Los bancos centrales reactivan la compra de oro

Los bancos centrales aumentan sus posiciones en el metal precioso como vía de protección contra la inflación

La onza de oro se anota, en lo que va de año, una caída del 5,70 por ciento, pero podría recuperar terreno gracias a la inflación, a la subida de precios del petróleo y a la recuperación del comercio internacional. 

Así, el metal precioso sufrió tras la pasada reunión de la Reserva Federal, cuando el presidente del banco central estadounidense, Jerome Powell, adelantó que la subida de tipos prevista para 2024 se adelantaría a 2023.

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Como recuerdan los expertos de Julius Baer la onza de oro es muy sensible a la subida de los tipos de interés, presionando su precio hacia abajo.

Sin embargo, hay otros factores que juegan a favor del precio del oro.

Los bancos centrales se posicionan frente al oro

Uno de ellos son las perspectivas de inflación. El oro rinde de media un 15 por ciento anual cuando la inflación sea superior al 3 por ciento, según el Consejo Mundial de Oro, por lo que actúa como refugio.

Es por esto, que numerosos bancos centrales de diferentes países estén ahora recuperando su apetito por el metal precioso. 

Así, el presidente del Banco Central de Serbia anunció recientemente la adquisición de sus tenencias de oro con el objetivo de aumentarlas hasta las 50 toneladas desde las 36,3 toneladas actualmente.

El comercio mundial también favorece la recuperación del oro

La recuperación del comercio mundial también es otro factor que permitirá a los bancos centrales de los países emergentes reforzar sus compras en oro, ya que está relacionado directamente con la solidez en sus cuentas gracias a esta recuperación.

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Igual que los países exportadores de petróleo. Una subida del precio del crudo también les facilitará la compra de onzas de oro.

El oro permitir diversificar

Una de las ventajas que proporciona la inversión en oro es que permite a los bancos centrales diversificar sus operaciones más allá del dólar.

Según diferentes cálculos, las compras de oro por parte de los bancos centrales podrían ser alrededor de 500 toneladas en 2021 y 540 toneladas para 2022, frente a las 326 toneladas de 2020 (estimaciones realizadas por el Consejo Mundial del Oro).

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