas las recuperaciones de los últimos 20 años. Si esto ocurre, las acciones de valor podrían superar en un 20% a las de crecimiento, impulsando a las bolsas europeas», dice el informe de BOFA.

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Esta visión de que el ‘value’ va a recoger el testigo del ‘growth’ no es compartida por el conjunto del mercado pero lo cierto es que en la última semana se han producido diversas señales de debilidad en los valores tecnológicos, los representantes del crecimiento por excelencia. 

Dentro de los populares FAANGs, Apple se ha dejado en torno a un 11% en las últimas cinco sesiones, Netflix ha cedido un 10%; Alphabet y Microsoft han recortado un 9%, Facebook ha bajado un 7%; y Amazon ha retrocedido un 6%, haciendo temer por un estallido de la posible burbuja en la que está inmersa el sector.

El plan de rescate europeo

En todo caso, más allá de los argumentos esbozados por Bank of America, hay otros factores que abonan la teoría de un ‘catch up’ (alcance, en inglés) europeo. 

El plan de rescate aprobado al inicio del verano es uno de los que más invitan a la esperanza. Para empezar, porque «ofrece garantías de que Europa no repetirá los errores de 2011-2012, pues evitará exigir las políticas de austeridad de ese período, que tuvieron efectos desastrosos», dice Philippe Waechter, economista jefe de Ostrum AM.

Pero, además, la mutualizacion de la deuda ‘de facto’ que incluye el pacto implica un importante paso adelante en la integración política y fiscal de Europa.

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«Supone un cambio fundamental. Es más Europa, más unión. Pero, sobre todo, este paso va acompañado de un cambio en cuanto a la visión sobre el dinero de los contribuyentes. Se han aprobado salvaguardas para que esos fondos no se dilapiden y vayan destinados a mejorar la productividad y competitividad de Europa. Para que se gaste en fibra óptica y no en rotondas», explica Víctor Alvargonzález, de Nextep Finance

Por otro lado, tampoco hay que olvidar las elevadas valoraciones que han alcanzado las bolsas americanas, frente a una Europa que cotiza a múltiplos más reducidos. «Mucha gente que tiene mal de altura se puede poner a mirar mercados que se han quedado rezagados», explica Ignacio Perea, director de inversiones de Tressis

Algunos fondos interesantes

En cuanto a productos concretos para tratar de aprovechar esta tesis de inversión, los expertos coinciden en señalar que las estrategias de ecología y las centradas en compañías de pequeña y mediana capitalización son las que mejor lo han hecho en los últimos meses, junto a los fondos con sesgo a los sectores tecnológico y sanitario europeos.

«Las pequeñas compañías han registrado de manera constante una rentabilidad superior a las grandes en los 20 últimos años (rentabilidades anuales del 10,1% frente al 5,3%). Representan el motor de crecimiento del mercado (con un universo de más de 4.000 compañías entre las que seleccionar) y, al ser pequeñas, las oportunidades con respecto a su tamaño siempre son grandes», explica Carlos Farrás, socio director y CIO de DPM Finanzas.

Algunos fondos interesantes en el ámbito de las pequeñas y medianas compañías son, para Perea, el Groupama Avenir Euro (que se revaloriza un 6% en el año) y el Oddo BHF Avenir Euro, de enfoque similar pero que también incluye la atención a la sostenibilidad en el proceso de inversión. 

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Por su parte, Farrás prefiere el Threadneedle (Lux) Eur Smaller Companies, un producto que «consigue estar entre los mejores de su categoría de manera consistente en el tiempo, situándose la mayor parte en el primer cuartil».

Dentro de los productos con sesgo a la tecnología, Perea cita el Fidelity European Dinamic Growth. Y también le gusta el MSF Meridian Funds European Value, con un «estilo de gestión más conservador y que se comporta muy bien en escenarios de incertidumbre».

Farrás, por su parte,  menciona asimismo el Evli Europe. «Su modelo cuantitativo propio es capaz de reducir el universo de 7.000 compañías a una lista de cien, sobre la que se realiza un estudio de liquidez, flujos de caja y balance. El análisis forense de los estados financieros de las compañías que resultan aptas según el último filtro determina cuáles formarán parte de la cartera del fondo», explica.

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