Gayoso: la fusión de las cajas gallegas fue traumática pero no había opción

El expresidente de CaixaNova, Julio Fernández Gayoso, ha asegurado hoy que la fusión de las cajas gallegas en 2011 fue la solución "más traumática" por la enorme cantidad de duplicidades y recortes que trajo consigo, pero ha añadido que no había otra opción, pues la ley gallega de cajas no permitía uniones con entidades de otras comunidades.

En su comparecencia ante la Comisión que investiga en el Congreso el origen de la crisis y el rescate financiero, Gayoso, de 86 años, también quiso entonar un sentido "mea culpa" por "todos los errores que haya podido cometer" en su larga trayectoria profesional, y atribuyó los éxitos a sus equipos directivos.

"Cuando dos entidades compiten por el mismo territorio durante más de cien años", explicó, además de las inevitables duplicidades de oficinas y se concentran los riesgos tanto en créditos ya concedidos como en depósitos, por lo que ambas partidas caen, así como los beneficios y se reducen los recursos destinados a la obra social.

Para Gayoso, lo mejor hubiera sido fusionarse con entidades de otras comunidades, como quería el Banco de España y como hicieron casi todas las cajas que lo necesitaron y "ahora siguen vivas".

Tras la fusión en 2011 con Caixa Galicia, la entidad resultante, NovaCaixaGalicia, se convirtió en NovaCaixaGalicia Banco, que posteriormente fue adquirida por el grupo venezolano Banesco, que lo rebautizó como Abanca y que hace sólo unos días ha sido intervenido por el Gobierno de Nicolás Maduro.

Gayoso deseó "los máximos éxitos" a Abanca, "para que repercutan en las familias y en la sociedad gallega, y también pidió a la entidad que mantenga la obra social que la antigua caja "ha dejado como herencia".

También admitió que CaixaNova podría haber frenado su red de oficinas y su cartera crediticia antes de la crisis, así como haber "podado" los servicios centrales o recortado la obra social, medidas todas que habrían sido "terribles".

También se echó la culpa del hecho de que ni él ni su equipo (ni casi nadie en todo el sector financiero español) supieron ver el "tsunami" que se avecinaba.

Sin embargo quiso romper una lanza en favor del estado de las cuentas de la entidad antes de la fusión, que no fueron "alteradas" ni "maquilladas" sino que fueron inspeccionadas por el Banco de España hasta pocos meses antes de la operación, y esa valoración, que "coincidía con la de la propia caja y con la de Deloitte", "es la que cuenta", sentenció.

CaixaNova aportó a la fusión unos recursos propios de casi 3.000 millones de euros, un ratio de solvencia del 12,6 %, un volumen de depósitos de 25.000 millones y de créditos de 18.000 millones, además de una mora inferior al 4 % con una cobertura del 80 %, explicó.

Sobre las participaciones preferentes, uno de los asuntos que más mencionaron los diputados en sus preguntas, Gayoso explicó que esos productos tenían un peso de apenas el 1 % en el balance de la caja, y negó que los empleados sufrieran presiones para venderlas o que engañaran a sabiendas a los clientes, puesto que miles de ellos las compraron, así como sus familias.

En cuanto al tema de las prejubilaciones "millonarias" que aprobó la entidad cuando ya estaba en muy mala situación para varios exdirectivos y por las que el propio Gayoso fue a prisión, aunque salió a los pocos meses a cambio de hacer trabajos sociales, explicó que "no cobró ni un euro".

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