Lo mejor y lo peor del año en el Ibex-35

Ence ha sufrido un fuerte castigo por causas propias y ajenas, mientras que Cellnex ha celebrado por todo lo alto su crecimiento vía adquisiciones

Las masivas caídas bursátiles de 2018 por estas fechas no constituían un buen augurio para el ejercicio que ahora acaba. Pero la renta variable ha terminado teniendo un magnífico 2019. Aunque con altibajos. Y con desigualdades. Porque en un favorable contexto general, el Ibex-35 se ha quedado un poco atrás, con ganancias que rondan el 13%, lejos de las de alrededor del 25% de muchos de los grandes indicadores del Viejo Continente o de Wall Street. Pero haber invertido en las acciones españolas no ha sido sinónimo de haber obtenido beneficios. 

Al menos una decena de compañías del selectivo están en pérdidas a falta de una sesión y media para dar por terminado el año bursátil. Entre todas, la peor es la papelera Ence, que baja un 32% en el año. Y eso que, como recuerda Aitor Méndez, de IG, arrancó el ejercicio con buen pie: estrenándose en el Ibex-35 en sustitución de Dia y cerrando enero con una revalorización de más de un 20%, hasta los 7 euros por acción (tras una malísima recta final de 2018 después haber marcado máximos históricos en octubre en los 9 euros). 

Las caídas de Ence

Después del rally de enero, comenzaron los padecimientos. Ello, según explica Jesús de Blas, de Bankoa Crédit Agricole, debido, en parte, a cuestiones externas: pertenece a un sector cíclico y los valores cíclicos no han sido muy del gusto de los inversores este año en que el crecimiento económico ha estado en cuestión. A ello hay que sumar la caída de la celulosa, su materia prima, que ataca a la línea de flotación de su negocio, dado que depende en un 60% de su venta: «La acumulación de inventarios que se ha producido en el principal país consumidor de celulosa de eucalipto, que es China, ha provocado la caída en el precio por el exceso de oferta que el mercado no consigue absorber», afirma Begoña Alcalde, de Intermoney Valores S.V. 

El tercer inconveniente con el que ha tenido que lidiar ha sido con el riesgo aún en el aire de pérdida de la concesión de la planta de Pontevedra, responsable de la mitad de su producción. Aunque hay analistas que estiman que un eventual cierre de ese centro estaría ya recogido en el precio de las acciones, dada la dimensión de su caída y que la compañía ha primado sus inversiones en su planta asturiana de Navia, la incertidumbre puede seguir penalizando a su evolución bursátil. 

Jesús de Blas opina que, salvo que finalmente la empresa consiga una prórroga para su concesión, le va a costar recuperar en Bolsa. Este analista apunta que le puede llevar varios años volver a máximos históricos. Incluso si el precio de la celulosa remonta. «Necesita una muy buena evolución de su negocio para tratar de compensar la pérdida de la planta de Pontevedra», afirma de Blas. 

Roberto Moro, de Apta Negocios, describe que el análisis técnico muestra unos primeros buenos síntomas: la secuencia de máximos y mínimos decrecientes ya se ha roto. «Es la primera piedra para afirmar que algo puede empezar a cambiar», asegura. Además, señala que puede dar más señales positivas, alcanzando los 3,8 o los 4 euros, pero considera que el rebote no será seguro hasta que rebase los 4,2 euros, nivel con el que ha chocado en varias ocasiones este año. Asimismo, aconseja tener cuidado si cae por debajo de los 3,40 euros. 

El análisis fundamental parece que da más lugar al optimismo: de los catorce analistas que forman parte del consenso, once aconsejan comprar. Y en su conjunto le dan un potencial promedio del 23%. ¿Y si se cumple eso de que los peores valores de un año se convierten en los mejores del ejercicio siguiente?

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Subidón de Cellnex

En el lado opuesto de la tabla se encuentra el operador de torres de telefonía Cellnex, que ha casi duplicado su capitalización bursátil en los últimos doce meses. A algunos analistas les resulta llamativo este extraordinario comportamiento, teniendo en cuenta que el sector de las telecomunicaciones ha tenido una evolución bastante mediocre este ejercicio. De hecho, con su última fuerte subida, Cellnex capitaliza casi 15.000 millones de euros, más que Telecom Italia (12.000 millones) o KPN (11.000 millones). Pero es que el segmento de las torres está de moda en Bolsa y los competidores de Cellnex también suben este año.

Jesús de Blas explica que lo que ha favorecido los ascensos de la compañía española ha sido la confianza en que su continua ganancia de masa crítica (sus periódicas adquisiciones de torres de telefonía en un número creciente de países europeos) se vaya traduciendo en incrementos de sus ingresos. De ahí que, independientemente de las vías de financiación que haya escogido para realizar sus compras, haya sido con ampliaciones de capital o con deuda, el mercado se las ha premiado. Porque, como valora el equipo de análisis de Barclays, «Cellnex sigue ejecutando su estrategia de acumulación con un éxito continuado».

Según Aitor Méndez, sus ambiciosos planes de expansión internacional y el papel que jugará en la implantación de la tecnología 5G explican que se haya podido situar como el indiscutible triunfador de este año.
Los analistas prevén que las grandes operadoras de telefonía continúen desprendiéndose de sus torres. Y la compañía dice que está analizando entre 4.000 y 5.000 millones de euros en activos. Es probable que siga con sus operaciones de compra en 2020. Y podría financiarlas con más deuda o, más probablemente, con ampliaciones de capital. Lo que preocupa no es eso, puesto que es su vía de crecimiento. De Blas comenta que el verdadero riesgo que entraña esta acción es que no cumpla con las expectativas de ingresos y beneficios. 

Pese a su fulgurante ascenso (cuando arrancó su andadura en Bolsa, en 2015, capitalizaba 3.500 millones de euros), la mayoría de los analistas que la siguen (quince de 26) aconseja comprar. Aunque le dan un potencial de apenas un 3% hasta su precio objetivo. Roberto Moro considera que si bien el inversor que ya la tenga en cartera podría mantenerla, quien está fuera, debería mantenerse al margen. Ello, porque ahora se encuentra en niveles que dan pocas pistas sobre la dirección que puede tomar: justo en el ecuador entre los 36 y los 40 euros por acción. En su opinión, por debajo del primer nivel, se deterioraría su aspecto de medio plazo y por debajo de los 33, el de largo plazo. Le daría mucha más seguridad que rebasara los 40 o los 42 euros.

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