Renta variable

El pequeño inversor se convierte en el gran damnificado del coronavirus

Los expertos les aconsejan mantener sus posiciones a largo plazo, que cubran sus carteras a través de instrumentos como futuros, etf o cfd y apostar por fondos de gestión muy activa

El inversor ha huido de la renta variable
El inversor ha huido de la renta variable

La paralización de la economía mundial provocada por el coronavirus y el consiguiente desplome de las bolsas, entre un 30% y un 40% el último mes, con el IBEX cayendo a mínimos de ocho años, tienen entre sus principales damnificados a los pequeños inversores, con menos recursos y conocimientos para mover sus carteras y menor asesoramiento para tratar salvarse de la debacle.

“Sin duda los minoristas son los más afectados porque no disponen de las herramientas necesarias para enfrentarse a unas caídas generalizadas y sin ningún activo que pueda servir de refugio, ni siquiera el oro. Se trata de una claudicación del mercado cuya principal víctima es el pequeño inversor”, apunta Miguel Ángel Bernal, profesor de la Fundación de Estudios Financieros.

También para Victoria Torre, responsable desarrollo de contenidos, productos y servicios en Singular Bank, los pequeños inversores se encuentran entre los más afectados, ya que muchas veces su inversión supone una parte importante de su patrimonio y, aunque haya recuperación, estas caídas echan a muchos inversores del mercado y les cuesta mucho volver a entrar. “Estos inversores venden en momentos de incertidumbre, dejándose llevar en ocasiones por el pánico”, señala.

Los pequeños inversores tienen cerca de 347.500 millones de euros invertidos en renta variable

Aunque lejos del montante invertido por los grandes inversores, también es mucho lo que se juega el pequeño inversor. Según los últimos datos del Banco de España, el ahorro financiero de las familias españolas se situó en 2,34 billones de euros a finales de septiembre de 2019, lo que colocó a la riqueza financiera neta de los hogares en el máximo histórico. En renta variable tienen invertidos cerca de 347.500 millones de euros.

¿Qué pueden hacer?

Ante el actual descalabro de los mercados, los expertos consideran que el minorista tiene pocas salidas, pero aún puede elegir. Eso sí, el ahorrador que no esté invertido y que considere que tras el actual desplome de los precios es un buen momento para entrar en bolsa es mejor que no lo haga porque puede caer más.

Permanecer en liquidez es lo mejor”, según Joaquín Robles, analista de XTB. “Si no ha tomado posiciones es mejor que siga así y espere a que se estabilicen los mercados, porque ahora nos estamos moviendo en un entorno de una volatilidad enorme y puede seguir cayendo el mercado. Tiene que ser prudente y esperar”.

Para el ahorrador que esté invertido en bolsa la paciencia también es su mejor consejera, a juicio de Miguel Ángel Bernal. “Deben ser pacientes y mirar a largo plazo porque si ahora materializan su salida de los mercados y se produce una recuperación, quizá no les de tiempo a volver a entrar”. Además, “sería una salida con grandes pérdidas que el inversor tendría que asumir”.

Asunción cuantiosa, ya que en el último mes las bolsas han caído entre un 30% y un 40% hundidas por el parón de la economía y el miedo a una recesión que cada vez está más presente.

Esta realidad provocada por el coronavirus, hasta ahora desconocida, dificulta el análisis de lo que va a pasar a corto y medio plazo en los mercados, ya que de cuánto dure la pandemia dependerá su evolución.

Según reconoce Joaquín Robles, por ahora no se ve el final de las caídas y tampoco se sabe hasta cuándo se va a prolongar esta situación: “La mayor amenaza es que cuando pase el coronavirus nadie sabe cómo quedarán las empresas ni la economía. Estamos ante una situación sin precedentes que afecta a la economía global llevándola a una paralización que cada día que pasa se deteriora más”. Por ello, asegura, el pequeño “inversor debe actuar con prudencia”.

Una buena estrategia para el minorista, a su juicio, sería cubrir su cartera a través de instrumentos como futuros, etf o cfd, para “tratar de que las próximas caídas no le afecten”. Eso sí, el que quiera salirse puede hacerlo, pero “asumiendo pérdidas que tendrán una difícil recuperación”.

La táctica que debería sumir en el actual contexto el pequeño inversor, según Victoria Torres, sería la de apostar por fondos de gestión muy activa, con gestores de probada experiencia en la gestión de momentos de incertidumbre en los mercados, a lo que recomienda añadir posiciones en determinados sectores o valores para aprovechar el castigo que han sufrido y, por último, esperar caídas más pronunciadas para entrar a través de fondos de gestión pasiva.

Reconoce que esta es la teoría, pero en la práctica “es complicado llevarla a cabo, y muchos pequeños inversores sucumben a la tentación de salir del mercado en estos momentos. Si las dudas prosiguen, podríamos ver cómo sigue saliendo dinero de la industria”.

¿De la recesión a la depresión?

Los expertos coinciden en que la incertidumbre es total porque la epidemia del coronavirus ha impulsado a los mercados financieros hacia un territorio desconocido, por lo que Robles prevé un largo viacrucis para los pequeños inversores y para los grandes: “No sabemos lo que va a llegar”.

En su opinión, la caída de la economía puede llevarnos a la recesión, “que cada día está más cerca”, e incluso ir más allá, “hundirnos en la depresión que sería la mayor amenaza para los inversores”.

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