Santander: cómo compara en rentabilidad y capital con el resto de bancos globales

El Santander presenta niveles de rentabilidad que comparan bien con los bancos globales, pero flaquea en capital.

Abengoa encontró en el Santander y KKR a sus principales valores para la viabilidad del grupo

En 2018 y hasta principios de 2019, el mercado estuvo especulando sobre la cercanía de la primera subida de los tipos de interés en Europa. Con esa previsión, que implicaría una inyección a los resultados de los bancos, muchos gestores fueron incluyendo acciones financieras en sus carteras. Pero todo ha cambiado. Como señala Juan Llona, de Imantia, por la prudencia del BCE, que no prevé elevar el precio del dinero al menos hasta 2020, y por el languidecimiento del ciclo, la banca ha perdido atractivo. Llona concede que, en el contexto español, el Santander puede ser una excepción, por su diversificación geográfica, lo que impulsa su rentabilidad. También Ignacio Cantos, de Atl Capital, coloca al Santander entre los bancos que le gustan, más que BBVA, el otro español global y, por tanto, que no vive sólo de los tipos del BCE. 

Santander en Europa

Santander es el favorito de los bancos españoles, pero, ¿cómo compara con los europeos? Beatriz Catalán, de Ibercaja Gestión, insiste en que la curva del sentimiento bancario, que incluye las variables tipos (sin previsión de que suban), IPC (a la baja) y PIB (debilitado), está muy deprimida en Europa. Aunque desde estos niveles no ve caídas: ratios como el precio sobre el valor contable o el per (precio entre beneficio) informan de que los bancos cotizan muy baratos.

Catalán avisa de que las rentabilidades sobre el capital (ROE) son muy bajas, en general, en Europa. Pero añade que, para determinar los bancos más atractivos, hay que tomar en cuenta justo ese ratio y decantarse por los que lo tienen más elevado. Rafael Alonso, de Bankinter, precisa que el ROE del Santander se encuentra en el rango alto del conjunto de los bancos europeos. Y ello, no sólo por su mix geográfico, sino también por el de negocio, con un importante peso del crédito al consumo global. 

El Santander no es una excepción: los bancos más grandes y diversificados suelen tener rentabilidades más altas, por el impulso que proporciona a los resultados su exposición a mercados con tipos más altos. Echemos un vistazo a su liga, la de las entidades globales: si el Santander tiene un ROTE del 11,7 por ciento, gana a la muestra de comparables europeos que hemos escogido. Un poco peor compara su margen de intereses: el casi 26 por ciento del Santander es superior al que cosecha BNP Paribas, pero inferior de los de ING o HSBC. Pero todos ellos se miran casi cara a cara.

Catalán apunta que en lo que falla Santander es en capital: va a estar justo para alcanzar niveles del 11 o del 11,5 por ciento. Para solventar este problema, no descarta una ampliación de capital o la venta de alguna división. «No tiene palancas de generación de capital orgánico. Está justo de capital y ello pesa en la cotización», añade Llona. 

Nuria Álvarez, de Renta 4, precisa que aunque su ratio de capital es razonable y cumple con la regulación, se queda corto respecto a lo que el mercado exige (un 12 por ciento). Dada su estructura, explica Álvarez, el banco tiene que realizar esfuerzos grandes de emisión, lo que consume recursos, como también su exposición a emergentes: éstos aportan rentabilidad, pero tienen más coste por riesgo. 

Frente a esa debilidad, Catalán expone que los bancos belgas u holandeses, como KBC o ING, están muy capitalizados y, al mismo tiempo, tienen ROEs atractivos. Alonso comenta, en particular para ING, que sus buenos ratios de capital y rentabillidad obedecen a su negocio asegurador y a que su balance está ligado al crédito a empresas, con poca mora. 

Sin embargo, sigue Catalán, a los franceses les es difícil lograr rentabilidad, a cambio de lo cual, cuentan con una valoración muy deprimida. Avisa de que los bancos alemanes tienen mucha incertidumbre, con la operación de Commerbank y Deutsche Bank y la posible ampliación de capital que requieran. Mientras, los italianos tienen que lidiar con las dudas alrededor de la deuda.

Con el británico HSBC, Santander tiene en común la incógnita del Brexit y sus consecuencias económicas. Pero, respecto a ello, Catalán señala que tanto a uno como a otro banco les protege su diversificación geográfica. Aunque, una vez más, como se encarga de señalar Cantos, HSBC cuenta con ratios de capital más holgados.

Bancos americanos 

Si en Europa, el BCE aún no ha subido tipos, en EE.UU. la Fed ha podido haber terminado con sus incrementos del precio del dinero. Así, Cantos señala que los bancos americanos se encuentran en una fase adelantada del ciclo y que lo mejor para ellos ha podido haber quedado atrás. Jaime Martí, de Trea AM, constata que estas entidades son más rentables que las europeas (como se puede observar en el ROE de JP Morgan, que supera el 13 por ciento). Pero, de momento, no cree que esa cifra vaya a mermar. Alonso coincide: si bien los tipos han podido llegar a su techo en EE.UU., ya con el actual precio del dinero las entidades americanas logran unos mayores márgenes que los europeos, lo que permite una rentabilidad más elevada. También marca la diferencia la fortaleza de la demanda de crédito: en EE.UU. crece el doble que en Europa. Además, la mora de los bancos americanos está en mínimos históricos. Y sus costes siguen contenidos. En suma, su cuenta de resultados crece un 8 por ciento anual sin problemas. 

Pero que las acciones de JP Morgan estén un 95 por ciento por encima de los máximos precrisis (las de Santander están un 70 por ciento por debajo) provoca que su rentabilidad por dividendo sea del 3 por ciento, pese a que en 2018 repartió un 90 por ciento de sus beneficios. En Europa, las rentabilidades por dividendo no bajan del 5 por ciento.

En todo caso, en el último año, el dividendo que más ha crecido de nuestra muestra ha sido el de JP Morgan. Y Alison Williams y Neil Sipes, analistas de Bloomberg Intelligence, afirman que JP Morgan va a lograr mantener ese 'pay out' superior al 90 por ciento sin poner en peligro su ratio de capital del 12 por ciento. 

En el dividendo no está la fortaleza de los bancos emergentes, sino en su ROE, que supera el 15 por ciento. Martí señala que la banca emergente no sólo es la más rentable, sino que también es la que presenta una mayor capacidad de crecimiento, puesto que trabaja en países poco bancarizados, con poca penetración de productos o asesoramiento... Los analistas de JP Morgan destacan de Itaú que haya sido el brasileño más proactivo a la hora de ajustar su modelo de negocio a la situación del país en los últimos años y anticipan que su ROE seguirá rondando el 20 por ciento este año, aunque no obvian la posibilidad de revisiones a la baja de sus perspectivas de beneficio. En cuanto a Bradesco, Himansu Bakshi, de Bloomberg Intelligence, destaca su exceso de capital de 400 puntos básicos, mientras la calidad de sus activos sigue mejorando al tiempo que crece su balance: esto último puede impedir que sus expectativas de beneficio se deterioren, como puede ser el caso de Itaú.

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