Si parece un rescate… ¿es un rescate del BCE a España?

El BCE decide de urgencia refinanciar a Italia, España y Grecia además de ordenar la puesta en marcha de un nuevo programa de compra de bonos. El anuncio evoca a los primeros pasos de los rescates de 2010

El Banco Central Europeo (BCE) decidió el miércoles de urgencia refinanciar la deuda adquirida a Italia, España, Grecia y Portugal durante la pandemia. La medida pretendía detener los desequilibrios que se registraron durante la última semana en el mercado de bonos.

Pero las turbulencias que se anhelaba aplacar continuaron una vez acabada la junta de gobierno imprevista. Se inyectó más confusión al mercado.

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Días antes, las primas de riesgo de las economías del sur del euro crecieron con intensidad. Se animaron tras la última reunión ordinaria de la junta de gobierno que preside Christine Lagarde, celebrada el jueves.

En el caso de España, dicho diferencial creció por encima de los 130 puntos desde niveles de 110. El rendimiento del bono a 10 años flirteó con el 3,12 por ciento. En Italia subía por encima del 4 por ciento.

Y es que las palabras de Lagarde del jueves pasado fueron interpretadas como que el BCE sería demasiado complaciente con la situación de Italia y España. El banco central no presentó ningún plan concreto para la subida de tipos de interés. Ofreció -nuevamente- solo declaraciones de intenciones. 

El grueso de la intervención, como es tradicional, quedó expuesta a la interpretación de cada inversor.

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Y así, colectivamente, los rendimientos de los bonos fueron subiendo y su precio bajando hasta que dichas turbulencias impusieron el miércoles a Lagarde su agenda.

La situación, a juicio del BCE, merecía un cónclave fuera de guion.

Red de seguridad

Las tres horas de la reunión extraordinaria y urgente en Fráncfort se liquidaron con promesas de no dejar caer la deuda de los países cuestionados cada día por los operadores con sus decisiones de venta.  

Habrá red de seguridad y, como no se puede improvisar un programa de compra de activos, de acuerdo con David Zahn, jefe de renta fija europea de Franklin Templeton, la única salida posibilista que queda es la refinanciación.

“Reinvertirán el PEPP –el programa de compra de deuda por la pandemia—, es lo único de lo que pueden hablar ya que no pueden presentar un nuevo instrumento en tan poco tiempo”, explicó la fuente.

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Confirmado el plan, las primas de riesgo se tensionaban. 

Por ejemplo, la italiana creció siete puntos nada más leerse el comunicado del BCE. La española también se estiró durante la tarde del miércoles, aunque logró relajarse hasta los 123 puntos.

Los bonos mantenían la tendencia bajista, de acuerdo con datos de Bloomberg. Y es que la decepción de los inversores venía no tanto por lo explicado, sino por lo no explicado. Las preguntas clave carecían de respuesta otra vez.

Si se actúa discrecionalmente para abaratar unas primas de riesgo y encarecer otras, ¿no se está rescatando a los países en cuestión? La mera incertidumbre mantuvo la tensión.

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La perplejidad fue agravada por el atronador silencio de las cancillerías del euro. Hasta el cierre de esta crónica, ningún país líder del bloque monetario valoró las decisiones del BCE. 

En Madrid, la vicepresidenta Nadia Calviño (PSOE) sí se expresó.

“La prioridad debe ser preservar la estabilidad financiera y garantizar la integridad de los mercados de deuda pública del euro, particularmente en un contexto de tanta incertidumbre generado por la invasión rusa de Ucrania”.

El rescate "de toda la vida"

“Hablamos de rescate porque los es: estamos ante una manera de ayudar asimétrica y discriminatoriamente a unos países frente a otros”, asegura el economista Javier Santacruz. “Pero además y, esencialmente, los países a los que no se ayuda aportan los recursos de manera explícita para socorrer a los que lo necesitan”.

Esa es, remarca Santacruz, “la definición de toda la vida de un rescate”. 

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Fuentes del Gobierno aseguraron, por el contrario, a finanzas.com que “el Tesoro está preparado para cualquier cambio de política monetaria ante la normalización progresiva anunciada”. El miércoles fue un día para que en Economía mostraran de nuevo la confianza en su cuadro económico. 

Más allá del ministerio, se ve otra película.

Y es que el BCE parece proyectar de nuevo la misma cinta que programó del 2010 en adelante, cuando se socorrió a Irlanda, Grecia y Portugal. La reedición actual no se plantea con las economías de un menor tamaño como protagonistas, sino que se dan los primeros pasos para proteger a las dos piezas de caza mayor que se cobrarán los inversores si el escenario se degrada: Italia y España. 

“En ese sentido, la situación actual es mucho peor”, señala la misma fuente. 

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