El bono español se acerca al 0,6% tras el dato de inflación en EEUU

Las rentabilidades de la deuda soberana suben tras el fuerte alza de los precios en los Estados Unidos

La rentabilidad del bono española a diez años repuntó hasta rozar el 0,6%, máximos de junio de 2020.

Estas subidas están en línea con las alzas que han experimentado todos los bonos, tanto europeos como el americano, tras la publicación del dato de inflación de los Estados Unidos, que se situó en el 4,2%.

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Según los datos de Bloomberg, la rentabilidad del bono español a diez años, el de referencia, alcanza este jueves el 0,598%, superior al 0,558% de cierre previo, y el nivel más alto desde el 10 junio de 2020.

En esa fecha, el interés de la deuda española alcanzó el 0,624%.

El bono alemán también sube y se acerca al 0%

Estas subidas afectaron a todo el mercado de bonos. Así, la rentabilidad del alemán, considerado el más seguro, también sube y se sitúa en el -0,104%, frente al -0,126% en el que terminó la víspera.

El rendimiento del bono estadounidense, el que más preocupa a los inversores, se disparó ayer hasta el 1,688%, y escala hasta el 1,690%.

En el resto de los países considerados periféricos de Europa, la rentabilidad de la deuda de Italia alcanza hoy el 1,075%; la de Portugal, el 0,614%, y la de Grecia, el 1,045%.

Lo que dicen los analistas sobre el mercado de bonos

¿Qué están valorando los mercados de bonos? ¿Más crecimiento, más inflación, más ‘tapering’ o más subidas de tipos de interés? 

Los expertos de Oddo BHF señalan que las expectativas de inflación a medio y largo plazo aumentan, “pero sin salir de la zona de confort de los bancos centrales”.

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Precisamente, las previsiones de inflación que maneja el Banco Central Europeo (BCE) están muy lejos del objetivo de inflación del 2%.

Un aumento de los rendimientos a largo plazo suele pesar sobre el crecimiento y la inflación.

Suben los rendimientos y los costes de financiación

En teoría, una subida de los tipos sin riesgo hace subir los costes de financiación por parte de las entidades financieras y se transmite a la economía real reduciendo el gasto de capital.

Los expertos de Oddo BHF on creen que el impacto no será inmediato, sino que puede notarse en el año siguiente al choque. 

En realidad, el coste de la financiación es un factor menor en el gasto de capital de las empresas y menos importante que las perspectivas de la demanda. 

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En comparación con un escenario sin choque, para un aumento sostenido de 100 puntos básicos los modelos habituales identifican un impacto negativo que oscila entre 1 y 1,5 puntos en el crecimiento del PIB real y alrededor de 0,5 puntos en la inflación. 

Estas estimaciones no tienen en cuenta las condiciones especiales creadas por la pandemia y la respuesta excepcional de la política económica. 

“Teniendo en cuenta el potencial de recuperación tras la crisis y los esfuerzos de estímulo fiscal, el riesgo de que el aumento de los rendimientos a largo plazo haga descarrilar la recuperación es casi nulo en este momento,”, reiteran los expertos.

El nivel actual de los rendimientos de los bonos a largo plazo sigue siendo muy inferior al coste del servicio de la deuda pública 

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