EE.UU. y Rusia son los grandes damnificados en la guerra del petróleo

Goldman Sachs estima que el petróleo de los Estados Unidos y Rusia es más vulnerable a la demanda con caídas semanales del 25%

Goldman Sachs apunta a que los Estados Unidos y Rusia, además de Canadá, son los países más vulnerables en la guerra de precios del petróleo. Los expertos de la entidad estadounidense estiman que el consumo caería en estos países en 26 millones de barriles a la semana, un 25% menos.

La estimación se basa en las medidas de confinamiento aprobadas en estas geografías y que, a nivel global, impactan en el 92% por ciento del producto interior bruto (PIB) mundial.

Para los analistas de Goldman la cifra que se maneja de reducción de consumo de 900.000 barriles diarios podría ser mayor y que aumente por momentos según crece las medidas de estricto confinamiento en todos los países: “La magnitud máxima de estos encierros probablemente alterará la industria energética y la geopolítica”, exponen desde Goldman.

El freno en la producción mantendría al barril de crudo sobre los 20 dólares “con pautas descendentes temporalmente”, apuntan los analistas del banco. Para estos expertos, los mayores problemas no se derivan de los costes de mantenimiento de unos pozos que no producen, sino por el lado las pérdidas en logística.

Así, para Goldman Sachs, la actual crisis del petróleo llevará a la industria energética “a la reestructuración que tanto necesita”, pero también creen que un impulso para la descarbonización de los mercados de capitales podría complicar la fuerte inversión que se requiere para que el cambio en la industria se produzca.

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Arabia Saudí mantiene la estrategia

Con Estados Unidos y Rusia señalados, Arabia Saudí no cambiará su estrategia de aumento de aumento de producción hasta 13 millones de barriles al día y bajada de precios del crudo por su enfrentamiento con Rusia.

Otra cuestión es si estas medidas surten efecto, ya que, por ejemplo, Aramco ha tenido que aumentar un 32% su capacidad de producción mientras sus ingresos están completamente dañados.

Y es que el mercado de crudo está completamente dañado y el precio de los barriles, tanto del Brent como del tipo West Texas no terminan de estabilizarse.

El excedente de oro negro no deja de aumentar y los expertos señalan que tal volumen de curdo comienza a ser “inmanejable” conforme avanza el coronavirus y provoca el confinamiento de la población.

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Desde Blomberg señalan que en los mercados físicos se está pagando el barril a 10 dólares, puesto que se está viviendo una situación sin precedentes.

Los analistas calculan que, teniendo en cuenta que el mundo consume una media de 100 millones de barriles al día, ha desaparecido una cuarta parte del gasto mundial en poco más de 2 semanas.

Los Estados Unidos están haciendo lo posible por cortar esta hemorragia. Washington actúa ya sobre la guerra de precios y pidió a Riad que finalizase su enfrentamiento con Moscú.

Además, Donald Trump cuenta con el apoyo de los productores de crudo del país para frenar la producción en un 10% si Rusia y Arabia Saudí hacen lo propio.

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El propio Vladimir Putin apoyaría la visión de Trump, cansado el Kremlin de lo que califican como un “chantaje” de Arabia Saudí al estar la demanda completamente tocada y con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) apuntando a que esta se reducirá en más de un 90% en 2020, y a la espera de una nueva rebaja en dicha estimación.

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